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Fortaleza no significa ser indestructible

Fortaleza física y mental: el gran rompecabezas de la salud integral

La fortaleza implica un estado mental superior que permite sobrellevar retos, vencerlos y lograr objetivos, sin miedo a fallar

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La fortaleza implica un justo equilibrio entre la salud física y emocional. (Shutterstock)
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Cada inicio de un nuevo año trae consigo muchas metas y resoluciones que abarcan diferentes aspectos de la vida cotidiana. Desde la clásica ponernos en forma, hasta comer más saludablemente son algunas de las resoluciones que muchos de nosotros hemos hecho en algún momento de nuestras vidas.

De hecho, de acuerdo con Big Think, una página en línea que provee contenido educativo a organizaciones mediante vídeo y que se autodescribe como “el archivo mundial más extenso de lecciones de personas que cambian como trabajamos, vivimos y experimentamos las vivencias”, las tres principales resoluciones de año nuevo son, precisamente, comer más saludablemente, hacer más ejercicio y ahorrar más.

Por su parte, el portal de la revista Inc. señala que las investigaciones sobre el tema reflejan que el 60% de las personas hacen resoluciones y que solo un 8% las lleva a cabo. Es claro que, para alcanzar cualquier meta, sobre todo cuando implica un cambio trascendental de vida, se requiere no solo del deseo inicial de hacerlo, sino también de un componente de fortaleza mental que nos impulsa y que no se da de la nada.

¿Qué significa la fortaleza mental?

La palabra “fortaleza” se define como fuerza, vigor, firmeza, resistencia, también como un lugar fortificado, organizado para la defensa de una nación, plaza, o región. En la doctrina cristiana, la fortaleza es una de las cuatro virtudes cardinales que permite no detenerse por el temor, lo que, a su vez, permite alcanzar metas altas en la vida.

Sin embargo, no importa en qué contexto se vea este término, la fortaleza implica un estado mental superior que permite sobrellevar retos, vencerlos y lograr objetivos, sin miedo a fallar. Y, en cuanto a salud se refiere, implica, también un justo equilibrio entre la salud física y emocional, que permite mantenerse físicamente apto y fuerte mentalmente, lo que deriva en una mejor salud y calidad de vida.

Fortaleza no significa ser indestructible

Para la doctora Kevia Calderón, psicóloga clínica de Psych Wellness Center y miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, “fortalecerse mentalmente no significa ausencia de dificultades, no es ausencia de malestar. Cuando decimos que una persona tiene fortaleza a nivel emocional o mental es que esa persona tiene destrezas para afrontar las situaciones difíciles de una forma efectiva y saludable”, destaca la psicóloga, quien también posee una certificación en psicología de la salud.

Añade que las personas emocionalmente fuertes tienen destrezas de afrontamiento bien desarrolladas y recursos a nivel emocional que les van a ayudar a tener una actitud más adecuada y un manejo más afectivo ante las situaciones.

“Pero, esto no es algo que se da en el vacío. Eso va a depender, también, de las experiencias de vida que haya tenido la persona, de la red de apoyo con la que cuenta y de los recursos tanto a nivel personal como instrumental (los recursos que tiene a su alrededor) para ser fuerte”, explica Calderón, quien aclara que la fortaleza es un proceso que se va desarrollando día a día y que va depende de múltiples aspectos que van desde la personalidad y el temperamento, hasta las vivencias diarias y las lecciones que se sacan de estas.

Tramitar las emociones, esencial en el proceso

Para la psicóloga clínica, tramitar las emociones, ese proceso de autoconocimiento que permite reconocer de donde surgen las emociones y cómo trabajamos esos impulsos y reacciones, es fundamental.

“Hay ocasiones en la que hay personas que pueden tener mucha entereza y ser muy capaces, pero puede llegar el momento en que todo se caiga porque tal vez ya han aguantado mucho. No tienen esa posibilidad de ir tramitando las cosas cuando es necesario, así que, aunque parecen ser muy fuertes y que enfrentan todo, a veces no hablan de sus situaciones y eso no es necesariamente bueno”, recalca y añade que, en muchos casos, el medio ambiente no ayuda. ¿Qué pueden hacer las personas?

En este caso, “tenemos que identificar qué cosas tenemos, con qué nos podemos sustentarnos a nosotros mismos y hacer un análisis de lo que está pasando a nuestro alrededor”, subraya, al mencionar que, en ocasiones, este proceso conlleva, incluso, cambiar de ambiente.

“Podemos vivir en un entorno que sea un poco difícil, pero podemos movernos. No es que vayamos a mudarnos, pero quizás tenemos que nutrirnos de otros ambientes”, expone, a la vez que es importante buscar recursos fuera del entorno personal para avanzar.

