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Recomendaciones

El sosiego necesario para seguir adelante luego de la emergencia

Aunque estamos en estado de alerta causada por el terremoto, no debemos olvidar encontrar el sosiego necesario para seguir adelante

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Dependiendo del trasfondo de la persona, ya sea de índole religioso, cultural y de crianza familiar, cada uno responderá de manera diferente. (tonito.zayas@gfrmedia.com)
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La llegada de un nuevo año es, sin duda, una oportunidad más de renovación y de establecer nuevos propósitos o metas que ayuden a mejorar nuestras vidas. Pero el comienzo de este 2020, sin embargo, ha traído muchas vicisitudes a la población de Puerto Rico. Los dos terremotos que estremecieron a casi toda la isla y que afectaron la zona sur el pasado 7 de enero —y las réplicas registradas desde entonces—, han impactado el diario vivir de todos. Han provocado temor, incertidumbre, ansiedad y mucho estrés en la población.

“En esta ocasión, con la situación que estamos viviendo, nuestra atención se concentra en nuestra supervivencia”, indica la doctora Katherine R. Gómez Sierra, psicóloga industrial organizacional y pasada presidenta Asociación de Psicólogos de Puerto Rico (APPR). De hecho, comenta que es normal que luego de un evento de este tipo, nos mantengamos en estado de alerta constante.

“En diferentes puntos de Puerto Rico las consecuencias han sido diferentes. Aunque la gran mayoría sintió el fuerte sismo del 7 de enero y se vieron afectados por la ausencia de electricidad y agua, otras personas han presenciado el derrumbe o deterioro de sus residencias, lugares de trabajo y localidades donde reciben sus servicios básicos o realizan sus actividades cotidianas”, agrega la psicóloga mientras reitera que la prioridad ahora es atender nuestra supervivencia y sentido de seguridad. Sin embargo, cree que también puedes mantener aquellas resoluciones que sí se pueden realizar, “considerando mi situación actual y luego de contar con mi plan de seguridad”. “Lo importante es reconocer y trabajar con las prioridades primero e incorporar actividades que incluyan esparcimiento y autocuidado”.

Por eso, uno de los primeros pasos en estos momentos, después de asegurarte de que estás en un lugar seguro y que toda la familia está protegida, es encontrar el sosiego para seguir adelante. Si para este año habías hecho resoluciones para mejorar tu salud física y mental, tener buena calidad de vida y mantener un estado de salud óptimo, no los debes poner en pausa. Todo lo contrario.

“Definitivamente un evento de esta magnitud nos toca muy adentro cada fibra de nuestra existencia. Podremos observar que, dependiendo del trasfondo de la persona, ya sea de índole religioso, cultural y de crianza familiar, cada uno responderá de manera diferente. Por esto es difícil tratar a todos de la misma forma. Algunos estarán desesperados, mientras de forma resiliente otros ya estarán pensando cómo reinventarse y rebotar de este fuerte golpe”, señala por su parte el coach de vida holístico Luis Marrero Merced, del blog Nuevos Bríos.

En ese sentido, el coach propone establecer contacto con la red de apoyo del núcleo familiar y amistades. “De no contar con ella, debemos dejarnos ayudar por los ciudadanos voluntarios, agencias privadas y de gobierno que lleguen a socorrernos”. Pero, indica, casi siempre el desespero llega cuando pensamos primero en todo lo que se ha perdido. Algo que, a su juicio, es causado por el apego a lo material y que, a su vez, “es influenciado por la programación del mismo sistema en que vivimos donde se enfatiza tanto el consumo, el estatus y las apariencias”. No obstante, resalta que eso no implica que se les reste importancia a pérdidas reales o a la traumática experiencia vivida.

“Estamos vivos”
“Los puertorriqueños nos encontramos ante un evento que no podemos controlar y que impacta de manera diferente. El pensar en el trauma no nos permite dar pasos adelantes. Debemos sentarnos, recapacitar y redirigirnos. La primera idea importante es que estamos vivos, esa es la más preciada y en la que más nos debemos apoyar. Luego es pensar en cómo obtener lo que necesitamos para sobrevivir: agua, comida, salud y el lugar más seguro para habitar”, coincide la psicóloga clínica Grace D. Rodríguez Sierra, de la APPR, quien cree que en vez de pensar en lo que no tengo o en lo que ocurrió, es mejor pensar qué es de ayuda para mí ahora.

Por eso cree que luego de contar con lo necesario para sobrevivir, se debe pensar en ¿cómo soy de ayuda o cómo puedo aportar? “La respuesta a esto puede ser tan individual y variada como ayudar a recoger mi espacio, diseñar actividades de entretenimiento, leer, hacer rutinas de ejercicios o movimientos sencillos, dialogar con los demás...”, recomienda Rodríguez, mientras enfatiza que los que no hemos sido afectados directamente por la crisis, debemos revisar cómo podemos ser de ayuda y continuar con las actividades regulares, apoyando a la tranquilidad de los demás.

