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¡Libérate del rencor!

Estrategias para hacerle frente al coraje

No dejes que el enojo domine tu vida, pues, puede tener efectos insospechados sobre tu salud

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Para llegar al bienestar integral, es importante iniciar un proceso de soltar, dejar ir y perdonar. (Shutterstock)
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¡Levante la mano quien, en algún momento de su vida, no ha sentido coraje en sus diferentes manifestaciones, desde el sentimiento pasajero, que se disipa al poco rato y sin mucho aspaviento, hasta un sentimiento de ira que puede nublar la razón!

Sin embargo, aunque sentir coraje puede ser positivo, también podría generar una serie de problemas que pudieran afectar la salud física y la mental.

Las emociones son neutrales

De acuerdo con la doctora Sonia L. Cepeda Hernández, directora del Programa Graduado en Consejería Psicológica de la Universidad Albizu, comprender a qué nos referimos y cómo funcionan las emociones son elementos primordiales para mantener la salud mental.

“(El estudioso Jame L.) Gross define las emociones como patrones episódicos, de relativa corta duración, fisiológicos, de percepción, experiencia, acción y comunicación que ocurren en respuesta ante retos u oportunidades. El producto final de este proceso nos lleva a adoptar conductas o respuestas particulares”, explica la catedrática asociada y psicóloga, al mencionar que, aunque, popularmente, clasificamos las emociones como positivas o negativas, en realidad, estas son neutrales. “Son la respuesta y el desenlace de nuestras conductas en reacción a las emociones que tengamos lo que sí podemos clasificar como positivo o negativo”, dice.

Por su parte, la doctora Amalia Alicea Rivera, psicóloga clínica del Hospital HIMA San Pablo Caguas, señala que, “las emociones son reacciones psicológicas que envuelven aspectos fisiológicos. Son la forma en la que nuestro cerebro interpreta situaciones que nos rodean”, destaca, al indicar que, cuando la emoción es poco placentera o si el efecto que tenga la persona i y en el mundo que le rodea, es negativo, lleva a la categorización negativa.

“Por ejemplo, la tristeza, aunque no es placentera, es una reacción típica a una situación que ocasiona dolor emocional en la persona y experimentarla no es malo. Al contrario, es una reacción normal. Sin embargo, si esa tristeza es continua y te lleva a un estado disfuncional no adaptativo en el que por varias semanas no te levantas de la cama, no comes y no duermes, entonces se convierte en una depresión, un estado perjudicial para mí”, reflexiona la doctora Rivera.

El coraje, para bien y para mal

En una adaptación de la Enciclopedia de Psicología, la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) define el coraje o enojo como “una emoción caracterizada por un antagonismo hacia alguien o algo que la persona siente que, deliberadamente, le ha ocasionado algún daño”. Sin embargo, según la APA, aunque el coraje puede proveer maneras para expresar sentimientos negativos o motivar a las personas a encontrar soluciones a sus problemas, el enojo excesivo puede causar problemas que pueden dañar la salud física y la mental.

La doctora Cepeda explica que, si bien hay una multiplicidad de emociones, el coraje, en sí mismo, es una respuesta afectiva, de carácter evolutivo, que nos protege y nos ayuda a responder ante las situaciones que enfrentemos.

Sobre este particular la doctora Rivera añade que “el coraje o enojo es parte de nuestro “Fight or flight system”, o nuestro sistema de supervivencia. Dicho sistema nos ayuda, instintivamente, a reaccionar rápido ante una emergencia o situación amenazante, con el propósito final de sobrevivir. Asimismo, el enojo nos alerta de que algo no va o no irá bien y nos puede perjudicar, por lo que debemos reaccionar y movernos”, resalta al mencionar que un buen ejemplo de cómo el coraje o el enojo pueden utilizarse de manera positiva lo ofreció el doctor Howard Kasinove, en su escrito Anger: How to recognize and deal with a common emotion. “Según el doctor Kasinove, el denunciar y luchar por las injusticias es una forma de utilizar el enojo de manera asertiva. De igual forma, el enojo nos ayuda a salir de nuestra zona cómoda y superarnos”, agrega la psicóloga clínica.

Para la doctora Cepeda, el coraje tiene un componente físico y cognitivo, a nivel de pensamientos, cuya desregulación emocional ante el mal manejo puede causar efectos negativos en el funcionamiento general y se asocia con varios desórdenes psiquiátricos.

“Aunque, generalmente, nos enfocamos más en el manejo de las emociones a través del cambio o la reestructuración de los pensamientos, las investigaciones han identificado que el coraje puede ser un estresor interno que causa desgaste físico y tiene efectos en el cuerpo cuando no lo procesamos adecuadamente”, detalla, mientras explica que esto es totalmente comprensible, si nos vemos como seres integrales, en los cuales lo emocional y lo físico son elementos continuos que interaccionan entre sí y no están separados.