No nos podemos quedar limitados con la idea de que donde estamos, no hay más. A veces tenemos que movernos a buscar identificar recursos, evaluar y tocar puertas. También, en las comunidades hay muchas personas que tienden a ser positivas y que tienen una mirada diferente para buscar soluciones y no solamente quejarse. Debemos acercarnos a esas personas para que nos den apoyo, aunque no sepan que nos lo están dando. Esos son los recursos que debemos buscar”, indica. “De esa manera, vamos creando nuestra red y fortaleciendo aquellas áreas que necesitamos atender un poquito más”.

Otros recursos que aconseja explorar la psicóloga clínica incluyen:

  • Buscar ayuda profesional también es importante. “Muchas veces pensamos que no tenemos los recursos, poro hay muchos que son gratuitos a los que podemos acceder. Por ejemplo, las universidades siempre tienen clínicas que dan servicios, ya sean a bajo costo o gratuitos. En ese sentido pudiéramos tener un recurso si necesitamos una asesoría a nivel profesional o un tratamiento que nos ayude a fortalecer la parte emocional”, dice Calderón.
  • Mantenernos activos. Hacer, por ejemplo, actividades al aire libre y hacer ejercicios ha probado es beneficioso.
  • Alimentarnos lo mejor posible y descansar lo más posible ayuda a desarrollar la fortaleza mental.
  • Desarrollar la espiritualidad es otra área que nos ayuda a mantenernos saludables y fuertes mentalmente. Calderón recalca que “se ha visto que la gente que, por ejemplo, practica meditación, yoga, o que tiene una creencia religiosa y trabaja a través de la oración, tiene unos estados anímicos más adecuados, además de que este tipo de actividad genera una sensación de bienestar general. Y ayudan, también, a desarrollar las relaciones interpersonales y la autoestima”.

La psicóloga clínica es enfática al señalar que, al explorar todas estas áreas, también se fortalece la parte física.

Unidos el cuerpo y la mente

La frase latina Mens sana in corpore sano lo viene anunciando desde la antigüedad: mente sana en cuerpo sano es una máxima que hemos escuchado desde siempre, pero, si bien estar activo físicamente deja entrever cierta fortaleza, la realidad es que, si de descuida la fortaleza mental, no se puede llegar a nada y el síndrome de quemazón puede amenazar nuestra salud física sin que ni siquiera nos demos cuenta.

“Hay una relación sumamente estrecha e imposible de separar en lo que es la relación mente-cuerpo”, resalta Calderón, para añadir que “el estado mental puede afectar positiva o negativamente. Podemos pasar por una situación de crisis y ver la crisis como una oportunidad para salir adelante y decir ‘bueno, me tengo que levantar de esto. No me voy a dejar vencer por esta situación’ y ahí comenzar a hacer ejercicios y a tener un cambio en mi estilo de vida y a realizar un autocuidado más adecuado. ¿Por qué? Porque, dependiendo de esa actitud, de los pensamientos, de cómo se vean las cosas y de qué significado se le esté dando a las situaciones que nos rodean entonces voy a realizar unas acciones que pueden ir a favor o en contra mía”.

En este aspecto, la actitud ante las situaciones modela una fortaleza mental única que redunda en una mejor salud y calidad de vida. Lo contrario también tiene su efecto.

“Las personas que tienden a ser más pesimistas y negativas tienden a estar más propensas a desarrollar otras condiciones de salud”, dice la psicóloga clínica.

“Si estamos demasiado estresados y no hacemos nada para manejar efectivamente el estrés, eventualmente pudiéramos desarrollar condiciones gástricas, cardiovasculares y la presión arterial comienza a aumentar. También podemos comenzar a aumentar de peso porque nuestro cuerpo está generando un sinnúmero de sustancias químicas que afectan al organismo y, hasta cierto punto, lo intoxican porque no estamos trabajando efectivamente con esa otra parte que es más emocional”.

Salud es más que la ausencia de enfermedad

De acuerdo con la psicóloga clínica de Psych Wellness Center, la definición que da la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre lo que es salud “es maravillosa porque, ciertamente, tiene que ver un estado de bienestar general que incluye el nivel psicológico, el social y el físico para que la persona pueda sentirse plena”. Para ella, estar conscientes de cómo el ambiente nos impacta nos permite tener mayores posibilidades de tomar control y manejar aquello que podemos manejar y afrontar de un modo distinto aquello que tal vez no podemos manejar.

“Todo va a depender de ese nivel de conciencia de no dejarnos arrastrar por el día a día y por el malestar de lo que está pasando, sino estar consciente de cómo lo que estamos viviendo nos afecta y cómo afectamos lo que vivimos”, remarca.

Ejercita tu cuerpo y tu mente

Para la psicóloga clínica, a veces se confunde lo que es tener un acondicionamiento físico apropiado versus el mental y aduce que, en ocasiones, puede que no haya concordancia entre la fortaleza física y la mental.

“Mucha gente hace mucho ejercicio y se ve muy bien, lo que es positivo y recomendable, pero no está necesariamente emocionalmente estable y cuando hablamos con ellos nos damos cuenta de que no están satisfechos o de que, como quiera, no tienen un respeto y admiración por sí mismos”, dice, mientras explica que, en este caso, tienen una dificultad emocional para disfrutar de lo que tienen.

