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ponlo en práctica

Los temas que debes evitar en las fiestas navideñas

Invitamos a varios expertos en salud mental para que orienten a nuestra audiencia sobre los temas que deben evitarse para “llevar la fiesta en paz”

  • Por Redacción de Por Dentro
  • 24 DIC. 2018 - 12:06 PM
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Las reuniones sociales son periodos de pocas horas que debemos aprovechar al máximo para reír y compartir afecto. (Shutterstock)
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Esta noche es buena… Mañana es Navidad. Sigue recibir el 2019 y la fiesta de los Reyes Magos… Hasta las octavitas están en la agenda. Y ni hablar de las fiestas en el trabajo, con los amigos, en fin, que en estos días la pasamos bien. 
Entre cosa y cosa, hablamos de todo: de lo bueno y lo no tanto… Aquí, haz un alto. Invitamos a varios expertos en salud mental para que orienten a nuestra audiencia sobre los temas que deben evitarse para “llevar la fiesta en paz”.
Según la doctora Frances Boulon, psicóloga escolar y pasada presidenta de Asociación de Psicología de Puerto Rico (APPR), la época festiva promueve reuniones de familiares y amistades donde anticipamos pasar buenos ratos de camaradería y alegría. Las personas que no se ven con frecuencia se reencuentran y otros que, usualmente, comparten tareas formales pueden conversar con informalidad.
Esto generalmente es agradable, pero al surgir interacciones en un ambiente nuevo e informal, se observan temas y comentarios que pueden crear tensión y experiencias desagradables. Algunos ejemplos son: condiciones de salud y apariencia física, distanciamiento debido a mudanzas fuera del país, diferencias en creencias espirituales y religiosas que cuestionan algunas costumbres de la época, preferencias políticas contrarias, entre otros.
Añade que las reuniones sociales son periodos de pocas horas que debemos aprovechar al máximo para reír y compartir afecto. Algunos temas que promueven diferencias de opinión, emociones fuertes, malestar y tristeza se deben evitar. “Hay mejores ocasiones para debatir diferencias y resolver problemas, donde se pueda dialogar con sosiego, sin las interrupciones que pueden ocurrir en fiestas y sin afectar a otros que prefieran mantenerse en ánimo festivo”, dice la psicóloga escolar.
Algunos psicólogos identifican ciertos comentarios como de “alto riesgo” porque suelen producir malestar en la comunicación. Debemos evitar asuntos donde las personas puedan ofenderse o sentir que se les imponen ideas o conductas sin su consentimiento. Algunas frases a evitar son:
  • “Te ves: desmejorado/a, tan delgado/ parece que has subido (bajado) mucho de peso”.
  • “Estás perdido/a desde que te mudaste, ya no saludas a los de tu pueblo”.
  • “Estar bebiendo y comiendo tanto no refleja el espíritu de la Navidad”.
  • “No te veo bailando, ¿qué te pasa?”.
  • “Ya no se hacen fiestas alegres como antes”.
La doctora Boulon destaca que tendrás mejores experiencias si usas comentarios como:
  • “Qué bueno verte, hablemos para ponernos al día”.
  • “Me alegra que nos encontremos, hagamos lo posible para que se repita”.
  • “Esta actividad está muy alegre, que bueno podemos compartir”.
“A menudo estamos tan concentrados en nuestros sentimientos y preferencias y se hace difícil apreciar el punto de vista de otros. Las fiestas de Navidad y fin de año pueden estimular emociones fuertes y el consumo de alcohol puede producir conductas descontroladas. Necesitamos sensibilidad, paciencia y prudencia para pasarlo bien. Debemos recordar que los símbolos de esta época, en variadas culturas y costumbres, destacan el amor, la esperanza y nuevos comienzos. Si necesitamos ayuda, podemos acudir a un profesional de la salud mental, esto es valioso en cualquier momento del año .Buenos deseos para todas las familias de sangre y por elección que compartimos en Puerto Rico”, expresa la pasada presidenta de la APPR. 
Política
De acuerdo con la doctora Silma Quiñones Roldán, psicóloga consejera y presidenta electa de la APPR son muy pocas las familias que tienen un solo partido político o que compartan una misma opinión sobre lo que anda mal en el país y cómo se puede resolver. “La diferencia en opiniones no es el problema. El problema es el afán de querer convencer al otro para que piense igual. En reuniones de familia y en el compartir navideño surgen momentos en los cuales nos vemos tentados a quejarnos sobre lo mal que anda el país y, acto seguido, quejarnos del gobierno. Es una tentación pues no vamos a cambiar la opinión del otro y el tema abre la puerta para descargar todas nuestras frustraciones”, explica. 