“La gota que colmó el vaso”

Si bien la doctora Rivera aclara que la situación que genera el coraje depende de cada persona y que los detonantes de cualquier emoción son parte de las vivencias de cada individuo, “la característica principal de un detonante es algo que incomoda o molesta y, por consiguiente, lleva a expresar la emoción de forma abrupta”, abunda a la vez que destaca que puede ser alguna acción que ofenda, agreda o cuestione el estado emocional estable.

Pero, como menciona, la psicóloga clínica de HIMA San Pablo Caguas, presentar coraje o enojo frecuentemente o a largo plazo puede ser perjudicial para la persona en varios aspectos.

“En el aspecto psicológico, la persona puede presentar sintomatología ansiosa o depresiva. Además, puede presentar problemas de manejo de coraje o enojo. En la socialización, puede presentar problemas con los demás, debido al pobre manejo o control del coraje y hasta llegar a tener conducta agresiva”, explica la doctora Rivera. Mientras que la doctora Cepeda agrega que, en su experiencia profesional, la mayoría de las veces, el coraje está atado a la necesidad de controlar y a tener expectativas no reales.

Manifestaciones físicas reales

La doctora Cepeda expresa que, mantenerse atado al sentimiento de coraje puede llevar a desarrollar una serie de manifestaciones en la salud, como, por ejemplo, dolores musculares, espasmos, malestar estomacal y dolor de cabeza, entre otras.

La doctora Rivera explica en mayor detalle. “Cuando el coraje o el enojo se presentan, el sistema simpático del cuerpo se activa y hay varios cambios neuroquímicos en el sistema. Esos cambios químicos o reacciones fisiológicas pueden conducir a aumentos en la presión arterial, en la respiración, etc. A medida que el coraje o el enojo permanezcan o sean frecuentes, se afectarán muchos de los sistemas del cuerpo", dice Rivera. Por consiguiente, esas complicaciones en los sistemas pueden ocasionar enfermedades y malestar fisiológico crónico.

Sanar con perdón y autocompasión

Tanto la doctora Cepeda como la doctora Rivera concuerdan en que hay diversas estrategias para procesar adecuadamente el coraje y que este no se manifieste somáticamente en nuestro cuerpo.

“El perdón nos ofrece la oportunidad de sanar el dolor emocional y la autocompasión nos ayuda a comprender que todos tenemos la capacidad de cometer errores. Esto nos permite ser compasivos a nuestra naturaleza humana y lidiar con las consecuencias negativas que ya hemos tenido debido al coraje o enojo, sanar y continuar para que este no nos haga más daño”, reflexiona Rivera, mientras reafirma que sanar es importante porque mantener resentimiento e inseguridades alimenta más el coraje, deteriorando la salud mental y emocional.

Del mismo modo, la doctora Cepeda opina que el perdón ayuda a procesar el coraje. y cita el libro .

“En sulibro Perdonar, la doctora Robin Casarjian doctora Casarjian indica que el perdón es un elemento esencial para sanar y experimentar nuestra integridad y que es preciso no reprimir, negar ni desatender ninguna de nuestras partes. La psicoterapeuta afirma que nuestra totalidad incluye una gran sabiduría y una extraordinaria capacidad de amor y cariño, y también la rabia, el resentimiento, la hostilidad, la vergüenza, el sentimiento de culpabilidad y, en muchos casos, la ira”. Si bien, en ocasiones, estas emociones suelen permanecer ocultas, mientras no las sanemos se cobrarán su precio en nuestra capacidad para ser felices y tener relaciones sanas y satisfactorias, expone la doctora Cepeda, quien recomienda comenzar un proceso de soltar, dejar ir y perdonar para llegar al bienestar.

Según la doctora Rivera, otras estrategias para manejar el coraje de manera inmediata consisten en utilizar estrategias de respiración y relajación y ejercicios de visualización. También, con resultados a largo plazo, la psicóloga clínica recomienda implementar hábitos saludables como realizar ejercicio físico.

“Es importante hacer énfasis en la importancia de la psicoterapia dirigida al manejo del coraje”, opina. Agrega que se debe buscar ayuda profesional cuando los períodos de coraje o enojo sean frecuentes, la persona no pueda manejar ni lograr estabilizar la alteración emocional o estos sentimientos estén alterando significativamente su funcionamiento.

“Uno de los factores importantes en la inteligencia emocional es estabilizar las emociones y aprender a manejarlas de forma asertiva. Las emociones son parte de nosotros y poder conocerlas e identificar el efecto que tienen nos ayuda a dominarlas mejor. Por tal motivo, así como vamos al médico a revisar el funcionamiento de nuestro cuerpo, no está mal asistir al psicólogo y también procurar tener salud emocional”, recomienda, finalmente, la doctora Rivera.

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