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Temor al rechazo

Adicción a la armonía: el precio de querer agradar a todos siempre

Complacer y alegrar a los demás es loable, pero hacerlo con el fin de ser aceptado, puede causar altos niveles de ansiedad

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Los ‘adictos a la armonía’ buscan el bienestar personal por medio del bienestar común. (Shutterstock)
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En casi cualquier entorno, familiar, de trabajo y social, puedes encontrarte con personas que siempre están al tanto de las necesidades y deseos de los demás. Son los que también organizan las fiestas y actividades, se acuerdan de los cumpleaños, de las fiestas importantes y de siempre mostrar su lado más alegre, aun a costa de su propio bienestar. 

Se trata de conductas que, dependiendo del ambiente, pueden tener diferentes significados y consecuencias. Por ejemplo, en el marco laboral, ese tipo de comportamiento puede servir de agente unificador y permite ejercer el reconocimiento hacia los demás, indica la psicóloga industrial organizacional Joyce González Domínguez.

“En el modelo de Organizaciones Psicológicamente Saludables, premio que evalúa y otorga la Asociación de Psicólogos de Puerto Rico (APPR), el reconocimiento es uno de los elementos principales. La invitación que hago es a que el equipo completo ejerza el reconocimiento”, recomienda la psicóloga.

“Adicción” a la armonía

Sin embargo, también es importante no caer en una conducta de “adicción a la armonía”, un término que se refiere a la ansiedad “por encajar y miedo a no ser aceptado”, indica el profesor y sexólogo perito forense Juan Carlos Malavé-Rexach, aunque aclara que  no necesariamente es un tipo de dependencia físico-emocional.  

No obstante, anteponer los intereses de los demás y hacer sacrificios personales por el bien de otros es parte de la naturaleza del ser humano. “Es naturaleza de las personas lidiar con el altruismo constantemente como parte de las formas psicosociales para la relación interpersonal”, plantea Malavé-Rexach. 

Pero, de la misma forma, pueden ser personas que no dicen lo que piensan y prefieren perder esa libertad por temor a quedarse solos y perder los espacios que, para ellos, son seguros.

“A veces las personas no quieren experimentar la soledad porque les causa dolor o miedo a confrontarse con ellos mismos. Buscan la forma de recibir la validación en otros, con la expectativa de no sentirse solos”, añade el consejero psicólogo Emanuel Jiménez del Toro, quien cree que ese temor constante puede llevar a experimentar altos niveles de ansiedad con todas las consecuencias que esto conlleva.

Los ‘adictos a la armonía’ buscan el bienestar personal por medio del bienestar común. Esta búsqueda puede crear una identidad falsa donde se modifica la personalidad para agradar a aquellos con los que se relacionan; es decir, se crea un inventario de personalidades que pueda satisfacer a todos aquellos con los que se relacionan”, advierte el también profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Carolina.

Sin embargo, es necesario distinguir entre personas que usan la armonía como un modo de evitar conflictos y quienes son amigables porque se sienten bien en situaciones sociales y disfrutan la compañía de otros, sin que esto cubra alguna inseguridad.

Así lo establece la psicóloga escolar Frances Boulon Jiménez, quien destaca que para llamarles “adictos”, las personas tienen que mostrar una conducta que les hace daño, que no la pueden eliminar y que les afecta en algún área importante de su vida. Por ejemplo, su capacidad para tener éxito en el trabajo, la estabilidad en las relaciones personales y el logro de metas y planes.

Pero, la especialista destaca que no toda persona amigable es adicta a la armonía. “Pero aquellos que no son capaces de expresar desacuerdo en ningún momento y ocultan sus verdaderos sentimientos continuamente, tienen dificultades en su autoestima y temor irracional al rechazo”, explica Boulon.

Por ejemplo, dice que son los que  consideran que si se expresan en contra de cualquier asunto  “van a perder las relaciones establecidas, nunca serán perdonados o van a ser aislados por todos a su alrededor”. Y ese temor irracional limita las relaciones genuinas porque quienes se acercan a la persona pueden entender que no es posible mantener la armonía en todo momento, agrega Boulon.

“La capacidad de diferir es una de las características de una relación social productiva que supera dificultades y enfrenta problemas exitosamente. Insistir en la armonía a cualquier precio perjudica el crecimiento personal y puede alejar personas que sienten que no serán capaces de alcanzar la perfección que el ‘adicto’ parece exigir”, puntualiza Boulon.

En la relación de pareja

Ese tipo de conducta también puede ser común en la relación de pareja cuando uno de los integrantes nunca le dice al otro lo que le molesta y se convence de que eso reduce el conflicto. Pero más que mantener la armonía y el equilibrio en la relación de pareja, se convierte en una posición de sumisión y desbalance emocional, advierte la psicóloga escolar  Rebecca M. López Bobonis.

“Anteponer nuestras propias necesidades por encima de los demás podría traer consigo algunos riesgos a corto y largo plazo. Más que mantener la armonía y el equilibrio en la pareja, se convierte en una posición de sumisión y desbalance emocional”, advierte la especialista, al tiempo que señala la posibilidad de que este tipo de conducta sea resultado de estilos de crianza. Especialmente, agrega López, porque la familia es el primer referente de lo que debe ser una relación de pareja o de roles sociales y culturales “que muchas veces rigen nuestras propias conductas, tanto a nivel personal como en nuestra relación con nuestro entorno”. 

En los adolescentes, agrega la psicóloga, hay una necesidad de tener a alguien a su lado que les complemente. “Esto, muchas veces, los lleva a idealizar sus relaciones de pareja al punto de permitir conductas indeseadas o incómodas por temor a decir algo y perder esa relación”.  

López señala que en algunos casos podría tener consecuencias en su autoestima, en su capacidad de tomar decisiones de forma asertiva, falta de control sobre sus emociones o exponerse a situaciones de vulnerabilidad. Además de altos niveles de ansiedad y frustración que los lleva a  depresión, entre otras consecuencias

Por eso, tomar conciencia de un comportamiento que causa algún tipo de desajuste en el quehacer diario es el primer paso para buscar ayuda, dice Boulon. “La armonía perfecta en las relaciones sociales no es deseable porque limita oportunidades de crecer”, enfatiza la psicóloga, tras indicar que buscar ayuda es señal de fortaleza, no debilidad. 

Bienestar para todos

La doctora Katherine R. Gómez Sierra, pasada presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, plantea que contar con un ambiente de respeto y buenas relaciones interpersonales en nuestro lugar de trabajo es indispensable para el bienestar y productividad de todos. 

“Es importante aprender a conocernos mejor, aceptar la diversidad, comunicarnos asertivamente y resolver adecuadamente los conflictos”. Para lograrlo, ofrece las siguientes recomendaciones:

  1. Reconoce las situaciones que te motivan a compartir con los demás y aquellas que te bloquean o te incomodan.
  2. Valora las diferencias. Es probable que tus compañeros tengan gustos o intereses diferentes a los tuyos, presta atención.
  3. Promueve un ambiente de respeto mutuo y confianza.
  4. Comunícate asertivamente y escucha buscando comprender.
  5. Atiende los conflictos como una oportunidad para escuchar una diversidad de opiniones, provocar cambios positivos y encontrar soluciones.

(Los profesionales entrevistados en esta historia son miembros de la Asociación de Psicología de Puerto Rico -www.asppr.net)

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