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Entrevista: "Nací para trabajar"

Transforma el paradigma del retiro y la jubilación a sus 90 años

Tras una vida regida por sacrificios y carencias, Laura Muñoz González continúa laborando de forma activa en la industria automotriz como integrante del equipo de Autos Vega Group Ford, en la Avenida Kennedy

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La personalidad risueña y espontánea de Laura Muñoz González la ha caracterizado durante las más de cinco décadas que lleva trabajando para Autos Vega. (juan.martinez@gfrmedia.com)
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Llegamos y allí estaba, tecleando en su maquinilla, su fiel compañera por los pasados 50 años, aproximadamente. Laura Muñoz González tiene 90 años -cumplidos el 10 de enero- y una energía envidiable. Aún trabaja de forma activa en la industria automotriz como integrante del equipo de Autos Vega Group Ford, en la Avenida Kennedy, la más mimada, por cierto.

Asiste a la oficina de lunes a viernes en horario regular (9:00 a.m. a 6:00 p.m.), uno que otro sábado y responde de forma inmediata a las consultas de sus compañeros. Esta experimentada mujer, de impecable cabello canoso, es una biblia abierta que sabe de todo y más sobre vehículos. Desde muy pequeña amaba el trabajo y ello le permitía escaparse -como de forma imaginaria- de los sacrificios de una vida llena de necesidad. 

Su historia es de emular. “Mi nacimiento fue el regalo que los Reyes Magos le dejaron a mi mamá, Monserrate González”, comenzó diciendo entre risas “Mother”, como es conocida entre sus familiares, compañeros de trabajo y clientes.

“Viví con mi mamá mis primeros siete años de vida. Luego me fui a vivir con mi abuela paterna y con mi papá, Carmelo Muñoz, a Santurce. Allí recibí amor y educación. Esto último es lo más que les agradezco porque conozco los sacrificios que hicieron para que yo estudiara. Mi papá era el único mecánico del pueblo y, aun así, era muy escaso el trabajo que le llegaba. Así que, te podrás imaginar las dificultades económicas de esos tiempos”, continuó la menor de tres hermanas. 

A los 17 años se graduó de cuarto año y regresó con “su mayor ejemplo e inspiración”: su mamá, quien murió a los 87 años. Así las cosas, esta cialeña de corazón, tenía la vida laboral predestinada. Ya casada y con dos hijos -José Antonio y Laura Enid- a mediados de la década del 1950, egresada de un curso Secretarial Administrativo, dejó atrás el trabajo que desempeñó por siete años como cajera en Universal Pictures para incursionar en la industria automotriz a través de Hull Dobbs, compañía que eventualmente se convirtió en Autos Vega Group Ford y donde, sin saberlo, Muñoz iba a encontrar manos que la acompañarían en situaciones de temor y la aplaudirían en momentos de triunfos.

Desde sus inicios en la empresa todo apuntó a que ejecutaría sus tareas con éxito, cumpliendo con los preceptos de la época: trabajar incansablemente hasta los 60 años para luego disfrutar del tiempo libre que solo la jubilación puede otorgar. Esa idea se disipó totalmente cuando al llegar a los 62 años se percató que podía seguir trabajando con la misma fuerza, compromiso y pasión que tenía desde el primer día. 

Su personalidad risueña y espontánea la ha caracterizado durante las más de cinco décadas que lleva trabajando para Autos Vega, donde comenzó recibiendo e inspeccionando las unidades importadas desde Estados Unidos, pero actualmente, con mucha seguridad, dice que ha hecho un “all around” dentro de la compañía y que ha cubierto todas las posiciones existentes sin nunca tener un “no” como respuesta. 

“Desde que tengo conocimiento me ha gustado aprender y cuestionarlo todo. Aun siendo mayor de edad, si quiero y puedo adquirir otros conocimientos, lo hago sin ningún problema. No me gusta esperar por nadie para hacer las cosas y trato de superarme cada día más”, mencionó la autodidacta, a la que siempre le ha gustado trabajar fuera de la casa para sentirse “verdaderamente útil”. 

Sobre los retos, presiones y discriminaciones que puede recibir una mujer en un campo dominado por hombres como lo son los autos, Muñoz dijo que durante toda su trayectoria no ha enfrentado ninguno. 

“Todo este tiempo he trabajado con hombres y no me puedo quejar. Yo les hablo fuerte cuando es necesario, pero siempre con respeto y sin aires de superioridad. Actualmente estoy asignada a la unidad de autos usados y la dinámica sigue siendo la misma. Me tratan muy bien, tanto es así que hace un tiempo tuve una complicación de salud y mis jefes me otorgaron la flexibilidad de entrar a la hora que yo quisiera y salir de igual modo. Pero hasta hoy he tenido la fuerza para cumplir con mi deber”, afirmó. 

