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Estudios avalan la meditación

Medita todos los días

El estrés emocional es un factor contribuyente mayor en las seis causas principales de muerte en Estados Unidos

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(Shutterstock)
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El estrés es un sentimiento normal. ¿Acaso hay alguien que no lo haya experimentado? Esa tensión física o emocional puede provenir de cualquier situación o pensamiento que te haga sentir frustrado, furioso o nervioso. Si bien en pequeños episodios puede ser positivo -como cuando te ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite- cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar tu salud.

Nuestro cuerpo reacciona ante el estrés al liberar hormonas, que hacen que nuestro cerebro esté más alerta, causa que los músculos se tensionen y aumente el pulso.

“A corto plazo, estas reacciones son buenas porque pueden ayudarte a manejar la situación que causa el estrés. Esta es la manera en que tu cuerpo se protege a sí mismo. Sin embargo, cuando tiene estrés crónico, que es cuando dura por un período de tiempo prolongado, tu cuerpo se mantiene alerta incluso cuando no hay peligro. Con el tiempo, esto te pone en riesgo de problemas de salud, tales como: presión arterial alta, insuficiencia cardiaca, diabetes, obesidad, depresión o ansiedad, problemas de la piel -como acné o eczema- y problemas menstruales”, explica Briseida E. Feliciano-Astacio, neuróloga y neurofisióloga clínica.

Asimismo, el estrés puede causar muchos tipos de síntomas físicos y emocionales, y posiblemente no te des cuenta que esa es la razón de lo que te está afectando, desde diarrea o estreñimiento, mala memoria, dolores y achaques frecuentes, hasta falta de energía o concentración y problemas sexuales, entre tantos otros.

Cabe destacar que cuando la preocupación o ansiedad excesiva sobre asuntos diversos se prolonga por seis meses o más, se puede señalar la presencia del trastorno generalizado. De igual forma, se relaciona a la aparición y la perpetuación de dolencias de la esfera de la salud.

“La morbilidad y mortalidad de las enfermedades asociados al estrés es alarmante. El estrés emocional es un factor contribuyente mayor en las seis causas principales de muerte en Estados Unidos, tales como: el cáncer, las enfermedades cardiacas, las enfermedades respiratorias, las enfermedades del hígado y el suicidio”, señala Feliciano-Astacio, quien además pertenece a la American Academy of Neurology.

La especialista resaltó que el Centro para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) estima que el estrés está relacionado con al menos el 75 % de las visitas al doctor. Esto envuelve una amplia gama de quejas físicas, que incluyen -pero no están limitados a- dolor de cabeza, dolor de espalda, problemas cardiacos, problemas estomacales, úlcera estomacal, problema de sueño, cansancio y accidentes. “De acuerdo con las noticias de salud y seguridad ocupacional y el Concilio Nacional de Seguros por Compensación, hasta un 90 % de las visitas a los médicos primarios están relacionadas a quejas que tienen relacionadas al estrés”, informa.

El estrés y el sistema inmune
Nuestro sistema inmune es susceptible al estrés por la relación que existe entre el cerebro, el sistema nervioso, y la respuesta inmunológica que se ha denominado psiconeuroinmunología (PNI). “PNI se desarrolló en el 1964 por el doctor Robert Adler de la Universidad de Rochester. Estudios han demostrado que el estrés crónico provoca un efecto y uno supresivo general que suprime la habilidad de iniciar una reacción inmune eficiente y rápida. Esto es atribuido a la abundancia de corticosteroide que se producen por el estrés crónico y que provoca un desbalance que debilita nuestra inmunocompetencia”, indica la neuróloga.

Muchas investigaciones de las pasadas cuatro décadas han provisto evidencia de que eventos de vida recientes contribuyen al comienzo de enfermedad psiquiátrica. La asociación entre un evento estresante en la vida y una enfermedad psiquiátrica es más fuerte que la asociación con alguna enfermedad física o médica, según señala.

“La mayoría de las investigaciones sobre los eventos de vida indican un límite de seis meses para considerar un estrés como un evento significativo en producir una enfermedad. Luego de esto el efecto del estrés disminuye con el tiempo. Los eventos de vida recientes pueden tener un rol etiológico mayor en la neurosis, así como también un rol formativo en el comienzo de una depresión neurótica y sostener un rol precipitante en un episodio esquizofrénico. En otras palabras, la asociación del estrés con las enfermedades psiquiátricas es más significativa en la neurosis, seguida por la depresión y, menos importante, en la esquizofrenia”, especifica Feliciano-Astacio.

El estrés y el cáncer
De acuerdo con la neurofisióloga clínica, la relación entre el cáncer de seno y el estrés ha recibido una atención particular. Algunos estudios indican un aumento en incidencia en una muerte temprana en aquellas personas que han experimentado la pérdida reciente del esposo o de alguien querido. Pocos estudios de mujeres con cáncer de seno han demostrado una razón de enfermedad alta entre aquellas mujeres que han experimentado un evento de vida traumático y pérdidas varios años antes del diagnóstico. Sin embargo, muchos de los cánceres se han estado desarrollando por muchos años antes de ser diagnosticado.

