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Apoyo emocional

Cómo ayudan los animales a promover la salud mental

Los perros pueden ser un gran apoyo para personas con dificultades emocionales y enfermedades mentales

  • Por El Tiempo / GDA
  • 16 MAR. 2020 - 09:13 AM
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El objetivo es que el paciente construya una nueva forma de relacionarse con el animal que luego va y aplica en su vida cotidiana. (Tran Mau Tri Tam / Pixabay)
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Los perros no son solo una gran compañía, también son un gran apoyo para personas que tienen problemas de salud mental.

La siquiatra Nise de Oliveria lo intuyó a mediados de los años 40, cuando trabajó con enfermos mentales en un hospital en Brasil. La vida de esta mujer de avanzada está contada en la película Nise: el corazón de la locura, y relata cómo un paciente totalmente aislado logró reestablecer contacto con el mundo gracias a un perro.

Con base en esta experiencia, la doctora llevó más de estos animales al hospital mental y se convirtieron en verdaderos sanadores de los pacientes, porque crearon un vínculo con otros y con sus propias emociones.

Hoy, 60 años después de que esta mujer hubiera contado con estos apoyos caninos, existen psicólogos que tienen perros en sus consultas diarias y son una de sus principales herramientas de trabajo. Además, algunas universidades han ampliado su oferta académica a cursos y grados académicos sobre terapias e intervenciones asistidas con perros.

Una de estas profesionales es Andrea Milena Rodríguez Torres, psicóloga con especialidad en neuropsicología y quien desde el 2000 se empezó a involucrar con animales, primero con caballos y luego se centró en la sicoterapia asistida con perros.

Explica que, durante muchos años, se entendió el manejo de los perros como solo un entrenamiento conductista, cuando es un animal que tiene un mayor alcance. Estudió los procesos cognitivos de los perros, las investigaciones al respecto, y encontró que, con la evolución, los perros aprendieron a leer las emociones de los humanos, a interpretar la forma en que comunican los mensajes y eso lo aportan a la relación con el hombre.

"Cuando yo descubro esta cantidad de riqueza del animal, empiezo a ver canales de vía de salud, y en especial de salud mental, que es lo que nos está aquejando a nosotros los humanos", afirma Rodríguez.

Según ella, a los seres humanos nos están faltando herramientas de regulación emocional, y en sus terapias los perros ayudan en estos procesos. Así lo ha experimentado con niños con déficit de atención e hiperactividad, con niños impulsivos o con dificultades para relacionarse con otros. Trabaja con niños, adolescentes y adultos, y sus terapias consisten en crear un equipo entre el perro y el paciente, ella tan solo es una facilitadora para la interacción entre los dos.

El objetivo es que el paciente construya una nueva forma de relacionarse con el animal que luego va y aplica en su vida cotidiana.

"El perro ama estar con las personas y tiene una capacidad de adaptación impresionante, y esto es lo que nos da a los humanos la capacidad de repensar lo que hacemos", afirma Rodríguez.

Intervenciones asistidas con animales

El uso de las intervenciones asistidas con animales (IAA) se ha relacionado con resultados prometedores en diversas poblaciones, incluyendo el aumento de la interacción social entre los niños con trastorno del espectro autista, el aumento de los comportamientos sociales y la reducción de la agitación y la agresión entre las personas con demencia, reducción de los síntomas en los pacientes con depresión y el aumento del bienestar emocional como la reducción de la ansiedad y el miedo en las personas.

El tacto de un animal aumenta la liberación de endorfinas en el ser humano, lo que genera una relajación en el cuerpo y permite alcanzar un estado de serenidad en el ser humano.

Rodríguez explica que muchas personas con depresión pueden ser movidas por un perro para levantarse de la cama, para estar pendiente de otro ser, para dejar de estar tan ensimismadas y mirar algo fuera de sí. Esto es un gran apoyo. No significa por ello que el paciente deje de lado el tratamiento médico, por el contrario, el perro es un apoyo emocional para poder salir adelante.

La psicóloga cuenta también la historia de un paciente que tenía alucinaciones y le entregaron un perro como apoyo. Si la persona veía gente o hechos o situaciones y el perro no tenía ningún tipo de reacción, como ladrar o batir la cola, era porque no estaba sucediendo nada en la vida real, lo que la persona veía era una alucinación.

Situaciones como estas no son ajenas en Estados Unidos o Europa, donde las terapias asistidas con animales se han utilizado desde hace más de 40 años.

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