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A desintoxicarse

La importancia de desconectarte de las redes

Cuando la interacción digital se convierte en la norma y reemplaza la comunicación interpersonal, puede generar trastornos de salud tanto físicos como emocionales

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El problema no es solo la dependencia psicológica, sino la desconexión social y los problemas de pobre autoestima que esto pueda crear. (Archivo)
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Mientras más pasa el tiempo, más común es vivir comunicado e interconectado de manera digital. Sin embargo, cuando esta se convierte en la norma y remplaza la comunicación interpersonal, puede generar trastornos de salud tanto físicos como emocionales.

Tan es así, que se está creando un movimiento internacional, incluso un nuevo tipo de industria de bienestar, enfocada en crear herramientas y espacios para desintoxicar el cuerpo y el alma de tanta carga digital. La Universidad Liberty en Virginia creó el primer Centro para el Bienestar Digital, a prueba de Wifi y donde se promueven ayunos digitales de 24 horas entre los estudiantes. Mientras, Common Sense, organización no gubernamental que promueve en Estados Unidos el logro de vidas plenas en balance con la tecnología, advierte que mientras 77% de los padres se quejan de que sus hijos se distraen con los aparatos cuando estan juntos, 41% de los chicos opinan los mismo de sus padres. Y en Gran Bretaña emprendedores crearon Time To Log Off, proveedor de retiros y ropa para hacer 'detox' digitales. La entidad indica en su página electrónica que la mitad de los adultos en Gran Bretaña admiten estar completamente enganchados a sus teléfonos inteligentes.

“Tengo pacientes así en mi oficina, y a veces me encuentro totalmente dependiente de estas cosas”, reconoce el doctor Iván Figueroa Otero, cirujano pediátrico retirado entrenado también en medicina tradicional china y acupuntura.

El problema no es solo la dependencia psicológica, la desconexión social y los problemas incluso de pobre autoestima que esto pueda crear. El médico explica que la biología humana tiene la capacidad de reconocer y utilizar sistemas de bioenergía presentes en la naturaleza, pero no las artificiales. “Por ejemplo, las fuentes de ondas del Sol el cuerpo humano ya las entiende y las puede manejar porque están grabadas en su AND (material genético)”, indica. Sin embargo, “cuando el ser humano produce cosas nuevas, sean ondas electromagnéticas, sean semillas genéticamente modificadas y fármacos que tienen modificaciones del producto como viene de la naturaleza, el cuerpo humano lo rechaza porque no lo reconoce”.

Es por eso que un sector cada vez más amplio de científicos y profesionales de la salud advierten sobre los peligros de estar demasiado expuestos a las microondas y ondas electromagnéticas que producen equipos que ya son de uso corriente. “Estamos teniendo cuadros de cambios en el funcionamiento del sistema nervioso que se están estudiando y generan dificultad en el proceso de aprender. O sea, que las mismas ondas que nos llevan información pueden estar alterando el cerebro y los sistemas de aprendizaje, especialmente de los niños. Ya sabemos que hay cambios genéticos como crear infertilidad en personas que, por ejemplo, trabajan con radares. Se sabe que hay cambios en el ADN de animales pequeños. Lo que no está claro es si esos cambios van a ocurrir en el ser humano. Con eso nada más los investigadores están diciendo ‘cuidado’, vamos a disminuir la exposición”, detalla Figueroa Otero.

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