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Ámbito escolar

Cómo enfrentar las fobias asociadas a la escuela

Entre las fobias más comunes están la fobia social y la fobia escolar

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Dentro de lo que es el ambiente escolar existen varios tipos de fobia que podrían afectar a los estudiantes. (Shutterstock)
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Cuando Pedro era niño (nombre ficticio), no le gustaba ir a la escuela, sobre todo los días que tenía que tomar un examen o tener que dar una presentación oral. Esos días en los que iba a ser evaluado, se levantaba por las mañanas con mucho nerviosismo, dolor de barriga, náuseas y síntomas de  enfermedad.

“Esos días eran terribles para mí, ya que prácticamente no podía llevar mi vida de forma normal por el pánico que me entraba. No podía desayunar, no jugaba con mis amigos a la entrada y, sobre todo, no me atrevía a hablarle a la maestra. Todo esto por miedo a que se rieran de mí, a quedar en ridículo ante todos, a olvidarme de lo que tenía que decir frente a la clase o que pensaran que yo era bruto”, relata Pedro, quien más adelante fue diagnosticado con fobia social, un trastorno mental con implicaciones directas en el desarrollo de las personas.

“Una fobia es un trastorno de salud mental que tiene como característica un miedo irracional ante un estímulo, ante un evento, un objeto o una situación. Ante un miedo irracional la persona se paraliza, puede tener un ataque de ansiedad y de pánico ante la exposición a ese estímulo”, explica la doctora Kevia Calderón, psicóloga clínica.

“Se habla de un miedo irracional, porque la persona sabe que tal vez no está siendo coherente en su temor, pero igual lo siente. Lo que caracteriza a la fobia es que va a causar malestar significativo en prácticamente todas las áreas de la vida de la persona. Cuando se expone al estímulo, no va a poder funcionar adecuadamente”, dice.
Fobias en el ámbito escolar

Dentro de lo que es el ambiente escolar existen varios tipos de fobia que podrían afectar a los estudiantes. Entre los más comunes están la fobia social y la fobia escolar. En el caso de la fobia social está el temor a exponerse a situaciones sociales donde la persona se sienta evaluada o juzgada. Por lo tanto, evitará las presentaciones en público y hablar con personas que representan autoridad, entre otros.

“Este tipo de fobia no permite que el niño se pare frente al salón de clase de una manera normal o podría provocar que tenga un ataque de pánico si lo obligan a exponerse”, comenta la doctora Calderón.

Por otro lado, en la fobia escolar el estudiante se niega ir a la escuela o le da una angustia terrible de solo pensar que va para el colegio. En estos casos, ese niño podría haber sido víctima de alguna situación complicada  o un trauma que le hace pensar que estar allí lo pone en peligro o lo aleja de sus padres.  No se trata de que el niño se niegue a ir a la escuela porque es vago o porque está desmotivado, si no que existe un verdadero problema  que le genera ese rechazo total a la escuela.

Rol de los padres
La presencia de los padres en todo el proceso de trabajar con la fobia es vital. “Los padres necesitan educarse acerca de lo que está pasando con el niño, para que lo manejen de forma efectiva; también sobre cuáles son las técnicas de relajación y cómo los van a ayudar a exponerlos a los estímulos que le genera el miedo”, añadió Calderón. “Estos deben comprender que no es changuería del niño. Son reacciones emocionales y físicas que no pueden controlar”. 

Recomendaciones para lidiar con la fobia social

  • Busca ayuda profesional. Estos son  trastornos que tienen que ser diagnosticados y tratados por un profesional de la salud mental.
  • En caso de que el niño tenga un examen o presentación oral, debe prepararse lo mejor posible en términos del conocimiento del tema que se va a estar evaluando.Si va a dar una presentación oral, el niño debe practicar en la casa cómo se va a parar, cómo va a hablar y qué es lo que va a decir.
  • El niño tiene que visualizarse hablando frente a la clase, de manera segura y confiada, y se va a proyectar que lo hace súper bien y que recibe el reconocimiento de los demás.
  • Debe aprender a hacer ejercicios de relajación y respiración. Cuando una persona está ansiosa, cambia su respiración. De esta forma, no se está oxigenando correctamente al cuerpo. En ese momento, el cerebro va a mandar un mensaje de alerta al cuerpo de que algo malo está pasando. Cuando aprendemos a respirar y tratar de calmar nuestra respiración, nuestro cerebro también se comienza a calmar.
  • Exponer al niño gradualmente con aquello que genera malestar. Hay que ir poco a poco exponiéndolo cada vez más y por más tiempo, hasta que se logre controlar ese miedo y esa angustia de exponerse. Estos ejercicios de exposición y prevención de respuesta deben ser supervisados por un profesional de salud mental.

Recomendaciones para trabajar con la fobia escolar

  •  Los padres deben mostrar una actitud comprensiva y de aceptación de lo que le ocurre al niño, pero de “no aprobación” ante sus deseos de no ir a clase.
  • Es importante ayudar al niño a enfrentarse a su miedo. A la exposición se pueden añadir otras técnicas como la relajación previa en casa para que  vaya menos activado o la visualización emotiva de imágenes agradables.
  • Si se conoce el motivo por el cual el niño no quiere ir a la escuela, hablen  con él y comuníquenlo a la escuela, para que también lo tengan en cuenta facilitándole el ambiente en la medida de lo posible.
  • Los padres deben insistir en el regreso inmediato del niño a la escuela, por lo que deben explicarle que volverá al día siguiente y para cumplir con su responsabilidad. 
  • El papel que juega la escuela y sus profesores en la fobia escolar es fundamental a la hora de detectarla, pero mucho más a la hora de eliminarla. La actitud de los maestros debe ser tolerante y comprensiva, a la vez que firme respecto a la importancia de acudir a la escuela todos los días. La escuela no debe sobreproteger al alumno, pero sí facilitarle las cosas, colaborando con los padres y un profesional de la salud mental.
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