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Con motivo del Día Internacional de la Mujer

Mirada a las aportaciones y los retos que enfrentan las puertorriqueñas en la actualidad

Conoce el panorama de las luchas y los derechos ganados, pero también de todo lo que falta por lograr

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Miriam Naveira Merly fue la primera mujer en ser jueza asociada del Tribunal Supremo de Puerto Rico y primera en ser jueza presidenta. (Archivo GFR Media)
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“Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”.

Es el lema elegido por la Organización de las Naciones Unidas -específicamente ONU Mujeres- para promover el Día Internacional de la Mujer 2019, que se conmemora el próximo 8 de marzo, con el objetivo de “encontrar formas innovadoras para abogar por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, en especial en las esferas relativas a los sistemas de protección social, el acceso a los servicios públicos y la infraestructura sostenible”.

Precisamente, Puerto Rico está en un momento crucial para volver a innovar sobre este tema tan vital para las mujeres, sostiene la abogada Amarilis Pagán, cofundadora del proyecto Matria, una organización sin fines de lucro que ofrece vivienda y capacitación a mujeres víctimas de violencia de género.

“Puerto Rico tiene que rescatar la energía de innovación y de creación de proyectos que tuvimos entre 2001 y 2008. En aquel momento, tanto la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM) como las organizaciones no gubernamentales (ONGs), estábamos buscando respuestas innovadoras a la violencia hacia las mujeres. Muchas de nosotras ya mirábamos el desarrollo económico y los derechos humanos, económicos y sociales como parte de una agenda de equidad necesaria para erradicar las violencias”, señala la activista de derechos humanos.

De hecho, indica que en esa época comenzaron una discusión sobre la participación política e impulsaron investigación en temas de economía, respuestas del sistema de justicia y mejores modelos para apoyar el apoderamiento de las mujeres. “Logramos impulsar una perspectiva de género transversal a discusiones sobre temas que nos afectaban”.

Pero, muchos de esos adelantos, dice Pagán, “ya llevan casi una década sujetos a los cambios de gobierno y una inserción inconstitucional de creencias religiosas al interior de las tres ramas del gobierno”. Lo que ha resultado en que se haya prohibido la educación para la equidad en las escuelas y “se haya anulado la OPM convirtiéndola en un apéndice del gobierno”, además de “nuevas amenazas que podríamos identificar en el PS950 sobre el aborto o el borrador de Código Civil que se pretende aprobar en la Cámara”.

Por eso, enfatiza que, para innovar en 2019, se debe rescatar “una voluntad genuina de adelantar la equidad de las mujeres”, debido a que lo que   ha estado haciendo el Gobierno en los últimos años no ayuda a adelantar esa agenda “y mucho menos, detener la violencia hacia ellas”.

“Cuando miramos lo que está pasando en Puerto Rico ahora mismo y lo que se hace a nivel gubernamental, es más de lo mismo, atienden la situación de las mujeres desde el punto de vista de emergencia y no miran todo lo que habría que hacer en términos de darles accesos a derechos humanos que permitan adelantar su equidad y dejen de ser vulnerables a la violencia”, expresa Pagán.

De la misma forma, la feminista también enfatiza en la importancia de  trabajar para dar mayor acceso a la vivienda a mujeres que son jefas de familia, así como  desarrollar empleos justos y dignos.

“En Puerto Rico, la política gubernamental ha sido la de crear empleos a tiempo parcial sin beneficios, lo que obliga a muchas mujeres a tener dos y tres empleos para tener un salario razonable y cuando sus circunstancias de vida no le permiten eso, viven bajo el nivel de pobreza”, señala Pagán.

Desafíos de género

“En el caso de Puerto Rico, creo que cualquier celebración del 8 de marzo, en tiempos de la Junta de Control Fiscal, inevitablemente tiene que estar unida al impacto que tienen las medidas de austeridad y, en particular, en cómo impacta a las mujeres”, señala por su parte Ana Irma Rivera Lassén, expresidenta del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, quien destaca que, hasta ahora, las medidas de austeridad que se plantean a quienes más afectan son a las mujeres de todas las edades.

En ese sentido, afirma que el panorama para las mujeres en la isla es muy preocupante porque muchas de esas medidas de austeridad atentan contra una población grande de mujeres. A eso se suma, agrega Rivera, el impacto en el empleo público “que tiene un rostro femenino mayormente, y que está tan amenazado por las políticas públicas”.  

La activista de derechos humanos también resalta el hecho de que Puerto Rico es uno de los países del hemisferio más envejecido y dentro de eso, las mujeres son más pobres y tienen la responsabilidad de cuidar a otros familiares, lo que también aumenta la pobreza.

En ese sentido, Rivera cree que en la próxima celebración del 8 de marzo se debería dar una discusión del impacto de las medidas de austeridad en las mujeres.