Para evitar el tema de la política, la presidenta electa de la APPR, brinda algunas sugerencias.  
  1. Establece la regla desde un principio. Es más fácil no empezar que detener el tema una vez la conversación está encendida.  
  2. “Nos reservamos el derecho de admisión”. Si tienes un familiar o amigo que no puede controlarse y en el pasado ha traído problemas o te ha dañado la fiesta, no lo invites o, simplemente, avísale que no es bienvenido por el bien suyo y del grupo. “Sabes qué, cada vez que te montas en tribuna agitas a todos y terminamos enemistados. Yo te aprecio tanto que te voy a proteger de que eso no vuelva a pasar. A esta actividad no te voy a invitar para evitarnos problemas, pero el domingo estás invitado a cenar y hablar sin que nadie se moleste contigo y te interrumpa. Tendrás la exclusiva”. Es posible que no le guste, pero es mejor evitar mayores conflictos que enemistar a la familia o grupos de amigos. Lo incómodo de poner ese límite dura mucho menos que el mal rato en medio de la reunión o fiesta.
  3. Utiliza el buen humor. ¿Y tú que crees de… “Yo en las navidades solo pienso en pasarla bien, comer bien y gastar poco”. “Mi pareja me leyó la cartilla: si hablo de política me toca fregar la trastera”. 
  4. En la entrada de tu hogar puedes poner una canasta rotulada “Urna” con las instrucciones: deposita tu voto en la urna, y que comience la fiesta.
Apariencia física
“Las fiestas navideñas se han caracterizado por ser la época en la cual familias que no se ven con frecuencia, buscan reencontrarse y ponerse al día con los asuntos familiares. No obstante, más que ser un momento de alegría, en ocasiones, puede convertirse en un evento que genere mucha ansiedad por no saber con qué nos vamos a encontrar.
Un tema que se presenta con mucha frecuencia y que no se debe tocar en una fiesta es el peso o la apariencia física. En los jóvenes, cuando comienzan a presentar cambios físicos, es muy común escuchar comentarios como “estás echando”, “estás demasiado delgada”,  seguido de “¿estás bien?“ o “tienes que rebajar porque para tu edad estás muy gordito o gordita”. 
Mientras, en los adultos se da una dinámica similar, con la diferencia que para el adolescente puede resultar vergonzoso o incómodo ya que están en pleno desarrollo de su autoconcepto y esto puede tener un impacto en su autoestima y la imagen corporal se puede trastocar”, concuerdan las doctora Rebecca López Bobonis, psicóloga escolar y la doctora Fermina Liza Román, psicóloga consejera y miembros del Comité Bienestar Integral de la Niñez y la Adolescencia de la APPR.
La realidad es que, sin importar la edad, este tema suele ser más delicado de lo que parece, ya que en muchas ocasiones las personas pudieran estar lidiando con situaciones en sus vidas privadas que impactan de alguna manera su apariencia. Situaciones como enfermedades físicas, trastornos emocionales, desórdenes alimentarios, entre otros, pueden resultar en una variabilidad en el peso colocando a la persona que lo sufre en un momento de mucha vulnerabilidad emocional.
“Cada vez que le decimos a una persona “estás más gordita”, que, incluso, a veces se dice como pie forzado para una conversación sin la intención de ofender, debemos considerar que estas palabras tendrán un impacto emocional desde un sentimiento de tristeza o vergüenza, hasta un sentimiento de desesperanza que puede detonar en diversas maneras de afrontamiento inadecuadas y conductas de riesgo”, enfatizan. 
Alcohol
“En nuestra cultura el uso de alcohol en las fiestas es algo que no puede faltar. En todas es justo y necesario que se consuma alcohol, porque, de no haberlo, se estigmatiza como una actividad aburrida, de religión o, simplemente, no la voy a pasar bien. ¿Qué pasa cuando la persona decide que no va a beber en una fiesta? 
Automáticamente cuando llegas a una fiesta lo primero que hacen es ofrecerte alcohol y cuando dices que no quieres tomar, tienes que dar toda una explicación para no hacerlo. Sin darte oportunidad, a veces, las personas comienzan a presionarte y/o juzgarte por no tomar alcohol: “pero si es coquito”, “es una nada más”, “no seas aburrido”, “estamos en Navidad” y muchos otros comentarios que pueden surgir. Esto lo hacemos naturalmente sin evaluar el proceso que está teniendo la persona.
Quizás, está pasando por una enfermedad de la que no quiere dar explicaciones y para la que se encuentra tomando medicamentos; quizás, tiene un problema de alcoholismo para el cual está trabajando y tratando de mantenerse abstemio y/o simplemente no le gusta el alcohol”, indica la doctora Luz Nereida Ramos Vargas, psicóloga clínica y consejera en abuso de sustancias.
