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Salud emocional

Cómo mantener la calma en la época festiva

Es necesario fortalecer y promover lo positivo para evitar el estrés y la ansiedad que provoca el tumulto de las fiestas

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Cada etapa de vida tiene estresores particulares y manejarlos es vital para mantener un saludable estado de calma. (Shutterstock)
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Una vez pasa el mes de octubre, los aires festivos se comienzan a sentir. De pronto es noviembre y, antes de Acción de Gracias, las decoraciones navideñas acaparan la atención. Ciertamente, esta una época muy esperada por muchos. Sin embargo, tan apreciada como puede ser, también suele ser foco de ansiedad y estrés, robándole a algunos una de las posesiones más preciosas que se pueden tener: la calma.

“Este período de fiestas nos anima mucho y nos crea muchas expectativas, pero, al mismo tiempo, nos genera mucho estrés porque, a veces, se pueden dar sentimientos mixtos”, explica el doctor Noel Quintero, psicólogo clínico y facultativo de la Universidad Carlos Albizu, quien agrega que si bien esta es una época muy bonita en la que se suele compartir en familia, cuando ha habido pérdidas y sufrimiento, como ocurrió, por ejemplo, tras el paso del huracán María, el impacto en esta temporada es grande.

“Tal vez es un poco de esa mezcla de aspectos agradables, pero también de aspectos estresantes”, acepta el catedrático especialista en psicología positiva, quien aduce que, en estas circunstancias, es necesario fortalecer y promover lo positivo, dándole énfasis a los valores que nos identifican como pueblo, donde compartir y celebrar en familia y con amigos se valora mucho.

“Los valores espirituales y religiosos también son una fortaleza, porque animan a la gente y son fuente de esperanza y de amor”, subraya Quintero, al enfatizar que estos se convierten en fortalezas importantes que pueden ayudar a manejar el estrés y brindar calma en momentos de tensión.

Las ópticas del estrés

Para el catedrático de la Universidad Carlos Albizu, cada etapa de vida tiene estresores particulares y manejarlos es vital para mantener un saludable estado de calma.

Por ejemplo, señala que hay muchas investigaciones que muestran que, en general, los adultos mayores muestran altos niveles de satisfacción con su vida, que les permite estabilidad.

“El adulto que ha creado su familia, que mantiene unos ingresos básicos y que ha llegado a una etapa de sabiduría siente mucha satisfacción. Es el adulto mayor que sigue ayudando a sus hijos, que sigue apoyando a sus nietos y que sigue siendo, muchas veces, el centro de la casa”, destaca.

Sin embargo, “el adulto mayor también es más vulnerable, sobre todo, por las enfermedades, la soledad y la falta de apoyo”, señala, para enfatizar que, a pesar de esto, puede seguir disfrutando y manteniendo una buena calidad de vida realizando acciones tan sencillas como hacer ejercicios regularmente.

En el caso de los adultos no mayores, el doctor Quintero dice que suelen tener los estresores normales de la crianza de los hijos y, muchas veces, también del cuidado de los padres.

“Entonces, en estas fiestas juegan un papel importante porque tal vez son los que organizan y se pueden sobrecargar”.

En relación con los niños, enfatiza que, dependiendo de la etapa de desarrollo, manifiestan el estrés de manera diferente a la del adulto.

“Normalmente, buscan la gratificación inmediata. Pueden manifestar el estrés, la ansiedad o la depresión, aislándose o poniéndose más irritables o mostrando conductas, a veces, muy impulsivas o precipitadas.

Pero, a juicio del doctor Quintero, la presencia del adulto que da cariño, afecto y seguridad es relevante.

“Así, nuestros niños y jóvenes pueden sentir un poco más la seguridad y disfrutar de estas fiestas”, recalca.

Las consecuencias de sucumbir al estrés y perder la calma

Desde el punto de vista de la salud mental, el estrés puede agudizar e incluso generar ansiedad, depresión, riesgos suicidas y problemas en las relaciones interpersonales.

“Definitivamente, cuando el estrés se torna muy agudo e intenso, puede afectar a nivel cardiovascular”, destaca el catedrático al mencionar que, como indica el doctor Herbert Benson, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, muchas de las condiciones cardiovasculares se exacerban con el estrés y, prácticamente, de un 60 a un 90% de todas estas condiciones tienen un componente de estrés.

“Pienso que, en un enfoque más integrativo, que es el que también propone la Organización Mundial de la Salud puede ayudar a promover el bienestar”, dice. Este enfoque incluye: promover el bienestar físico, emocional, interpersonal y espiritual, de manera que la mente, las ideas y los sentimientos se conecten de manera positiva. Explica, que hoy día existen muchos modelos de intervención basados en promover la relajación, la conciencia plena y paz mental para promover las emociones positivas que redundan en un sentimiento de calma.

Cuando buscar ayuda

Cuando perdemos la calma, “siempre tratamos de agotar los medios que tenemos a nuestro alcance, como un amigo o un conocido, pero lo importante es que sea una persona en la que podamos confiar”. A veces puede ser un maestro, un colega o un familiar.

Sin embargo, el doctor Quintero recalca que se debe buscar ayuda profesional “cuando, como diríamos en buen español, ‘se nos tranca el bolo’ y (la persona) puede estar en peligro”. Si los niveles de ansiedad son muy altos, si la persona no está durmiendo bien, si está muy irritable, agresivo u hostil.

“Cuando haya ideas o pensamientos de hacerse daño o de acciones suicidas, hay que buscar ayuda”, resalta Quintero, al mencionar que, por ejemplo, la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción (ASSMCA) con la Línea PAS (1-800-961-0023). Universidades como la Carlos Albizu también tienen clínicas comunitarias.

“Los pensamientos positivos nos van a ayudar a mantener una sensación de control y de lucidez que nos ayudará a calmarnos”.

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