“También se debe resaltar toda la situación de la falta de reconocimiento a la situación grande de violencia de género que tiene el país, con casos de violencia contra las mujeres que siguen aumentando, así como el número de mujeres desaparecidas que ni la misma Policía conocía y la poca importancia que se le da al tema de la situación de violencia y agresiones contra las mujeres. Además, tenemos la situación de los kits para procesar los casos de agresión sexual que están detenidos. Por lo tanto, hay un montón de agresores sexuales impunemente en las calles, mientras las mujeres siguen siendo revictimizadas porque no se pueden llevar los casos”, enumera la abogada.

De ahí la importancia, enfatiza Rivera, en concienciar al pueblo sobre estas situaciones y buscar soluciones a corto y largo plazo. “Las mujeres de Puerto Rico tenemos que salir a la calle a exigir respeto, alto a la violencia machista y, sobre todo, alto a las medidas de austeridad que el Gobierno está auspiciando y que la Junta de Control Fiscal está imponiendo”, propone la abogada, mientras  exhorta a que el 8 de marzo, si  convocan a hacer manifestaciones “debemos salir, debemos coger la indignación y convertirla en una fuerza de pueblo en defensa de las mujeres”.

Derechos ganados

Según explica la licenciada Ana Irma Rivera Lassén, expresidenta del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, conmemorar el 8 de marzo es también una forma de concienciar sobre las ganancias que se han logrado a largo de los años y, sobre todo, para seguir luchando y no perder esos derechos.

“El origen del 8 de marzo se remonta a las demandas de las primeras feministas que lucharon no solamente por el derecho al voto, sino también por mejores condiciones de trabajo, por el fin del empleo infantil y por la educación para las mujeres”, explica la feminista y activista de los derechos humanos, aunque destaca que todavía se hacen muchos trabajos por el que no se les paga.

“Ese fue el marco de esas primeras celebraciones a principios del siglo XX. Se ha ganado mucha conciencia de la necesidad de que las mujeres tengan acceso a todo lo relacionado con la educación y la participación política, pero no se ha ganado la participación política equitativa”, sostiene Rivera. 

Sin embargo, opina que estar mejor educadas no necesariamente se ha traducido en mejores empleos y mejores salarios para la mujer. Además, aclara que todavía hay discriminación y falta de acceso a ciertos empleos y el hecho de que muchas féminas trabajan doble o triple jornada y no ganan por trabajo equivalente lo mismo que ganan los hombres. “Así que hay unas ganancias, pero también hay otras agendas y eso es lo que tenemos que luchar todavía”.

De forma parecida se expresa la licenciada Amarilis Pagán, quien destaca que hay ganancias a múltiples niveles. Por ejemplo, dice que el tema de la violencia en relaciones de pareja ha logrado sostenerse en las discusiones públicas y cuando ocurren eventos de este tipo hay una crítica generalizada hacia la parte agresora.

“Años atrás, había comentarios como que ‘ella se lo buscó’ y ese discurso ha cambiado. Se ha logrado educar al país para que entienda que la violencia hacia las mujeres no es tolerable ni aceptable” indica la activista feminista.

Otro avance que menciona Pagán es que, a pesar de las medidas de austeridad impuestas, los programas educativos relacionados con género y equidad han logrado insertarse en los espacios universitarios y “cada vez tenemos más jóvenes, hombres y mujeres, dispuestos a trabajar el tema en sus profesiones”.

“También podemos ver cómo el desarrollo económico para las mujeres, aunque ha tenido sus altibajos, se ha convertido en otra área importante de trabajo y aunque el gobierno no lo implemente, sí hay organizaciones y comunidades que están conscientes de que tienen que apoyar el desarrollo económico de las mujeres y crean programas o desarrollan iniciativas en las que ellas son participantes”, explica Pagán.

A este panorama también se suma que hoy día hay mayor participación y candidaturas de mujeres en posiciones políticas y más féminas dispuestas a entrar al ruedo político.

Si miras a lo largo de un siglo, ha habido avances significativos a pesar de lo nefasta que pueda ser la situación actual. Ha habido un avance y muchas de las reacciones negativas que se reciben del sector fundamentalista religioso o de otros sectores es, simplemente, un intento de detener el avance de las mujeres. Pero no lo han logrado, las mujeres siguen defendiendo los derechos alcanzados y siguen luchando”, opina Pagán.

Precisamente, destaca que eso es parte de la discusión pública en estos momentos con el Proyecto 950 del aborto. “Lo hemos visto y se ha defendido con uñas y dientes el derecho de las mujeres al aborto libre y también, en la discusión del Código Civil, la participación de grupos de mujeres ha sido muy importante para que no se pasen medidas que nos hagan daño o nos lleven al pasado en términos de derecho”, agrega Pagán.

Son ganancias, coincide Rivera, que se deben seguir defendiendo. “Cuando te enfrentas a una situación como la que vivimos, con una Junta de Control Fiscal y un gobierno como el que tenemos, se puede poner en entredicho esas ganancias. Así que tenemos que seguir luchando para que no nos quiten los derechos ganados”.

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