Loader
Huerto casero

5 plantas aromáticas para cosechar en el hogar

¡Fácil, sencillo y en pequeños espacios!

Photo
Las hierbas aromáticas gozan de la gran ventaja de que no requieren un espacio grande para sembrarlas. (Shutterstock)
  • Compartir esta nota:

Ya sea en el balcón, la cocina o en una terraza, puedes incluir hierbas aromáticas para ambientar agradablemente el área con su aroma. Además de la satisfacción de sembrarlas y apreciar su cosecha, ayudan a repeler insectos y muchas de ellas sirven como ingrediente principal del sofrito, tan común en la cocina puertorriqueña.

Estas gozan de la gran ventaja de que no requieren un espacio grande para sembrarlas. Solo necesitas un tiesto o recipiente similar, como lo es la parte posterior de un padrino de refresco o hasta una lata de galletas, como hacían las abuelas.

Con un mantenimiento mínimo, se puede lograr su cosecha con la observación. Y de ser así, puedes usarlas en cualquier momento para cocinar o alguna bebida. 

El agrónomo Pablo Jiménez Cruz, quien además es agente agrícola del Servicio de Extensión Agrícola Carolina Trujillo Alto, habla sobre las cinco hierbas aromáticas más comunes. Pero, antes, el primer consejo que ofrece para sembrarlas es comprar tierra suelta con composta integrada, preferiblemente. O compras tierra y la mezclas con composta o si usas tierra del patio y no tienes composta, añádele lo que le llaman peat moss, que consigues en las jardinerías.

¡Échales agua todos los días! Requieren de riego de agua a diario. Lo importante es la humedad del suelo, por lo que el agua va a ir directamente ahí, no a la planta, para que se dirija a las raíces. Por cada tiesto pequeño (de seis pulgadas), cada planta necesita un vaso de 7 onzas de agua. Si es un tiesto más grande (2 galones), échale 14 onzas de agua. Evita siempre la inundación de la planta.

En todos los casos, debes esperar un mes luego de la siembra para comenzar con el proceso de poda. Su mantenimiento será mínimo, de acuerdo con la necesidad de la persona y para lo que las quiera utilizar. Una vez cada dos semanas, échale el abono 20-20-20.

“Cuando hablamos de las cinco hierbas aromáticas más comunes no podemos perder de perspectiva de que las primeras dos van a ser recao y cilantrillo, porque son el ingrediente principal del sofrito. Esas son las reinas de las aromáticas. Lo bueno de ellas es que no necesitan un espacio grande para desarrollarse. Un recao en San Juan necesitará más riego de agua, que un recao de Adjuntas. A lo mejor en San Juan requiere el doble de riego. Lo importante es que el riego es diario. Todo está en cuánto tiempo tarda en estar ese suelo húmedo y, en todo momento, evitar la inundación”, aconsejó.

Recao o culantro

Photo
(Shutterstock)

Para Jiménez Cruz, el recao es una de las “reinas de las aromáticas”, pues siempre va a tener su aroma distintivo.

Ofrece más rendimiento si está con alto grado de sombra, por lo que la puedes ubicar en la cocina, cerca de la ventana, en una terraza o balcón. No necesita de tanto sol ni de mucho espacio para crecer.

Esta hierba nace en mazos y sus primeras hojas miden 8 pulgadas. Cada tres o cuatro meses produce sus semillas —una espiga con espinas— y que a medida que se le van cortando, sus hojas van disminuyendo en longitud. Si lo que quieres es mantener esa planta de recao, debes cortar rápidamente esa espiga con unas tijeras y desecharla. Si se deja que la semilla se desarrolle, la planta muere.

Si deseas que esa planta se propague y que solo produzca semillas, deja secar esa espiga en la planta sin cortar. Luego la arrancas, la dejas tres días secando y la pones sobre tierra en otro tiesto. Ella misma se encarga del proceso.

Cilantrillo

Photo
(Shutterstock)

Esta planta, que también nace en mazos o en hojas, necesita sol directo. Requiere un mínimo de seis horas bajo el sol. Si vas a cocinar, les quitas las hojas que vas a utilizar, pero la planta no se arranca, y esta se mantiene.

