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Hallazgos sobresalientes

7 poderes del cerebro

El órgano es capaz de hacer nuevas conexiones, activar nuevas vías y desenmascarar caminos secundarios

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Para que nuestro cerebro trabaje con mayor capacidad, hay que conectarse con el entorno de forma consciente y proactiva, buscando mantener nuestro bienestar emocional, mental y físico.(Shutterstock)
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El cerebro —compuesto por miles de millones de neuronas— es uno de nuestros órganos más importantes y, por supuesto, el más poderoso. A través de él enviamos señales a nuestro cuerpo para que funcione, aprendemos cosas nuevas, experimentamos las emociones y guardamos memorias, entre muchas otras funciones.

¿Existen factores importantes para transformar un cerebro ordinario en uno extraordinario? De acuerdo con la neuróloga y neurofisióloga clínica Briseida E. Feliciano-Astacio, para estimular las diferentes áreas del cerebro se debe comer alimentos saludables, hacer ejercicio, estimular cognitivamente, dormir las horas necesarias y tomar suficiente agua. Asimismo, señala que ayudar al prójimo mejora nuestra conciencia y compasión, además de buscar actividades diferentes en las cuales involucrarse para cambiar de ambiente, actividad y rodearse de distintas personas.

Para que nuestro cerebro trabaje con mayor capacidad, Feliciano-Astacio explica que hay que conectarse con el entorno de forma consciente y proactiva, buscando mantener nuestro bienestar emocional, mental y físico. “El cerebro es capaz de hacer nuevas conexiones, activar nuevas vías y desenmascarar caminos secundarios, es ‘plástico’”, señala.

Cabe destacar que el ejercicio físico es fundamental porque sube los niveles del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en ingles), así lo evidencia un estudio multicéntrico publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease 2017, que incluyó a The Linnaeus University en Suecia, The Karolinska Institute de Estocolmo en Suecia, The Medical University of South Carolina en Charleston, Brigham and Women's Hospital, Harvard Medical School en Boston y The University of Denver en Colorado.

“El BDNF tiene un papel central en la plasticidad cerebral al mediar los cambios en el grosor cortical y la densidad sináptica en respuesta a la actividad física y al enriquecimiento ambiental. En ese estudio se demostró que el ejercicio físico tiene un impacto significativamente mayor en los niveles séricos de BDNF, que el entrenamiento cognitivo o la práctica de mindfulness en las mismas personas”, explica la especialista, quien además pertenece a la American Academy of Neurology.

Por otra parte, la doctora Irma Torres Rivera, quien es psicóloga clínica, añade que existen varios mitos sobre los ‘poderes del cerebro’ y resalta que uno de los más conocidos es que los humanos utilizan un porcentaje mínimo del cerebro. “Esto es falso, las personas utilizamos el 100 % de nuestro cerebro. Sin embargo, algunas funciones de sus pueden ser entrenadas para mejorar la capacidad. Es algo así como un músculo; si fueras a comenzar en el levantamiento de pesas tienes que ir aumentando la cantidad poco a poco para lograr la meta. Lo mismo pasa con el cerebro y las diversas funciones”, manifiesta al compartir los siguientes poderes del cerebro:

  1. Habilidades físicas: Cuando te encuentras ante una situación de emergencia se activan en tu cuerpo varios neuroquímicos que te permiten hacer cosas que en el diario vivir no podrías como correr más rápido o por más tiempo de lo usual, tener mucha fuerza y no sentir hambre, por dar algunos ejemplos. Esto sucede cuando el cerebro identifica una situación de peligro, que prepara al cuerpo con adrenalina y otros neuroquímicos que permiten esas reacciones.
  2. Resolver problemas: Pudiéramos decir que el cerebro es una máquina de resolver problemas. Por ello cuando se te presenta una situación se te ocurre “de la nada” una solución, pero, esa solución no es tan “de la nada”, la mayoría de las veces es el análisis que logra hacer tu cerebro sobre situaciones anteriores. Es como si el cerebro hiciera un análisis de qué ha funcionado antes, qué no, integra cosas que has aprendido y ahí surge la idea.
  3. Memorizar: Aunque el único rol del cerebro no es la memoria, ciertamente todos hemos pasado por momentos donde tenemos que intentar recordar datos para un examen, trabajo o tarea. La memoria es un tema complejo porque involucra diversas áreas del cerebro y hay diferentes maneras de memorizar las cosas. Cuando activas esas diversas áreas del cerebro, la memoria es más efectiva. Un ejemplo es cuando activas la parte de la audición para aumentar la memoria y utilizas rimas y ritmos para aprender palabras o conceptos. De igual modo, activar la parte visual, creando mapas conceptuales o imágenes mentales apoya en el proceso.
  4. Aprender cosas nuevas: Siempre se pueden aprender cosas nuevas. Sin embargo, a veces es un poco difícil. Para ello siempre se aconseja tratar de entender algo nuevo desde lo que ya sabes. Es decir, intenta relacionar eso que estás tratando de aprender con algo que ya sabes, eso facilitará el aprendizaje.
  5. Neuroplasticidad: Antes se creía que una vez se llegaba a la vida adulta, el cerebro no cambiaba. Sin embargo, estudios han permitido conocer que podemos cambiar nuestro cerebro durante toda la vida. Prácticas como el ejercicio, el entrenamiento cognitivo y la meditación han probado aumentar la materia gris del cerebro y los canales neurológicos que conforman en cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con las situaciones a nuestro alrededor.
  6. Concentrarse: Reconociendo la plasticidad del cerebro es importante reconocer que puedes aumentar o disminuir tu concentración de acuerdo con cuán entrenado estén los canales neurológicos que utilices. Las prácticas de mindfulness o consciencia plena, meditación, yoga y taichí, entre otras, han probado aumentar la actividad del lóbulo prefrontal, teniendo un impacto en el aumento de la concentración.
  7. Aprender a ver las cosas buenas: ¿Alguna vez has notado que una persona solo nota lo negativo a su alrededor? Bueno, pues, en parte, es culpa del cerebro. La buena noticia es que existen prácticas que te pueden ayudar a cambiar esa perspectiva. De manera natural, el cerebro tiene una inclinación para notar las cosas no tan buenas. Sin embargo, puedes crear nuevos canales neurológicos donde practiques ver un poco más. Para ello se recomiendan los ejercicios de gratitud o apreciación. A través de estos ejercicios no vas a dejar de ver las cosas poco placenteras, pero sí vas a notar que, adicional a eso, existen muchas otras cosas. Cuando practicas la gratitud o la apreciación estás practicando neuroplasticidad. Al principio puede que sea bien difícil, pero luego notarás cómo, de manera orgánica, eres capaz de ver más allá de aquello que no es tan chévere en cada situación.

Hallazgos sobresalientes

  • Representación artística: La Academia de la Ciencia y las Artes de Croacia publicó en Psychiatry Danubio en 2016 un artículo llamado “Artes, Cerebro y Cognición”, en el cual describe los hallazgos de cómo la neurociencia moderna y la neuroimagen permiten el estudio de los procesos durante la representación artística. Las personas creativas tienen un dominio hemisférico menos marcado. Se descubrió que el hemisferio derecho está especializado para el pensamiento metafórico, el juego, la búsqueda de soluciones y la síntesis; es el centro de visualización, imaginación y conceptualización. Pero, el hemisferio izquierdo todavía es necesario para que el trabajo artístico logre el equilibrio. Se encontró una organización funcional específica de las áreas del cerebro durante las actividades de arte visual. El marcado dominio hemisférico y la especialización de área también es muy importante para la percepción musical.
  • La música es un fuerte estímulo para la neuroplasticidad: Los estudios de Functional Magnetic Resonance Imaging han demostrado la reorganización de la corteza motora y auditiva en músicos profesionales. Otros estudios mostraron los cambios en los niveles séricos de neurotransmisores y hormonas en correlación con la música. La conexión más destacada entre la música y un mejor rendimiento o cambio de la actividad neuropsicológica se demostró en estudios que involucraron la música de Mozart, de la cual se derivó la teoría del "Efecto Mozart". Los resultados de numerosos estudios mostraron que escuchar música puede mejorar la cognición, las habilidades motoras y la recuperación después de una lesión cerebral.
  • Arte como parte de los procesos de tratamientos: En el campo del arte visual, la lesión cerebral puede conducir a la negligencia visuoespacial, la pérdida de detalles y el deterioro significativo del trabajo artístico. Mientras que las lesiones que afectan al hemisferio izquierdo revelan nuevas dimensiones artísticas, desinhiben el hemisferio derecho, además de que el trabajo es más espontáneo y emocional con la ganancia de calidad artística. Todo tipo de arte (música, pintura y baile) estimula el cerebro. Deben ser parte de los procesos de tratamiento. El trabajo de muchos artistas es un excelente ejemplo para entretejer la neurología y las artes.

Fuente: Doctora Briseida Feliciano-Astacio

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