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Alegría con estructura

Viva la ilusión por la Navidad

Poco a poco, todo ha vuelto a la normalidad y, para muchos, los festejos de este año comienzan más temprano que nunca

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Se recomienda que las personas planifiquen sus fiestas y celebraciones familiares de acuerdo a sus circunstancias. (juan.martinez@gfrmedia.com)
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Luego de un año de vicisitudes y, también, de grandes lecciones, parece lógico que la población  tenga cierta urgencia por comenzar las celebraciones navideñas. Se nota, por ejemplo, en la prisa de las tiendas y centros comerciales por poner los adornos, en algunos casos aun antes de la pasada celebración de Halloween. O el entusiasmo en los centros comerciales por “comprar y comprar” de todo un poco, desde adornos navideños, hasta ajuares para las fiestas y  jolgorios que se avecinan.

Es, sobre todo, una forma de demostrar que, poco a poco, todo va volviendo a la normalidad y que, este año, los festejos van por partida doble. Especialmente, para aquellos que el año pasado, para esta época, no tenían los servicios básicos de agua y electricidad y que no pudieron celebrar como siempre lo habían hecho.

Es “absolutamente normal” que el pueblo quiera adelantarse a las celebraciones navideñas o que sienta más ganas de festejar, opina la psicóloga Naychaly Rivera. 

“Además del aspecto religioso, mucha gente quiere celebrar la unión familiar, compartir con amigos y tener un tiempo de descanso. Creo que  están muy necesitadas de ese refuerzo que provee una temporada que les representa alegría. Pero  también se debe reconocer    que hay unas emociones encontradas porque la fecha  trae  nostalgia a familias en las que algunos miembros se mudaron fuera de la isla después  del huracán María”, señala la también consejera y creadora del centro PIENSA Psicología Innovadora.

No obstante, Rivera afirma   que el ánimo de celebrar también ayuda  a soltar todas esas tensiones que se han  acumulado durante este año, aún cuando en términos generales, la mayoría de las personas ya se han recuperado de los problemas que causó el huracán.

Ilusión y entusiasmo
Precisamente, esta temporada festiva que recién comenzó esta semana, es una oportunidad que este año Marinilia Restrepo Rosado espera  con más ilusión que nunca. Especialmente, porque dos de sus hijos, que se mudaron a Estados Unidos a raíz del huracán, regresan a casa a pasar las fiestas navideñas. 

“El año pasado se fueron los dos varones con sus respectivas esposas y sus hijos. Ha sido muy fuerte bregar con esas ausencias, sobre todo, las de mis nietos. Por eso, este año he comprado adornos navideños nuevos, muchas luces y ya tengo un menú y una lista de actividades para celebrar en familia con mi otra hija, que se quedó acá”, cuenta Restrepo Rosado entusiasmada, quien espera  pasar unas fiestas de mucha alegría familiar.

De forma parecida se expresa Jenniffer Maldonado,   quien con  sus vecinos planifica hacer una fiesta en la calle    el día de Nochebuena y que todos puedan saborear tres lechones asados y pasarla bien sin estrés. 

“Lo llevamos coordinando hace dos meses. En esta calle estuvimos sin electricidad y sin agua hasta mediados de enero de este año y nadie pudo celebrar nada. Así que ahora nos vamos a botar, la fiesta va a ser en grande, porque todos estamos súper entusiasmados para hacer una gran celebración”, agrega Maldonado.

Sin embargo, para Isa Lázaro se trata de una celebración como la que ha hecho siempre.  “El año pasado estuvimos sin luz hasta el 31 de octubre y como tenía planta eléctrica, pude celebrar como lo hago todos los años, en familia. Es lo mismo que pienso hacer este año”, cuenta la vecina de Guaynabo, aunque  acepta que no tiene “esa euforia” de adelantarse y planificar las fiestas. 

“Siempre celebro las navidades con la misma alegría, porque es una fecha muy especial donde recordamos el nacimiento de nuestro salvador. Es la oportunidad de que toda la familia esté junta y poder compartir. Es una tradición que  celebro desde mi niñez”, añade.

Pero ese objetivo de compartir en familia, agrega la psicóloga Rivera, cobra mayor importancia ahora  para los que no lograron hacerlo el año pasado. Cuenta, por ejemplo, que ella no pudo celebrar como lo hace tradicionalmente  debido a que vive en San Juan, pero  su familia y la de su esposo, son de Orocovis. “No teníamos  servicio eléctrico y no había acceso para llegar hasta allá. Fue duro porque no había ni  para cocinar, así que cada uno lo pasó  en pareja o con la familia más cercana, pero  no hubo ese contacto de la fiesta familiar grande. Así que estamos deseosos de reunirnos de nuevo y creo que esto representa lo mismo para mucha gente”, agrega la psicóloga.

