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¿Cómo manejar las malas notas?

Está en nosotros, los padres, apoyar a nuestros hijos y ayudarlos a restablecer su confianza en sí mismos cuando una situación de esta índole ocurre

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La mala nota pudiera ser producto de una dejadez o descuido de parte del estudiante en la preparación para la prueba.
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Sin lugar a dudas, obtener una mala nota es muy desagradable tanto para el niño como para sus padres. Puede afectar tanto la confianza como la autoestima del estudiante. Este efecto se puede acrecentar cuando el estudiante es sobresaliente y está acostumbrado a recibir buenas notas. Sin embargo, está en nosotros, los padres, apoyar a nuestros hijos y ayudarlos a restablecer su confianza en sí mismos cuando una situación de esta índole ocurre.

Comencemos por entender que una mala nota no define al estudiante o a la persona. Una mala calificación puede ser el resultado de varias cosas. Por un lado, pudiera reflejar que el estudiante no entendió el material o tiene alguna deficiencia en las destrezas necesarias para procesar dicho material. Recordemos que no todos tenemos las mismas capacidades o habilidades para entender una materia en específico. Hay estudiantes que son excelentes en inglés y español, pero regulares en matemáticas. Por otro lado, la mala nota pudiera ser producto de una dejadez o descuido de parte del estudiante en la preparación para la prueba. Conozco varios casos de niños sobresalientes que por ausentarse a la escuela perdieron material importante, no lograron reponerlo y fallaron en una prueba. Por tal razón, antes de emitir un juicio o llegar a una conclusión, debemos tener clara la raíz del problema.

Irrespectivamente de la materia o de la causa para haber fallado en un examen, podemos hacer varias cosas que trabajarán a favor de nuestro niño cuando lo necesite: 

1. Dar espacio al niño para procesar la mala nota – Es importante que su hija o hijo tenga un tiempo de reflexión para internalizar lo que pasó, aceptarlo y prepararse para el reto que tendrá de mejorar en las próximas pruebas.

 2. Cuidar nuestra reacción a la mala nota – Muchos padres se obsesionan con las notas de sus hijos y las ven como un reflejo de su labor como padres. No es recomendable abrumarlo con preguntas, culpas, comparaciones y mucho menos transmitirles presión adicional.

3. Buscar un espacio para dialogar – Separen un espacio neutral para dialogar sobre el tema. Procure que el diálogo sea libre de prejuicios, con empatía y privado. Es un tema que no se debe tratar en presencia de hermanos, abuelos, amigos y vecinos. Pueden comenzar usando frases como “Cuéntame qué crees que pasó…”, “Qué ideas tienes para atender esto…”, “Qué ayuda entiendes que necesitas…” La empatía crea confianza para el diálogo y abre las puertas a manejar el asunto con una actitud positiva.

4. Identificar la causa – Durante el diálogo, trate de identificar la causa por la cual el niño obtuvo una mala nota, de forma tal que puedan trabajar directamente sobre la necesidad que el niño tenga. Es importante también tocar base con el maestro para entender su punto de vista.

5. Permitir que el niño trabaje solo – Si usted sabe que su hijo tiene el potencial para salir mejor, dele ese espacio para trabajar por sí mismo y evite convertirse en un padre helicóptero que quiere hacerse cargo y resolver todo. Es importante que enseñemos a nuestros hijos el valor de la responsabilidad y a tener resiliencia para superar situaciones adversas. Esto no significa que no supervisemos, sino que una vez les demos las herramientas necesarias, mantengamos un balance y confiemos en su capacidad y deseo por mejorar.

6. Promover el orden y la estructura – Es importante fomentar en nuestros niños buenos hábitos de estudios, orden y disciplina para que tengan mayor probabilidad de éxito en su vida estudiantil. Muchas veces los niños están cansados por la sobrecarga de actividades y estímulos, carecen de descanso suficiente y esto inevitablemente afecta su rendimiento académico.

Algunos padres utilizan los castigos como una herramienta de presión. Sin embargo, es importante que los castigos sean apropiados y se apliquen de manera justa. Por ejemplo, si el niño dedicó tiempo a estudiar e hizo todo lo que estaba a su alcance, quizás el castigo no sea un recurso apropiado. Por otra parte, si la mala nota fue resultado de falta de interés, disciplina o dejadez, entonces este tipo de acción puede ser justificada.

Es importante que desde temprano nuestros hijos aprendan que en la vida fallamos y que es importante aprender de nuestros fracasos para continuar hacia adelante. Si nuestro niño saca una mala nota, en lugar de ponerle presión e intimidarlo, debemos enteder las razones, hacer los ajustes necesarios y motivarlo a continuar. Esto no significa que dejemos de exigirle e impulsarlo a dar lo mejor de sí mismo. Se trata de mantener el balance y de enseñarle que fracasar es parte de la vida y que nuestra condición humana nos hace vulnerables.



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