Explica la doctora Ramos que ppueden ser muchas las razones por las que la persona no quiere beber y más las razones por las que tenemos que respetar su decisión. De igual manera, el descontrol en el alcohol puede traer situaciones adicionales que pueden hacer de tu fiesta una no tan divertida, ya sea porque se perdió el control al tomar, porque alguien se intoxicó o porque causó algún tipo de accidente o pérdida.
“Es por esto que si decides que no quieres alcohol en tus fiestas, simplemente es tu decisión y la de tu familia, de igual manera, si decides tener alcohol y una persona te dice que no quiere tomar alcohol en una fiesta, no le preguntes, solamente respeta su decisión y sigue disfrutando que de seguro la persona apreciará tu respeto y ambos podrán disfrutar a su manera con alcohol o sin alcohol”, enfatiza.
Hijos de divorciados y familias reconstruidas
Indica la doctora Kalitza Baerga Santini, psicóloga clínica que las familias reconstruidas son aquellas que se forman con parejas en las que ambas partes tienen hijos o hijas de relaciones anteriores. Es costumbre que cada Navidad los hijos de las familias reconstruidas compartan alternadamente con la nueva familia un año y con su otra familia el otro.
Esto coloca, en ocasiones, a los hijos en posiciones difíciles, como, por ejemplo, cuando se hacen comentarios negativos del padre o la madre que no está presente o de la otra familia.  La separación de una pareja impactará a los hijos de acuerdo con la forma en que sea manejada por lo adultos involucrados. 
Por lo tanto, se recomienda que se eviten comentarios o situaciones en las que se minimice la importancia del padre o madre no presente. Existe consenso entre los expertos de que la niñez tiene derecho a compartir con cada padre o madre, siempre y cuando no haya violencia ni maltrato.  
La Navidad es momento de unirse como familias sin importar las diferencias de criterio que podamos tener sobre distintos temas.  Lo más importante es el bienestar de los menores y, para lograrlo, tenemos las siguientes recomendaciones.  El mejor regalo que puedes hacerle a tu hijo es mantener una buena comunicación con tu expareja. 
A continuación la también miembro de la Junta Directiva de la APPR, te ofrece sus mejores consejos:
  • La decisión de con quién pasarán los menores las fiestas o reuniones navideñas debe ser de los adultos y no de los niños. Darles la responsabilidad de decidir les creará tensión y quebrantará el sentido de lealtad hacia el padre o la madre excluido.  
  • Evita criticar los regalos del padre o madre que no está presente.  Para lograr que los regalos sean balanceados, ambos padres deben conversar sobre los mismos con anticipación. De esta manera, ambos sabrán cuáles son los regalos esperados y se evitarán posibles conflictos.  
  • Utiliza la tecnología a favor de tus hijos.  Pueden conectarse mediante las aplicaciones de video para ver al padre o madre que no está presente al momento de la celebración y compartir un saludo navideño. De igual manera, cuando tu hijo vaya a abrir los regalos, pueden conectarse para que comparta la alegría con su otra familia. 
  • Sé flexible y negocia con tu expareja las actividades de los hijos. Ambos desean pasar un tiempo de calidad con ellos.
  • Respeta el tiempo del otro. 
  • Evita hablar negativo de la nueva pareja de tu expareja. Esa nueva persona formará parte de la vida de tu hijo y, lo que tú deseas es que tu hijo se sienta cómodo cuando le toque compartir con ella.  
  • Crea nuevas tradiciones que sirvan de buenos recuerdos para tus hijos.  Enfatiza la importancia del tiempo que comparten y recuérdales que tu amor por ellos es incondicional. 
  • Evita provocarles más estrés a tus hijos.  Las confrontaciones familiares siempre crean estrés y tensión.  Evade entrar en polémicas y, si tienes algo que discutir, hazlo en privado. 
  • Trabajen juntos, como familia de esos menores, para brindarle un tiempo de alegría y buenos recuerdos de la Navidad. 
Diversidad
Para el doctor Caleb Esteban, en ocasiones, la falta de tolerancia de las diferencias son motivos de disputas familiares. Es usual que estas diferencias vengan de la creencia de que por ser familiares debemos ser muy parecidos en cuanto a lo que creemos, hacemos y apoyamos, pero esto, en realidad es poco probable. Algunas de estas creencias son: las religiosas, las políticas, las morales, y conductas tales como: como la aprobación de las parejas, la forma de vestir, tatuajes y aretes, entre otras.  