De la misma forma, agrega Gómez Sierra, sentir miedo es una emoción muy normal que tiene el propósito de proteger nuestras vidas. “Debemos reconocer nuestra emoción, darnos el espacio para expresarla de manera saludable y luego movernos a la acción —que puede ser evaluar mi nueva realidad y la de mi familia, establecer un plan para recuperar mi seguridad y la de los míos”, aconseja, al tiempo que destaca que buscar la manera de regresar a la normalidad ayuda a que el miedo no nos paralice.

En el caso de las madres o jefas de familias también es importante que se cuiden “porque cuando nos cuidamos, podemos ser más efectivas en el cuidado a otras personas”, advierte la doctora Kalitza Baerga Santini, presidenta de APPR, quien destaca que eso no es ser egoísta “es ser estratégica” porque si “estoy bien puedo aportar mejor a la vida de los demás”.

De la misma forma se expresa Gómez Sierra, quien menciona la frase de que “para ayudar a otros debo ayudarme yo primero”. “Sea mujer u hombre, cuando sentimos que somos ese pilar que mantiene a los demás funcionando bien, en ocasiones nos sobrecargamos y en algún momento podemos estallar”, advierte. En esos casos, la psicóloga recomienda que te des tiempo para reconocer tu emoción (como frustración, miedo y hasta sentimiento de culpa si no puedes continuar siendo ese apoyo). “Puedes reconocer que eres vulnerable, asigna responsabilidad a los miembros de la familia, busca apoyo de la comunidad, toma tiempo para ti”.

Precisamente, el coach Luis dice que en sus consultas observa con frecuencia a muchas personas así, sobre todo, mujeres. Una visión y actitud que no solo puede deteriorar la salud mental y emocional, sino también su relación de esposa y de madre.
“Cada mujer debe ponerse en primer lugar y ser responsable en el sentido de cuidar su salud, alimentarse saludablemente, conseguir el descanso necesario para recobrar fuerzas y energía y, sobre todo, aumentar su autoestima y respetarse como ser humano con necesidades personales muy particulares. Cada mujer debe reclamar su espacio personal, tenga metas, se eduque y alcance un grado saludable de autoestima e individualidad”, aconseja el coach Luis, quien menciona el concepto budista de la autocompasión: “amarte y cuidarte tú mismo como lo haces con los demás”.

Cabe resaltar que la Asociación de Psicología de Puerto Rico cuenta con miembros voluntarios que a través de la Red de Respuesta de Salud Mental ante Emergencias y Desastres visita grupos comunitarios y organizaciones con alto nivel de necesidad. Para más información puedes escribir a rrsmed@asppr.net, con servicios disponibles para empleados y familiares como por ejemplo atención psicológica a través del Programa de Ayuda a Empleados (PAE).

Recomendaciones

  • Cada persona junto a su familia debe practicar su plan; salidas de emergencias del hogar, escuela, trabajo, punto de encuentro familiar, persona contacto en la isla y en el exterior, etc.
  • Asegurarse de preparar una mochila/bulto/maletita con los artículos básicos (documentos importantes, cambio de ropa, medicamentos y artículos personales, bulto del bebé). Además de suministro (mantas, artículos de alimentos no perecederos y agua) que pueden dejar en el carro.
  • Sacar tiempo para conversar y compartir con su familia, pareja, hijos, padres, amistades cercanas.
  • Limitar el tiempo de exposición a los medios (noticias y social media) ya que pueden sobrecargar a las personas, particularmente a niños y adultos mayores.
  • Asegurarse de que cada persona de la familia se alimente, duerma y se hidrate bien.
  • Asegurarse de que los miembros de la familia tengan un uso adecuado de los medicamentos.
  • Sacar tiempo para el autocuidado y para meditar, reflexionar, y/o alguna práctica basada en la fe.
  • Apoyar los esfuerzos de ayuda a los damnificados, sea con trabajo voluntario, donaciones otras formas de colaboración para la recuperación de las familias afectadas.
  • Organizar redes de apoyo dentro de su comunidad, sector, barrio o urbanización.
    Fuente: Dra. Mariveliz Cabán, piscóloga miembro de la Red de Respuesta en Salud Mental ante Emergencias y Desastres de la APPR y voluntaria en la Cruz Roja.

Medidas en el trabajo

  • Los empleados deben estar informados del estado de las estructuras donde laboran y de no estar segura, movilizarlos a una más segura, ofrecerles trabajo a distancia u otras modalidades.
  • Comunicar y practicar el plan de emergencia y desalojo.
  • Establecer plan para contar con las provisiones necesarias en caso de emergencia.
  • Realizar reuniones en las que se atiendan preguntas relacionadas al efecto de esta situación en la dinámica de trabajo.
  • Compartir información de servicios disponibles para empleados y familiares como por ejemplo atención psicológica a través del Programa de Ayuda a Empleados (PAE).
  • Coordinar primeros auxilios de salud mental para los empleados que lo necesiten.
  • Coordinar charla o adiestramiento sobre el manejo de la ansiedad o preocupaciones ante situaciones de emergencia.
    Fuente: Dra. Katherine R. Gómez Sierra
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