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Terapias

Beneficiosas las terapias asistidas con animales

Son sumamente efectivas en pacientes que necesitan mejorar sus funciones físicas, cognitivas y emocionales

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Kira es uno de los perros que participan de las terapias asistidas dadas por Rosa Mercado Padín. (Suministrada)
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Desde hace más de una década, en Puerto Rico se ofrecen terapias asistidas con animales, las cuales han demostrado ser sumamente efectivas en pacientes que necesitan mejorar sus funciones físicas, cognitivas y emocionales, que interfieren con su participación en la escuela, en el trabajo o en la vida diaria. Las intervenciones pueden ser llevadas a cabo por terapistas ocupacionales, terapistas físicos, terapistas del habla y psicólogos, entre otros profesionales de la salud.

Dependiendo del ambiente en que se lleven a cabo las terapias, en una oficina cerrada o en un ambiente al aire libre, serán los animales que se puedan utilizar en las sesiones. Estas pueden incluir perros, gatos, caballos, conejos, cerdos, cabras y burros, entre otros.

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Un niño escribe una carta, mientras lo observa la perra Kira. (Suministrada)

¿Cómo funcionan estas terapias?

Por lo regular, la presencia de los animales en la sesión de terapia ayuda a motivar a los participantes a participar en ellas de manera positiva. “En el caso de las terapias con niños, si lo que buscamos es que mejore sus destrezas de lectura o de escritura, el animal que esté presente (de cualquier tipo) ayuda a que esa persona libere más oxitosinas, que es una hormona que actúa como neurotransmisor”, indicó Rosa Mercado Padín, terapeuta ocupacional con 32 años de experiencia. “Estas hormonas disminuyen el estrés y ayudan a que se fomentan las relaciones sociales, se creen vínculos, se relaje la persona, entre en más confianza y esté más dispuesto a hacer las tareas”.

Tal y como explica la terapeuta, ante la presencia del animal, a ese niño o joven le dan ganas de leerle un cuento, se sienta en el piso al lado de este, quiere hacerle un dibujo o quiere escribirle una carta, entre otras acciones. Esto actúa como motivación, lo que permite que el paciente aprenda más rápido e incorpore las destrezas que se quieren trabajar.

Terapia con perros

Uno de los animales que más se utilizan en las sesiones de terapias son los perros. Esto se debe a que los canes pueden ser adiestrados para hacer caso a los comandos que se le dan, algo que ayuda durante las terapias. “En mi clínica incorporo a las terapias varios perros, dependiendo del paciente y sus necesidades. Cada perro tiene un nivel de actividad y una personalidad propia. Cada niño hace su vínculo con un perro en específico”, comentó Mercado Padín, quien tiene oficinas en Cupey y en Manatí. “Por ejemplo, uso una perra llamada Kira, que tiene un nivel de actividad alto. Es una perra bien alegre y que se mueve hacia el participante. Por otro lado, tengo otra perra que también se incorpora que es muy tranquila. Se queda sentada y cuando uno le da el comando, entonces se acerca al paciente. Con ambos perros trabajo terapias con personas con algún tipo de dificultad física y en el área de salud mental”.

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La terapeuta ocupacional Rosa Mercado Padín, junto a la perra Kira. (Suministrada)

Equino terapia

Por otro lado, el caballo es uno de los animales que mayor impacto tienen en las terapias asistidas, debido a varios elementos sumamente positivos para los pacientes. “Una ventaja que tiene el caballo, es que el paciente se puede montar en él. El caballo brinda unos estímulos a nivel neurológico cuando el paciente está montado en este, que ningún equipo de gimnasio en el piso puede proveer, debido a la fuerza que tiene el animal y por su tipo de caminar”, mencionó la terapeuta ocupacional con 10 años de experiencia trabajando la equino terapia en la isla. “Mientras el paciente está montado en el caballo, recibe todo el estímulo que le ayuda a mejorar su fuerza, el tono muscular, el balance y su atención. El calor del caballo hace que sus músculos se relajen y, en casos de niños con perlesía cerebral o en casos de niños con tono muscular bajo, ayuda a que su fuerza física aumente”. 

Por otro lado, el poder llevar a cabo este tipo de terapia en un ambiente al aire libre, en una finca o en espacio abierto, ayuda a aliviar el estrés y permite aumentar la motivación del niño o el joven, ya que al no estar en un lugar cerrado está más dispuesto, y no ve la actividad como una terapia. Esa persona ve la sesión como una actividad recreativa diferente a las terapias.

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El caballo es uno de los animales que mayor impacto tienen en las terapias asistidas, debido a varios elementos sumamente positivos para los pacientes. (Suministrada)

Sesiones de terapia

La cantidad de sesiones de terapia que se le da a los participantes variará según las necesidades de cada uno. Una vez se evalúa al paciente, se redacta un plan de intervención y se decide si las terapias serán una o dos veces a la semana, de 45 minutos o una hora, por poner un ejemplo, dependiendo lo que los profesionales de la salud entiendan que beneficiará más al paciente.

Una de las preguntas que con más frecuencia le hacen a Mercado Padín es “¿qué pasa si le tengo miedo al animal?” “Lo primero que hacemos antes de comenzar nuestra evaluación es preguntar si la persona le tiene miedo al perro, por poner el ejemplo de un animal. Luego de eso, las sesiones iniciales se basan en el acercamiento al animal y, poco a poco, se va creando un vínculo entre ambos”, concluyó la especialista en terapias asistidas por animales.

Un detalle a considerar que deben tener aquellos padres o personas que buscan los servicios de terapias asistidas con animales, es que los profesionales que lo provean estén certificados. “Además de ser terapista o psicólogo, necesitan una certificación, ya que debe conocer la etología del animal y su comportamiento para poder incorporarlo y manejarlo en todo momento”, enfatizó la Mercado Padín.  

 

 

 

 

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