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Y, ¿si regresa?

Cáncer: el miedo a recaer

El sentimiento es perturbador para el sobreviviente con cáncer

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El proceso de curación física debe ser paralelo al de sanación, el que atiende la parte emocional y espiritual. (Shutterstock)
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El cáncer acecha la salud del ser humano. Tal es su peligrosidad que se ha convertido en la principal causa de muerte en el mundo. Así lo indica la Organización Mundial de la Salud.

Puerto Rico es uno de los países con mayor incidencia de cáncer, según el Diet, Nutrition, Physical Activity and Cancer: a Global Perspective (The Third Expert Report) del World Cancer Research Fund International.

“El reporte de más casos es una correlación directa con el cambio en el perfil demográfico de Puerto Rico que muestra una población envejeciente, y sabemos que, a mayor edad, mayor posibilidad de tener cáncer”, explica la doctora Lilliam Santos, principal oficial ejecutiva de la Sociedad Americana Contra el Cáncer de Puerto Rico.

La mortalidad por cáncer también ocupa el primer lugar en la isla, desplazando a las enfermedades del corazón.

El cáncer representa una amenaza constante, pero la ciencia ha logrado avances significativos. Los sobrevivientes son la mejor prueba del éxito alcanzado.

Cada sobreviviente es una historia única; no así el miedo que llega con la enfermedad. Esa sombra limitante —cargada de dolor y frustración— los persigue, aun tras la sobrevivencia.

El miedo a una recaída es prevalente, angustioso y duradero, y puede afectar negativamente la calidad de vida de los pacientes, el uso de los servicios de salud y el cumplimiento de las recomendaciones de seguimiento dice la sinopsis del informe Fear of Cancer Recurrence: A Practical Guide for Clinicians publicado en Cancer Network.

El documento menciona que, en promedio, el 49% de los sobrevivientes de cáncer en general y hasta el 70% de los grupos vulnerables (como las mujeres jóvenes con cáncer de mama) experimentan niveles moderados a severos.

El miedo a una recaída es una sensación válida, asegura la doctora Santos.

“La ansiedad, el miedo y la depresión son sentimientos muy comunes en un paciente de cáncer. Son respuestas muy normales que tenemos que dejar y permitir que ese paciente sienta y enfrente. Una vez es diagnosticado, desde los cambios que provoca en su imagen corporal, afectando su autoestima y confianza hasta la posibilidad de enfrentar la palabra muerte, son experiencias de mucho dolor y temor”, dice.

“Una vez recuperado, se ha establecido —como una ventana de sobrevivencia— que luego de cinco años sobrepasaron esa norma, esa curva que dicen que es la de mayor riesgo de que le repita, y se siente algo aliviados”, dice. Sin embargo, aclara Santos que eso no elimina la posibilidad de recurrencia.

Argumenta que el paciente con cáncer en remisión siempre va a relacionar cualquier síntoma que experimente con la posibilidad de que sea nuevamente la enfermedad. Por tal razón es importante, según Santos, que “el proceso de curación física sea paralelo con el de sanación —el que atiende la parte emocional y espiritual’’.

Identificar los recursos que lo ayuden a fortalecerse es la primera línea de acción. “Está comprobado científicamente que cuando la persona se deprime, el sistema inmunológico se afecta y cuando es positiva, es más receptiva al tratamiento”, indica la ejecutiva.

Sin embargo, afirma Santos, hay una cosa que tanto el paciente como sus amigos, familiares o cuidador, no pueden hacer: reprimir los sentimientos. “Hay que validarle los sentimientos. No puedes decirle: “No te pongas así, no llores’’, “no estés triste, tienes que estar positivo’’. Tienes que dejarlo sentir, padecer y validar sus sentimientos y decirle: “Está bien, pero date el permiso de no quedarte en ese estado anímico que te puede afectar’’.

Decirle a una persona “anímate” cuando se siente deprimida, sí es una opción, lo que no puedes hacer es presionarla para hablar o para que cambie su conducta. Seguramente, tu intención es buena, pero esa estrategia no lo ayuda. Tampoco puedes intentar razonar con un paciente cuya depresión parece ser grave, en este caso, lo mejor es que lo ayudes a buscar a un profesional de la salud. Evita frases como: “No entiendo por qué estás pensando esto’’ o “No estás siendo razonable…’’.

Validar es la clave, nunca minimices sus sentimientos. “Invítalo a charlar sobre lo que siente. Escúchalo atentamente y ofrécele apoyo. Dile: “Te entiendo. Debes sentirte mal, no es fácil lo que estás pasando, estoy aquí para lo que necesites”.

Acercarse a los grupos de apoyo es una herramienta valiosa. “Esas conversaciones son bien saludables para el paciente y la Sociedad Americana Contra el Cáncer, al igual que muchas otras organizaciones, enlazamos a quienes lo necesiten con esta asesoría a través de toda la isla’’, indica.

Cultivar la espiritualidad, ya sea a través de la meditación, la oración y otras disciplinas; así como realizar actividades que lo desconecten de ese pensamiento obstinado sobre la salud física, son recomendaciones de la principal ejecutiva de la Sociedad, quien también aconseja a los pacientes que participen en los programas Yo puedo y Restablecimiento a tu alcance de la organización.

En Yo Puedo brindan orientación sobre diversidad de temas desde sicológicos hasta financieros. En Restablecimiento a tu alcance, por su parte, sobrevivientes de cáncer adiestrados y certificados por la Sociedad son “conectados” con pacientes con problemas de salud similares para ayudarlos durante todo su proceso personal.

Igualmente, la ciencia ha avanzado mucho y hay exámenes radiológicos que pueden certificar que el paciente está libre del cáncer y darle la tan ansiada tranquilidad.

En el sitio web cancerpr.org encontrarás información valiosa sobre este tema. También tienes la opción de llamar al Centro de Servicio al Paciente al 1-888-227-3201.

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