El estrés y la demencia
“Hay muchas razones lógicas por las cuales el estrés puede ser relacionado con la demencia. El estrés afecta el sistema inmune, que juega un rol importante en el desarrollo de la demencia. Una hormona clave que se libera cuando uno está con estrés es el cortisol, relacionado con problemas de memoria”, precisa la neuróloga.

Asimismo, el estrés también se ha relacionado con condiciones como la depresión y la ansiedad, que se han sugerido como factores precipitantes que pueden aumentar el riesgo de demencia.

“Algunas investigaciones han encontrado que el estrés parece tener un impacto directo sobre los mecanismos que producen la demencia en los modelos animales. Sin embargo, falta mucho por investigar para llegar a conclusiones definitivas”, acota.

Beneficios de la meditación

  • Relaja la mente y el cuerpo.
  • Mejora la memoria a corto y a largo plazo.
  • Ayuda a dormir mejor.
  • Mejora el estado de ánimo.
  • Reduce de manera significativa la presión arterial.
  • Reduce los síntomas de la depresión.
  • Nos hace más felices.
  • Aporta estabilidad emocional.

Estudios  que la avalan 

La meditación es la forma de alcanzar un estado de armonía y relajación en el que se logra poner en sintonía el cuerpo, el alma y el espíritu. La importancia de meditar diariamente es descansar la mente e iniciar un sincero diálogo con el alma. Llevarlo a cabo requiere entrenamiento, pues a veces la falta de concentración puede limitar nuestro proceso.
Cada vez son más los estudios que indican que encuentra en la meditación como la solución y prevención de enfermedades.

El Dr. Ahn Hi del Departamento de Medicina Preventiva del Colegio Coreano de Medicina de la Universidad de Dongguk de la República de Corea publicó un estudio sobre la efectividad de un programa en medicina integral activa para la prevención de la demencia, la función cognitiva y depresión de los envejecientes en un centro de atención de medicina pública. Este programa en medicina interactiva incluía acupuntura, actividad física, meditación, terapia de risa, y terapia de música una vez a la semana por ocho semanas. Se compararon las pruebas antes y luego de la intervención la efectividad de la intervención.

Estudio sobre la meditación guiada para mejorar la recuperación postoperatoria después de una cirugía cardíaca. Se trató de un protocolo de estudio para un ensayo clínico prospectivo controlado y distribuido al azar, realizado por el departamento de Anestesia, Cuidado crítico y Medicina del Dolor del Universidad de Indiana y del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston, y en el que se incluyeron 40 pacientes adultos que iban a realizarse cirugía cardiaca. “Los dividieron al azar en tres grupos; uno comenzando en dos semanas antes de cirugía, el segundo comenzando un día luego y el tercero iba a recibir el cuidado estándar sin ninguna intervención meditativa. Este sirve como un primer paso dirigido a entender cómo podemos implementar una intervención prehabilitativa mente-cuerpo para mejorar los resultados quirúrgicos postoperatorios después de la cirugía cardiaca”, indica Feliciano-Astacio.

La meditación reduce el riesgo cardiovascular, según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association). Los estudios sobre “Los efectos de la meditación en el riesgo cardiovascular” incluyen aquello que investiga la respuesta fisiológica al estrés, el dejar de fumar, la reducción de la presión sanguínea, la resistencia insulina, el síndrome metabólico, la función endotelial, la isquemia miocárdica inducible, y la prevención primaria secundaria de la enfermedad cardiovascular.

PractÍcala

“La meditación nos puede ayudar a manejar las emociones de ansiedad y los efectos del estrés. Con la práctica disciplinada creamos conciencia del momento presente, lo que nos da mayor claridad y perspectiva para afrontar las situaciones retantes.
No requiere ningún equipo especial y podemos accesar esta práctica en cualquier momento que la necesitemos. Esta medicina complementaria te puede aportar calma, equilibrio y bienestar emocional”, Carla Francesca, yogaterapeuta y creadora de Mundo Namaste.

Sigue los pasos:

  • Toma un asiento cómodo en una silla o sentado en el suelo sobre un cojín. Mantén tu columna vertebral larga, no muy rígida, no muy suave.
  • Crea consciencia de cómo respiras y toma respiraciones profundas y largas por tu nariz. Mantén un ritmo uniforme y relajado, usando el diafragma para expandir tus pulmones. Mientras respiras, relaja sutilmente tus hombros, el cuello y tu pecho.
  • Permite que tus pensamientos fluyan libremente sin juzgarlos. Trata de no morder el anzuelo de los pensamientos y cuando la atención divague, suavemente regresa tu enfoque a tu respiración.
  • Termina tu práctica en gratitud, amor y creando una afirmación que te inspire o inspire tu energía para tu día.
  • Practica esta técnica diariamente de 10 a 20 mins.
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