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Neuroeducación

Neurociencia: nuevo conocimiento y desarrollo de metodologías de enseñanza y aprendizaje

Para profundizar en estrategias precisas que se han comprobado que ayudan a que el cerebro aprenda mejor, así como el ofrecimiento de herramientas prácticas que surgen de los estudios neurocientíficos y que potencian el aprendizaje se estarán compartiendo en el Congreso Internacional de Neurociencia Cognitiva

  • Por Redacción de Por Dentro
  • 03 DIC. 2019 - 07:30 AM
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Las emociones son una clave importante en la neuroeducación. (Pixabay)
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La neuroeducación tiene dos pilares principales, por un lado la neurociencia y por el otro la ciencia de la educación. Ambas disciplinas se integran para producir nuevo conocimiento y desarrollar nuevas metodologías de enseñanza y aprendizaje. Esto, con el fin de que el aprendizaje se dé según lo que hasta ahora se sabe sobre el funcionamiento del cerebro.

Así lo explica, el director ejecutivo del Instituto de Neurociencia Cognitiva, el doctor Mauricio Conejo, quien señala que la neurociencia tiene como fundamento principal el ABC, es decir el aprendizaje basado en el cerebro. Indica además que una institución educativa que se acerque a la neurociencia está sin lugar a duda en el camino hacia el desarrollo de una visión educativa basada en la neuroeducación.

“El desarrollo de esta disciplina se debe a la interacción entre neurocientíficos y educadores que se plantean importantes interrogantes de cómo es que mejor aprende el cerebro. Este nuevo campo tiene como uno de sus principales objetivos aplicar en el ámbito académico las investigaciones en neurociencia para potenciar el aprendizaje, mejorar el rendimiento académico y fomentar el amor por el conocimiento a través de toda la vida y no solamente durante un período formativo”, comentó Conejo, quien además es profesor en la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Puerto Rico.

¿Qué ofrece la neuroeducación?

Ofrece la oportunidad de abordar el fracaso escolar, la deserción, la desmotivación y el bajo rendimiento académico desde un enfoque neurocientífico. Por ejemplo, los problemas del neurodesarrollo, la dislexia y otros trastornos de aprendizaje no solo dificultan el aprendizaje, sino que además impactan las actividades cotidianas de la vida.

Si el educador se forma en neurociencia sabrá establecer un diálogo entre especialistas que podrán ayudar al estudiante a superar los retos particulares de estas condiciones, según se plantea.

Precisamente, profundizar en estrategias precisas que se han comprobado que ayudan a que el cerebro aprenda mejor, así como el ofrecimiento de herramientas prácticas que surgen de los estudios neurocientíficos y que potencian el aprendizaje se estarán compartiendo en el Congreso Internacional de Neurociencia Cognitiva aplicada a la Educación NeuroEDU2019, a llevarse a cabo este próximo viernes 6 y sábado 7 de diciembre en el Instituto de Neurociencia Cognitiva, localizado en el Penthouse del Popular Center, en Hato Rey.

 “Este congreso es más interactivo y dinámico. Algunos de los ponentes vienen a compartir sus experiencias personales trabajando en otros países y los maestros a su vez quieren herramientas prácticas que surgen de los estudios neurocientíficos y que potencian el aprendizaje”, indicó Conejo a la vez que resaltó que dicho congreso cuenta con el apoyo del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, la Cátedra de Neuroeducación de la Universidad de Barcelona y de la Red Iberoamericana de Neurociencia Cognitiva.

Además, Conejo explica que el congreso explora el aporte de la neurociencia al campo de la educación, ya que hablar de neuroeducación implicaría tener establecida una cultura académica de investigación científica en ese campo que recién está empezando en Puerto Rico.

Según el experto, ya en Puerto Rico algunas universidades tienen ofertas académicas de posgrado en Neuroeducación que darán como resultado investigaciones que se podrán reseñar en próximos congresos. Indica además que el interés en neuroeducación por parte de maestros y profesores ha aumentado desde que el Instituto de Neurociencia Cognitiva empezó como pionero con estos eventos en el 2015.

“Se hace imperante que todos los educadores continúen formándose en este campo que es relativamente nuevo y no solo aquellos que buscan un posgrado. Para estos efectos, el Instituto ofrece una certificación profesional en Neurociencia Cognitiva aplicada a la Educación que está acreditada por las Juntas Examinadoras de Salud y por el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Muchos maestros se han certificado y cuentan con una formación sólida, seria y profunda sobre este tema”, apuntó.

En el congreso habrá más participación de los asistentes y se abordarán temas de relevancia social, como por ejemplo: el suicidio en la población de jóvenes universitarios, el manejo de las emociones, el bullying y la resiliencia, entre otros.

Emociones influyen

“Se sabe que las emociones tienen una gran influencia en los procesos cognitivos y que sí se manejan de manera constructiva. Estas pueden tener un efecto positivo en el aprendizaje”, afirma Conejo, al explicar además que las emociones son una clave importante en la neuroeducación, por lo que el mindfulness también juega un papel importante debido a que ayuda en la regulación emocional. El profesor comenta que la neurociencia ha demostrado que el estrés dificulta el aprendizaje y que es importante desarrollar un entorno seguro y relajado.

“Las emociones positivas ayudan a que se aprenda de manera más eficaz y permanente, y por eso es que estaremos explorando estos temas en el congreso”, concluyó.

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