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¿Me hago o no la cirugía plástica?

La realidad es que actualmente visitar al cirujano plástico es tan común como ir al salón de belleza, pero implica serios riesgos físicos, sicológicos y monetarios

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Es impresionante cómo anhelamos la perfección de nuestros cuerpos para mirarnos como modelos o celebridades. (Shutterstock)
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Tengo una amiga que quiere aumentarse las pompis. Me dijo que es un procedimiento que está de moda y que cada vez más mujeres optan por hacerlo para mejorar su autoestima y encontrar el amor. Y es que a cualquier mujer le gustaría tener las pompis de la Kardashian, la cinturita de Thalía o las “pechugas” de Sofía Vergara. La realidad es que a todas, en algún momento, nos ha pasado por la mente hacernos un procedimiento cosmético o cirugía plástica.

Es impresionante cómo anhelamos la perfección de nuestros cuerpos para mirarnos como modelos o celebridades. ¡Ojalá tuviésemos el mismo interés para mejorar el intelecto y nuestro espíritu! Hay quienes jamás gastarían $15 en un libro, pero pagan $ 0,000 por un par de “melones” gigantescos. 

La realidad es que actualmente visitar al cirujano plástico es tan común como ir al salón de belleza, pero implica serios riesgos físicos, sicológicos y monetarios. Antes de tomar la decisión de ponerte bajo la cuchilla, es esencial que reflexiones con estas tres preguntas: 

  1. ¿Crees que una cirugía plástica te traerá felicidad? Mejorar tu “look” te hará sentir feliz temporeramente, pero la felicidad duradera depende de tu manera de pensar y tu actitud ante la vida. 
  2. ¿A quién buscas complacer con esta operación? Muchas lo hacen para satisfacer al novio o marido; otras para estar a la par con las amigas y algunas para ser aceptadas por la sociedad. Nunca tomes decisiones basadas en los deseos de otros, hazlo porque te complace a ti, sin importarte lo que opinen los demás.
  3. ¿Puedes cubrir los gastos del procedimiento? En estos tiempos se ofrecen planes de pagos muy tentadores, pero asegúrate de que puedes pagar sin perjudicarte. Conozco a una mujer que siempre refunfuña: “no tengo seguro médico, ¡los precios son ridículos!”. Sin embargo, felizmente paga las mensualidades altísimas del estirón de cara. Si tienes que endeudarte o acabar con tu cuenta de ahorros por pura vanidad, ¡no inventes!

Realzar tus atributos físicos puede traer ciertos beneficios, pero no es la solución a problemas ni llena vacíos emocionales. Toma en cuenta que las cualidades que hacen a una gran mujer no se logran con el bisturí. No hay procedimiento de belleza que supere la hermosura que irradias cuando eres bondadosa, compasiva y amorosa. ¡Invierte en tu interior y después en tu exterior!

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