Vas utilizando la parte vegetativa hasta que tire la semilla, su método de propagación. La semilla es una pequeña bola que se da en la parte superior de la planta y que debes tomar de inmediato (antes de que florezca) y esperar a que seque.

Luego que esté seca, esa semilla hay que romperla en dos. ¿Cómo? Échala en agua por dos o tres horas antes de la siembra. Al sacarla del agua, pásale por encima con un rodillo o una botella de vino, hasta convertirse en dos semiesferas (cotiledones). Luego las echas en un tiesto y las siembras directo. De cada cotiledón sale una planta.

Si siembras esa semilla directamente, tal y como la sacaste de la planta, esta no va a nacer. Si floreció y no le quitas las flores, pierde el sabor, y podrías usarla solo para la producción de semillas. Antes de que produzca su flor, va a tener un buen aroma. Luego que esto ocurre, baja la intensidad de su aroma”, advirtió el agrónomo.

Albahaca

Photo
(Shutterstock)

Cuando se trata de la albahaca genovesa —la verde— aunque puede darse en ambientes de semisombra, mientras más luz solar reciba, mejor. Nace tipo arbusto con una buena cantidad de hojas, por lo que necesita más espacio para la siembra y puedes ubicarlo en un balcón o una terraza.

Si lo siembras en un tiesto de un galón se dará un arbusto más pequeño en comparación con uno de dos galones, en el que podrá nacer un arbusto de dos pies de altura y se le va a sacar buena cantidad de hojas. La planta responderá según el tamaño del recipiente en el que lo siembres. Se puede propagar por semilla o esqueje (tallo o cogollo que se introduce en tierra para reproducir la planta).

“Tienes la planta, tomas una rama de su tallo que esté blando y lo pegas en otro tiesto. Si es propagación por semilla, deja que la planta crezca. Desde el momento cero, tendrás hojas y la clave es que a medida que crezca, su mantenimiento es podarla. La poda de la albahaca es sencilla; cuando tira flores, tienes que tomar la decisión si es para mantenerla o para la producción de semillas. Si fuera para semillas, hay que dejar que la flor polinice y produzca sus semillas. Si es para mantenerla, le podas las flores (blancas y pequeñas) tan pronto salgan”, explicó el agente agrícola. 

Según Jiménez Cruz, la albahaca genovesa empieza su crecimiento con un pequeño tallo verde blando. En la medida que la planta de albahaca crece, los tallos verdes blandos van a seguir en la parte de arriba y el tallo principal de abajo se empieza a poner de madera. “En la medida en que la planta produzca flores y luego semillas, ese tallo marrón de madera va a seguir subiendo y cuando llegue arriba, que ese tallo principal sea madera, entonces la planta muere. En la medida que  podas esa planta, ese tallo de madera marrón se mantiene abajo”, señaló.

Por tal razón, en esta hierba la poda es esencial.

Orégano

Photo
(Shutterstock)

Hay dos tipos: el brujo y el chiquito. El brujo se da bien fácil. No discrimina por medio de crecimiento, con sol o sombra crecerá. La clave está en la poda porque “la planta se vuelve salvaje, un bosque”. Se propaga por esqueje.

El brujo tiene una hoja ancha y grande con olor fuerte, mientras que el chiquito es un arbusto, más selectivo, necesita sol, tiene gran sabor y de donde salen muchas hojas pequeñas. Hay que ‘ordeñarlo’ para sacarle las hojitas. Hay que podarlo rama por rama. Si lo usas para cocinar, la planta se sigue desarrollando. A medida que le quites una hoja, vuelve a tirar otra.

Hierbabuena

Photo
(Shutterstock)

En el caso de la hierbabuena, es una planta de pleno sol y solo se propaga por esqueje. No produce semilla.

Lo ideal es sembrarla en canasta porque es rastrera. Mientras más tierra tenga para crecer más se propaga abultadamente. Se mantiene viva en la medida que la podes o retires hojas. Si le quitas una hoja, sale otra. Si pasan tres meses sin podarla, muere.

De estar sembrada en una canasta, échale dos vasos de agua de 7 onzas diarias.

Para información, accede en Facebook: Agro. Pablo Jiménez Cruz o Servicio de Extensión Agrícola – Oficial.

  • Compartir esta nota:

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

    Dejar comentario
    Volver Arriba