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El gran fraude universitario: una lección de decencia y honestidad para nuestros niños

Uno de los mayores esquemas en la historia de los Estados Unidos involucra a padres y madres gestionando el ingreso fraudulento de sus hijos a importantes universidades

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Como padres, podemos utilizar estas desafortunadas situaciones para convertirlas en enseñanzas para nuestros hijos. Una de las más importantes es la honradez. (Shutterstock)
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Dirigidos por el Sr. William Singer, un grupo de 50 personas de alto poder adquisitivo, que incluye a dos actrices de Hollywood, supuestamente, pagó sobre $6 millones a lo largo de varios años para garantizar que sus hijos fueran aceptados en varias de las más prestigiosas instituciones universitarias de la nación.  El esquema, según la investigación, se basó en alterar las cualificaciones de los estudiantes para que fueran admitidos en las universidades, en algunos casos falsificando resultados de pruebas estandarizadas de admisión y, en otros adjudicando, capacidades atléticas que no tienen.

La situación se ha comentado muchísimo y ha puesto al relieve la controversia sobre la meritocracia y el acceso a la educación.  Es frustrante que muchos estudiantes con el talento, cualidades y aptitud para entrar en estas competitivas universidades no lo pueden hacer debido a sus condiciones económicas o sociales, mientras otros, sin tener los méritos, se beneficien de una enseñanza de primera. 

Como padres, podemos utilizar estas desafortunadas situaciones para convertirlas en enseñanzas para nuestros hijos. Una de las más importantes es la honradez.

El actuar de forma correcta, cumpliendo con el deber y la moral es algo que debemos cultivar en nuestros hijos desde pequeños. Cosas simples como decir la verdad y admitir que fue ella quien se comió la paleta o que cogió una dona adicional sin permiso, comienzan a crearles conciencia sobre la importancia de la sinceridad y de admitir los errores.  En edades más avanzadas, como la adolescencia, podemos sostener conversaciones sobre estos u otros hechos y explicarles las consecuencias de incurrir en actos deshonestos como el fraude.  De igual manera, debemos enseñarles la importancia de reconocer el mérito en los demás.

Si hay algo que decepciona de esta noticia es que estudiantes que no tienen los méritos adecuados lograron entrar a estas prestigiosas universidades.  Debemos fomentar en nuestros hijos el establecimiento de metas para sí mismos, para que junto con el trabajo y el esfuerzo se alcancen.  Es importante hacerles claro que, a diferencia de lo que muchos creen, el dinero no es una llave mágica para obtener todo en la vida y mucho menos la felicidad.  Por el contrario, lo que nos lleva a alcanzar el éxito es el conocimiento, la determinación y la perseverancia que tengamos para alcanzar nuestras metas. 

Otra de las más poderosas enseñanzas que surgen de este suceso es la importancia de que se imparta justicia.  Permitir que estas personas no reciban todo el peso de la ley por tener una posición económica privilegiada, es una burla al sistema y un mensaje nefasto para la sociedad y para nuestros hijos.  Es darle un poder desmesurado a la corrupción y a la delincuencia. Así que es también una gran oportunidad para desarrollar en nuestros hijos el valor de la justicia y hacerles entender que deben luchar porque esta prevalezca.

En nuestras manos está crear y forjar nuestra sociedad futura. Desafortunadamente, nuestro País también es víctima de la corrupción y la falta de valores en todas las áreas y esferas. Con propósito, determinación y esfuerzo podemos terminar con este patrón y construir una sociedad mucho más sana y justa.  Seamos promotores de valores y bienestar en nuestros hijos; por ahí debemos comenzar. Una mejor sociedad sí es posible.

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