Por su parte, Andrés “Choko” Vázquez, entrenador físico de Fit911PR, menciona que lo mental es lo que comienza el impulso y el movimiento, ya sea para hacer un plan abstracto, como, por ejemplo, para escribir, o para lograr una meta física, como hacer un maratón, una caminata, comenzar a nadar, o rehabilitarte si tuviste un accidente. “Todo empieza por un proceso psicológico organizado”, recalca el entrenador, quien añade que este proceso debe ser organizado y no debe valerse solo del puro sentimiento. “Tiene que haber una estrategia, un plan que se tienen que ejecutar por varias partes, pero todo empieza por la mente y luego va a lo físico”, razona.

En este aspecto, cuando las metas son físicas y requieren de ese componente de fortaleza obvio y que es evidente solo con observar a una persona, el apoyo de un entrenador físico es esencial.

“Nosotros, los entrenadores, conocemos la anatomía y también tenemos que estudiar aspectos psicológicos. Aparte de las evaluaciones y las pruebas de capacidad máxima de esfuerzo que realizamos, vamos llevando al cliente poco a poco hasta que lo empujamos a dar el máximo, dándole mucha motivación, hablándole y conociendo a cabalidad lo que ese cliente hace. Es darle esa motivación constante para que logre sus metas”, enfatiza.

Para Vázquez, la capacidad mental y el ejercicio hacen que un ser humano logre muchas metas. “Si tu logras dominar tu cuerpo, si logras tener el cuerpo que tú quieres o logras llevar a cabo la nutrición o bajar de peso, tú puedes ser exitoso en cualquier otro ámbito".

Tanto la doctora Calderón como Vázquez concuerdan en que, aunque esta onda ha tomado un auge significativo en los últimos tiempos, no es nueva.

“Hoy día, las redes sociales se han enfocado mucho en lo social, en lo colectivo, y en hacer énfasis en ti, en tu ente individual, nos ayuda a cuidarnos. En realidad, este es un enfoque antiguo. Nosotros tenemos que ser fuertes psicológicamente, mentalmente y físicamente para lograr muchas cosas. Es viejísimo, pero el enfoque actual que se le está danto es retomar tu yo, tu individuo, tu ADN y esparcirlo: cuídate tú, yo me cuido”, menciona el entrenador físico, quien es el único que trabaja estos aspectos con los pacientes con párkinson mediante la modalidad Rock Steady Boxing for Parkinson en la isla.

Otras recomendaciones para lograr fortaleza física y mental incluyen:

  • Tener una conciencia de autocuidado. “Cuando hablamos de autocuidado implica que podamos tener un balance entre lo que es el trabajo y el descanso; que estemos conscientes de que es importante la actividad y que necesitamos hacer actividades que nos enriquezcan intelectualmente y nos hagan sentir que somos productivos, pero, a la vez, tenemos que tener las otras partes, que son el descanso adecuado y la recreación”, explica Calderón.
  • Estar conscientes de la salud. Significa mantenernos atentos a nuestra salud física, haciéndonos los chequeos anuales. Visitar al médico, aunque nos sintamos bien, es importante para la prevención.
  • Trabajar las relaciones sociales y atender las situaciones que podamos tener con nuestra familia, amigos o compañeros de trabajo. “No las al olvido o hacer que no importan porque, en realidad, son parte muy importante de nosotros y promueven que estemos saludables”, recalca, Calderón.
  • Si en tu proceso de crear fortaleza física y mental buscas los servicios de un entrenador físico, Vázquez recomienda que siempre verifiques que sea licenciado. “Verifica que tenga sus licencias, tanto nacionales como internacionales, y que esté certificado por el Departamento de Recreación y Deportes de Puerto Rico”, añade.

Tomar control de todas estas áreas te ayuda a tener un mejor estado tanto físico como emocional.

Un gran rompecabezas

Es importante recalcar el hecho de que, en algunos momentos todos podemos tener nuestros momentos de flaqueza y debilidad, pero ello no implica que no tenemos fortaleza, enfatiza la doctora Calderón.

“Como seres humanos, a veces vamos a tener momentos difíciles y vamos a tener respuestas que tal vez no sean muy positivas sobre ciertas cosas y es importante reconocer que hay unas necesidades y buscar ayuda y eso va a hacer la diferencia”, señala, para finalizar diciendo que debemos mantenernos bien conscientes de que necesitamos atender todas las áreas de nuestra vida: la parte emocional, la espiritual, la física y la social, como si se tratase de un gran rompecabezas.

“Si no está esa piececita no se va a ver bien esa imagen, así que necesitamos atender cada una de esas partes y mantener ese balance. Podemos decir que hay salud y fortaleza mental y física porque la persona está cuidando cada una de esas áreas”.

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