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¿En busca de una niñera?

Aquí te ofrecemos una conveniente guía que te ayudará a hacer una buena elección

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(Thiago Cerqueira / Unsplash)
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Los padres hacemos malabares para cumplir con nuestras responsabilidades laborales y familiares. Típicamente, trabajamos largas horas que nos complican la faena diaria y nos limitan el tiempo de ocio y descanso. Algunos tienen la gran suerte de contar con una abuela o abuelo que está disponible y deseosa de ayudar con los nietos. Sin embargo, otros dependemos de opciones alternas para apoyar en el cuidado de nuestros hijos.  
Mientras los niños son pequeños y no tienen edad para quedarse en casa solos, existen varias opciones de cuido. Por un lado están los centros de cuido para niños, los programas de cuido escolar extendido y, por otro lado, las personas que ofrecen servicios de cuido ya sea en su hogar o en el nuestro. En algunos casos, la figura de la niñera, la tata o “baby sitter” es alguien que conocemos por referencia o porque vive en nuestro vecindario. En otros, es alguien que no conocemos pero que se dedica a este oficio ya sea a tiempo parcial o a tiempo completo. 
Con gran probabilidad la niñera se convertirá en una figura clave en la vida de nuestros niños y  ejercerá gran influencia en su desarrollo. Al momento de escoger esa persona, debemos tomar en consideración estos 7 factores:
  1. Experiencia cuidando niños.  Permite que la persona te hable sobre su trasfondo, trayectoria y experiencias previas.
  2. Referencias de empleo o de otras familias.
  3. Destrezas para educar y entretener a los niños.
  4. Certificaciones - salud, primeros auxilios, buena conducta.
  5. Conocimiento en técnicas de manejo de conducta y disciplina
  6. Automóvil y licencia de conducir al día, sobretodo si parte de sus requisitos es buscar los nenes a la escuela o llevarlos a las prácticas deportivas.
  7. Certificaciones o cursos complementarios que puedan servir como herramientas en el desarrollo del niño.
Por otro lado, es importante que desde el comienzo de la relación, dejes claro cuáles son tus expectativas y las particularidades de tu familia.  De este modo, evitamos malos entendidos y minimizamos situaciones desagradables. Por ejemplo, debes ser lo más específico posible sobre los siguientes asuntos:
  1. Rutina establecida con los niños.
  2. Actividades y cuidados dependiendo de la edad.
  3. Estilo de comunicación para notificar tardanzas, ausencias, emergencias, entre otros. 
  4. El estilo de disciplina establecido y esperado para asegurar consistencia.
  5. Labores domésticas relacionadas a los niños como: recoger y organizar los cuartos, meriendas, limpiar las loncheras, lavar los termos y utencilios, lavar y doblar la ropa de los niños, etc.
  6. Reglas y normas del hogar 
Dejar nuestros hijos al cuidado de un tercero siempre genera cierta ansiedad. No obstante, en la medida en que tomamos las precauciones apropiadas para seleccionar a esa persona, tendremos una mejor experiencia. En muchos casos, este cuidador se convierte en una figura muy especial para nuestros hijos e incluso se llega a considerar parte de la familia. Al final, el proceso es algo laborioso pero bien vale la pena. 
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