“En consecuencia, es importante tener en cuenta, que los seres humanos somos muy diversos, y no importa en qué familia fuimos criados, nuestra forma de pensar y actuar podría ser tan similar como tan opuesta de nuestra familia. Estas diferencias no implican rebeldía ni deberían ser motivos de discordia, simplemente, representan diversidad. Estas divergencias individuales son tan naturales, que hasta los gemelos idénticos muestran deferencias genéticas y socioculturales”, dice el psicólogo clínico. 
Por tal razón, “es necesario comenzar a ser más empáticos con nuestros familiares. No ver las discrepancias como motivo de disputa, sino como motivo de aprendizaje y entendimiento. Si ambas personas se esfuerzan por entender al otro, además de aprender algo nuevo, se podría fortalecer la relación entre ambos. Cada cual tiene derecho a aprender de sus errores, a tener sus propias experiencias y a escoger su propio camino, por tanto, es importante aconsejar, pero no controlar o imponer al otro. ¡En estas navidades, celebremos las diferencias!”, destaca el coordinador del Comité de Diversidad de Sexo, Género y Orientación Sexual de la APPR.
Enfermedades
La Navidad es un tiempo en que las festividades convocan a la confraternización, a los reencuentros y largas conversaciones con aquellos que hace mucho no compartimos. Estos momentos son muy necesarios para escaparnos de la rutina, el estrés diario y, a la vez, fortalecer las relaciones con nuestros seres queridos. Pero son estos mismos momentos de compartir, de celebración y alegría, los que pudieran tornarse en situaciones incómodas cuando surgen ciertos temas. Uno de esos temas es las enfermedades.
“Es de esperar que al encontrarnos con nuestros seres queridos querramos saber sobre su bienestar y hablar de salud y las enfermedades pueden ser un tópico a tratar.  La honestidad es una virtud, pero, en ocasiones, confundimos imprudencia con honestidad.
Aun cuando entendemos que debemos decir ciertas cosas, en ocasiones no es prudente decirlas, aunque sea honesto o pensamos que es necesario. En momentos de celebración y alegría, hablar sobre las enfermedades o dar testimonios del malestar que pudieran estar presentando otras personas, no se recibe de forma positiva en alguien que ya está pasando por un proceso de enfermedad. Insistir en hablar aunque sea con la intención de ayudar pudiera ser contraproducente.
Es preferible hablar de bienestar, de sanidad, de recuperación y oportunidades para nuevos comienzos. Debemos recordar que la persona que padece una enfermedad y se da permiso de participar de alguna celebración realmente necesita disfrutar de ese momento y, por un instante, dejar de lado lo que su malestar pudiera implicar.
La Navidad es tiempo en que los aires de fiesta y la tendencia a la alegría colectiva, genera una energía muy positiva que nos ayuda a recuperar fuerzas, lo cual no debemos opacar trayendo temas que pudieran general pesadumbre. Regala alegría, buenos deseos y temas que enriquezcan el alma”, aconseja la doctora Kevia Calderón, psicóloga clínica y miembro de la Junta Directiva de la APPR.
Pérdida de un ser querido o una mascota
La psicóloga clínica Liza M. Meléndez Samó dice que en la época navideña es inevitable recordar a los seres queridos que ya no están con nosotros. Aunque cuando se habla de ellos, se honra su memoria y legado, lo cierto es que si la persona está aún vulnerable emocionalmente puede cambiar su estado de ánimo de feliz o tranquilo por la celebración, a uno de tristeza profunda.
“El duelo es muy saludable, ya que es parte del proceso de sanación, pero hay que reconocer el momento adecuado. A su vez, aunque sabemos que la muerte de alguien que amas duele, en ocasiones, esa pérdida pudo haber sido traumática. En el caso de las mascotas puede ser experiencias no solo de muerte, sino que el animal se perdió y no regresó, accidentes, entre otros eventos. Si la persona no trae el tema de su pérdida, es mejor no tocarlo en estas fiestas. De traerlo, escúchala, dialoga, celebra la vida de la persona o mascota pero que ese no sea el enfoque principal de la fiesta”, recomienda la también miembro del Comité Bienestar integral a través de la relación humano animal de APPR.
Lo que sí puedes hacer: fomenta la buena conversación
“Aprendamos a conversar de manera positiva.  En lugar de hablar sobre problemas, busquemos soluciones. Compartan historias que les recuerden momentos gratos e intereses compartidos. Escucha con atención y mantén una actitud de curiosidad cuando percibas diferencias. Crea un ambiente en el que todos y todas se sientan bienvenidos y apreciados.  Conversen sobre las razones y momentos de este año por los que ser agradecidos y los proyectos futuros con optimismo”, concluye diciendo la doctora Katherine R. Gómez Sierra, psicóloga industrial organizacional y presidenta de la APPR.
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