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Es un peligroso sentimiento para la salud

No dejes que la rabia te controle

El descontrol puede tener efectos insospechados en tu salud cardiovascular

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Al igual que otras emociones, la rabia no es mala ni buena, lo que puede ser malo o bueno es la manera en que la manejemos. (Shutterstock)
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Si eres una persona de naturaleza rabiosa, que explota sin control ante la más mínima situación, aprender a manejar estos exabruptos puede ayudarte a proteger tu salud cardiovascular. ¿Por qué? Porque, si bien la rabia puede ser una emoción normal y hasta común, ya que, según la Asociación Americana de Psicología (APA, en inglés), es una manera de expresar los sentimientos negativos y motivarte a buscar soluciones a tus problemas, también puede convertirse en una grave contrariedad para tu salud física y emocional.

¿Qué es la rabia y por qué es peligrosa?

La APA define la rabia como una emoción caracterizada por el antagonismo hacia alguien o algo que la persona siente que le hecho mal premeditadamente. Agrega que el exceso de rabia, o ira, además de afectar la salud emocional, aumenta la presión arterial y ocasiona otros síntomas físicos y mentales que dificultan pensar con claridad.

“Al igual que otras emociones, la rabia no es mala ni buena, lo que puede ser malo o bueno es la manera en que la manejemos. Un manejo no adecuado de nuestras emociones pudiera tener repercusiones no saludables en nuestro cuerpo físico, nuestras relaciones interpersonales y la salud mental”, dijo la doctora Kevia Calderón Jorge, psicóloga clínica de Psych Wellness Center y presidenta electa de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.

De la misma forma, a través de su División de Medios y Publicaciones de Salud, la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, explica que, además de arruinar relaciones y profesiones, la rabia también puede provocar la enfermedad cardiovascular.

De acuerdo con esta división, aunque los hombres de mayor edad son más vulnerables ante la enfermedad cardíaca, estudios señalan que la rabia descontrolada en la juventud puede pasar factura más tarde en la vida. ¿Cómo? La Escuela de Medicina de Harvard agrega que “como otras formas de estrés, la rabia provoca que se segregue más adrenalina, la hormona del estrés que ocasiona que el pulso y la presión sanguínea aumenten, haciendo que el corazón bombee más sangre y necesite más oxígeno. La adrenalina puede provocar un ritmo cardíaco anormal, así como la activación de las plaquetas, células sanguíneas que producen coágulos que pueden bloquear las arterias afectadas por el depósito de colesterol (arterosclerosis)”, explica en su página web, donde menciona, también, que altos niveles de rabia pudieran ocasionar espasmos en la arteria coronaria, lo cual podría estrechar aún más los vasos sanguíneos ya afectados por la arterosclerosis.

¿Qué puedes hacer?

La doctora Calderón Jorge ofrece sus recomendaciones:

1. Presta atención a los factores o elementos que tienden a generar una respuesta airada en ti. Al identificarlos, tienes una mayor posibilidad de adelantarte a la respuesta y trabajar conscientemente para transformarla en una respuesta que sea más saludable, como, por ejemplo: extraerte de una discusión que, a todas luces, sabes que pudiera ser un detonante. Utiliza el time out o “tiempo fuera” para ayudarte a bajar la intensidad del malestar que puedes estar experimentando antes de proseguir con una conversación, discusión, manejar alguna situación o tarea particular.

2. Identifica las señales que te da el cuerpo justo antes de los momentos en los que puedes experimentar mucho coraje o frustración y que sabes que pudieran terminar en una explosión de rabia. Al reconocer las señales del cuerpo puedes procurar salir de la escena por un momento para calmarte antes de proseguir. Algunas señales pueden ser: palpitaciones fuertes, sensación de calor en la cara, respiración acelerada, aumento en nuestro tono de voz e impaciencia, entre otras.

3. Realiza ejercicios de relajación muscular y respiración profunda. Haz varias respiraciones profundas y suaves hasta que logres regular tus palpitaciones y la respiración se normalice. Cierra los ojos por un momento o concéntrate en un punto en particular para lograr desviar la atención del estímulo que te está causando malestar, mientras respiras.

4. Mentalmente, haz un conteo regresivo del 20 al 1, respirando pausada y profundamente. Hazlo la cantidad de veces que sea necesario hasta que logres sentirte en calma.

5. Sal a hacer ejercicios. Una caminata vigorosa puede ayudar a canalizar la rabia, a la vez que te ofrece el espacio para pensar detenidamente en los sucesos que te han alterado e identificar posibles alternativas de manejo.

6. Evita hablar mientras experimentas rabia, ya que, usualmente, luego te arrepientes de lo dicho y lastimas a otros o a ti mismo.

7. Medita acerca de los sucesos que estuvieron acompañados del episodio de rabia y analiza detenidamente qué de todo fue lo que más te incomodó y trata de trabajar con ello. Puedes escribir acerca de lo ocurrido, tu sentir, la interpretación de los sucesos y tu respuesta. Sé lo más honesto posible y evalúa posibles maneras de manejar la situación de un modo diferente, teniendo mayor control de ti mismo y siendo más asertivo.

8. Realiza actividades relajantes y divertidas, como ver tu programa favorito de comedia; trata de buscar la parte chistosa de los sucesos, habla con las personas que sabes que, por su forma de ser jovial y alegre, pueden ayudar a sentirte mejor. La risa ayuda a disminuir la tensión y es muy saludable para el cuerpo.

9. Busca ayuda de un profesional de la salud mental cuando identifiques que los episodios de rabia son demasiado frecuentes, exceden la gravedad de los sucesos y están afectando tu salud y relaciones interpersonales.

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