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Vive sin importar la edad

Rompe con el estigma social de que después de los 60 todo acaba

Existe la oportunidad de trabajar, ya que es en el pensamiento en donde radica la llave para que los años de vida sean de calidad y funcionalidad

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Estamos viviendo muchos más años y se ha comprobado que una persona que se jubila de su empleo, si se cuida, puede durar fácil hasta los 90 o los 100 años. (Shutterstock)
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Frases como “ya estoy viejo”, “ya no sirvo para nada” y “ya di lo que iba a dar” tal vez las has escuchado de algún familiar o amigo cercano, y quién sabe si hasta has llegado a pronunciarlas, cargadas de ese pensamiento limitante.

Para contrarrestar ese contagioso estigma social asociado con la edad de que después de los 60 años es el principio del fin o de que todo termina, la psicóloga industrial Ana M. Padró González recalca que todo comienza en la mente. Para ella, existe la oportunidad de trabajar, ya que es en el pensamiento en donde radica la llave para que los años de vida sean de calidad y funcionalidad.

“Para empezar, estamos viviendo muchos más años y se ha comprobado que una persona que se jubila de su empleo, si se cuida, y aun con algún tipo de enfermedad diagnosticada, puede durar fácil hasta los 90 o los 100 años. Se ha validado que una persona con muchos años puede ser un ejemplo de ser exitoso y de que puede mantenerse funcional tanto mental como físicamente si se lo propone -a menos que le caiga una enfermedad catastrófica. Aun con una diabetes o una presión controlada, puede mantenerse funcional si se lo propone y se cuida”, expresa Padró González, quien además posee un postgrado en gerontología.

Cada vez se aleja más la imagen del viejo que se sienta en un sillón a ver la vida pasar. Por el contrario, cada vez son más aquellos mayores de 60 años que no aparentan su edad, que se mantienen con energía, chispa e involucrados con su comunidad, su familia y profesionalmente.

De acuerdo con la profesional, todo lo que se logra en la vida es resultado de la voluntad. ¿Qué puedes hacer?

Desde la dimensión psicológica

  • Si aún a los 70 o 75 le das rienda a proyectos no realizados o inconclusos, ese empeño alimentará tus deseos de seguir aportando, y ser inspiración para los más jóvenes.
  • ¡Aprende! Dicen los expertos que la capacidad de aprender es elástica y termina cuando decidimos dejar de aprender. Matricúlate en clases o algún curso.
  • Igual que la felicidad, la capacidad de mantenerse aprendiendo es el resultado de una decisión. La vida está repleta de frustraciones y obstáculos, pero aún así, cuidar tu paz mental y vivir en positivismo te hará feliz.
  • Rodéate y trabaja con personas más jóvenes, pues estos inyectan el vigor que se va debilitando con el tiempo.
  • Aunque la vejez te sepa a pérdidas, hay diversas maneras de compensarlas. Relaciónate con personas que te inspiren, que sean un modelo diferente a lo que puedes estar pensando. Contágiate con personas entusiastas.
  • Matricúlate en algún club, donde se congreguen y salgan de excursiones.
  • Visita la iglesia.
  • Únete a entidades sin fines de lucro.

Desde la dimensión física

Así como la vida es movimiento, y no se trata de matarse horas largas corriendo o visitando un gimnasio, el movimiento adopta muchas caras. El pensamiento es más fuerte que el dolor físico, explica Padró González.

  • Visitar enfermos y ayudar a otros es movimiento.
  • De la misma manera, el antojo de comer papas fritas versus seleccionar una fruta o alguna opción más saludable es el resultado de un acto de voluntad.
  • Camina por la orilla de la playa mientras disfrutas de la brisa marina.
  • Tener un huerto casero te obligará a doblarte, arrodillarte y mover los dedos.
  • Párate de la butaca cada hora y estírate.
  • Practica técnicas de respiración.
  • Ejercita los brazos y fortalece las piernas que te sostienen, te ayudarán a seguir caminando. 
  • Reduce los alimentos procesados que tanto nos invitan a comerlos.

Una ventana de opciones: el empresarismo senior

Según la psicóloga industrial, una de las grandes oportunidades y necesidades que tiene Puerto Rico es la de fomentar el empresarismo senior. Sugiere el materializar una idea de un negocio, en el que  no haya que fajarse de 40 o 60 horas semanales, sino un negocio en donde el adulto de edad media y/o el adulto mayor joven pueda emplear gente joven que tenga ganas de desarrollarse y adquirir experiencias.

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