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(juan.martinez@gfrmedia.com)

¿Alguna vez has pensado en la palabra ‘retiro’? 
“Para mí, mi trabajo es esencial. Yo digo que nací para trabajar y, no te niego, en los últimos años he pensado retirarme para descansar, pero no consigo la forma y no me imagino haciendo otra cosa que no sea estar en mi escritorio. Todavía no es el tiempo. Eso sí, le pido a Dios que cuando alguien ocupe mi lugar, lo haga con el mismo tesón y constancia que yo”, contestó la también abuela de cuatro nietos y bisabuela de 10 bisnietos.

¿Qué hace Laura cuando llega a su casa luego de un día de trabajo?
“Antes llegaba, cocinaba y tomaba los fines de semana para limpiar mi casa. Desde que mi hija se retiró del Gobierno, le solté los quehaceres del hogar a ella. Esto no quiere decir que esté imposibilitada es que, no tengo las mismas fuerzas de antes. Aunque, hay veces que me da pena y la ayudo en todo… menos a cocinar. Eso sí que se me olvidó”, susurró con tono sarcástico.  

Muchas personas que llegan a la edad de Laura con tanta vitalidad suelen destacar algún alimento que han consumido de forma diaria para alcanzar esa longevidad. Muñoz, quien todas las mañanas se despierta con ánimos para maquillarse y arreglarse, no entra en detalles sobre su dieta, pero sí tiene preferencias a la hora de elegir qué comer y tomar, como, por ejemplo, evitar el consumo de refrescos y tomarse algunos whiskeys a la semana. 

Coqueta y pulcra, Mother transita por la vida feliz y arraigada a su fe en Dios, de quien, según ella, proviene su fuerza y fortaleza. “El de allá arriba (Dios) es el que mantiene de pie y apasionada por lo que hago. Mi confianza en Él es primero que cualquier cosa”, destacó.

Un ejemplo a seguir
Laura espera que su ímpetu a los 90 años muestre a otros el valor de la población de adultos mayores. “Hoy día echan a un lado a la gente mayor y se olvidan de ellos. A mí no, yo quiero continuar trabajando. Creo que deberían mantener a las personas mayores trabajando tanto tiempo como quieran. Si los adultos más grandes trabajan y son independientes, eso los hace sentir muy diferentes”. 

Y, así ha sido su caso. Son muchos los compañeros de Muñoz que han tomado su ejemplo para seguir en sus puestos de trabajo sin importar las circunstancias como Miriam Monserrate, quien describe la experiencia de contar con su compañera y mentora como una “enriquecedora”.

“Laura tiene una memoria excelente y un ánimo de cooperación increíble. No puede ver que nadie está pasando trabajo porque rápido quiere ir ayudar”, dijo mientras añadía que lo más que admira es que “nunca falta a su trabajo. Si tiene una cita médica, por ejemplo, va, se atiende y luego regresa a trabajar como sin nada”. 

Pero, una de las cosas que más ha emocionado a Monserrate en estos 27 años trabajando junto a González fue cómo enfrentó la situación luego del huracán María en septiembre de 2017. “Laura vive en un noveno piso y para venir a trabajar, bajaba las escaleras diariamente y las subía en su retorno. En una ocasión me contó que cuando iba por el cuarto piso, se percató de que le faltaban los espejuelos y las pastillas y subió y volvió a subir las escaleras. Esa es Laura. Una fajona incansable”, agregó.

“Es una de las personas que mejor trabaja en esta compañía”, se escuchó decir a Jorge Barcias, gerente de contabilidad, desde su oficina. “Las ganas de trabajar de ella superan cualquier cosa”, afirmó el supervisor González, quien la describe como “recta y estructurada”. 

Por su parte, Ramón Vega, presidente de la empresa automotriz admitió haber perdido la cuenta de los años que lleva trabajando al lado de Mother. “A diferencia mía, a ella nunca le falla la memoria. Laura está próxima a mi oficina y cuando tiene que venir a quejarse por algo, lo hace con un temple y con los fundamentos necesarios. Sin duda, es un ejemplo para las personas que a veces piensan que están pasados en edad para hacer algo en la vida”, concluyó mientras resaltaba que, hasta la fecha, Muñoz trabaja a maquinilla, sin la necesidad de los adelantos y comodidades que la tecnología ofrece. 

Con el pensamiento de que no todo en la vida está a su alcance y que la edad no es un obstáculo que puede interponerse en su camino, Mother dijo que permanecerá “dándole el máximo a los clientes hasta que llegue el momento de dejar de estar. Mientras tanto, seguiré viviendo mi vida y desarrollándome en mi profesión como lo que es, uno de mis mejores proyectos de vida. Físicamente podré seguir envejeciendo, pero mi alma y mi espíritu se mantendrán activos y listos para lo próximo”. 

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