Importante la solidaridad
Cabe aclarar que todavía hay familias que están sufriendo a causa de las pérdidas que tuvieron a raíz del huracán. Por eso es importante, recomienda Rivera, que los que se han recuperado sean solidarios y lleven un poco de esperanza a los que no lo están.

“En el punto en que nos encontramos,  hay más oportunidad de ser solidarios y  darles un poco más de esperanza a los que no pueden celebrar. Es una oportunidad para identificar a esas personas y ayudarlas”, propone la psicóloga, tras recordar a “la otra mitad de nuestro país que se tuvo que ir a Estados Unidos”.

“La nostalgia por la ausencia de esos familiares es grande. Así que podemos utilizar la tecnología para comunicarnos y, quizás, enviarles esas cositas típicas que siempre se añoran, una forma especial de llevarles ese espíritu navideño que nos caracteriza”, sugiere Rivera.

De lo que no hay duda es que Puerto Rico es la isla donde más se celebra esta temporada navideña, resalta la psicóloga, quien coincide en que desde principios de octubre muchos ya estaban  celebrando. “Las personas necesitan una motivación para decorar sus casas, limpiar, sacar cosas y, sobre todo, para poder conectar con la familia. Por eso, siempre  es una oportunidad para planificar viajes y reuniones familiares”, agrega Rivera. 

Atentos al descontrol
Aunque las ganas de celebrar demuestran que el pueblo mantiene las esperanzas y se ha recuperado,  también es importante estar  alertas para que esa euforia no se convierta en un descontrol que afecte nuestro diario vivir en el futuro.

 Es lo que enfatiza la doctora en consejería profesional, Monsita Nazario Lugo, quien alerta sobre el riesgo de que el presupuesto familiar se afecte por los gastos extras en los que se puede  incurrir si no tenemos control.

“Por ejemplo, cuando la persona se deja llevar por el materialismo y corre a las tiendas para aprovechar todos los especiales, comprar todo lo que ve como una forma de celebrar  porque ahora puede ir a fiestas que no tuvo el año pasado, pero se corre el riesgo de obviar  las   responsabilidades que tiene a largo plazo y luego de las fiestas va a caer en un desfase, tanto económico como emocional porque no va a poder cumplir con sus obligaciones”, advierte Nazario.

Por otro lado, la consejera también menciona el uso desmedido de bebidas alcohólicas, lo que también trae otras consecuencias nefastas,  desde accidentes de tránsito hasta discusiones y peleas familiares. 

“Tenemos que tener cuidado con que la euforia no nos lleve a tener un descontrol en muchas áreas de nuestro diario vivir”, enfatiza.
En ese sentido, recomienda que las personas planifiquen sus fiestas y celebraciones familiares de acuerdo a sus circunstancias. 

“Es muy importante la planificación de, por ejemplo, si vamos a reunirnos en familia, qué se va a cocinar  o si vamos a hacer regalos. Todo eso va a depender del presupuesto que tengo y cuál es mi realidad. Si yo estoy en una casa con un toldo azul, mi prioridad debe ser cubrir las necesidades básicas”, recomienda Nazario.

Por otro lado, enfatiza en la importancia de no perder la oportunidad de reunirnos en familia y “agradecer  que a pesar de las situaciones particulares que tenemos, estamos vivos, pudimos levantarnos después del huracán y estamos buscando el balance”.

Alegría  con estructura 
La doctora en consejería familiar Monsita Nazario Lugo señala que el positivismo y las ganas de celebrar  deben tener una estructura. Para lograrlo, hace las siguientes recomendaciones: 

  • Antes de salir de tiendas o al supermercado “para comprar y comprar”, debes determinar el presupuesto con el que cuentas y hacer una lista de lo que  necesitas.
  • Un segundo ejercicio, con papel y lápiz, es identificar cuáles son las emociones que están a flor de piel de cara a esta época de Navidad. Si estás ansioso o triste, no debes tener miedo en decirlo y buscar ayuda.
  • Debes recordar que es una época que, en algunas personas, puede causar nostalgia, especialmente si seres queridos cercanos se mudaron fuera de la isla. Busca ayuda en la iglesia que visitas o habla con un adulto de confianza que pueda aconsejarte. 
  • Otro ejercicio recomendado es utilizar la técnica del semáforo, muy útil para desarrollar autocontrol. Se refiere a asociar los colores del semáforo con las emociones y la conducta.
  • El rojo significa parar si sentimos que una situación nos da rabia, nos pone nerviosos y nos quita la paz. 
  • El amarillo indica que, después de detenerte, debes analizar qué pasó, por qué te sentiste así y qué opciones existen para resolver asertivamente la situación. De ser necesario, consulta con alguien neutral que te ayude a pensar. 
  • El verde indica que, de las alternativas que se identificaron para resolver la situación, se debe escoger la mejor para actuar y solucionar el problema.
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