Loader
Nutrición

Conoce las mejores dietas del 2019

En la lista de las mejores dietas en general, la dieta mediterránea obtuvo el indiscutible primer lugar, por tercer año consecutivo

  • Por La Nación / GDA
  • 18 FEB. 2020 - 07:00 AM
Photo
La dieta estilo mediterráneo tiene menos carnes y carbohidratos que una dieta estadounidense típica. (Rudy y Peter Skitterians / Pixabay)
  • Compartir esta nota:

Al iniciar el año, muchos de nosotros nos planteamos los objetivos y las metas de lo que queremos alcanzar y, para la gran mayoría, mantener o conseguir una buena salud está dentro de las más importantes.

Sin embargo, al estar bombardeados constantemente sobre información de salud y las últimas dietas de moda, es común quedar con la honesta inquietud de cómo se debe comer y qué forma de alimentarse es la adecuada.

Durante los pasados 10 años, la revista U.S. News & World Report ha publicado una lista de las mejores 35 dietas del año. El ranking lo establece un panel de expertos en nutrición, metabolismo, psicología, enfermedades crónicas y manejo de peso. Ellos agrupan las dietas en varias categorías como: efectividad en la pérdida de peso (a corto y largo plazo), seguridad, facilidad de seguir y reducción del riesgo de enfermedades crónicas.

Con el fin de identificar las mejores dietas, a cada una se le asigna una puntuación del 1 al 5, donde 1 representa la menor puntuación y 5 la más alta.

Los resultados de este año fueron interesantes y llama la atención que una de las dietas más populares del momento, la dieta "keto", obtuvo una de las puntuaciones más bajas en la lista de mejores dietas en general, por su poca sostenibilidad a largo plazo, según los expertos.

Continuando con la lista de las mejores dietas en general, por tercer año consecutivo, la dieta mediterránea obtuvo el indiscutible primer lugar como la mejor dieta en general, seguido por un empate entre la DASH y la flexitariana.

La posición número cuatro la obtuvo la bien conocida Weight Watchers (WW) y en el número cinco se encuentra la dieta de la Clínica Mayo, empatando con la MIND. Esta última es una combinación de la DASH y la mediterránea, y busca disminuir el riesgo de demencia, enfermedad de Alzheimer y otras similares.

Medline Plus, la Bibioteca Nacional de Meicina de los Estados Unidos, explica que la dieta estilo mediterráneo tiene menos carnes y carbohidratos que una dieta estadounidense típica. También tiene más alimentos a base de vegetales y grasa monoinsaturada (buena). Las personas que viven en Italia, España y otros países en la región mediterránea han comido de esta manera durante siglos. Está comprobado que seguir la dieta mediterránea puede llevar a niveles de azúcar en sangre más estables, colesterol y triglicéridos más bajos y a un riesgo menor de desarrollar enfermedades cardíacas y otros problemas de salud.

Por su parte, la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension o de Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión) es baja en sal y alta en frutas, vegetales, granos integrales, lácteos bajos en grasas y proteínas magras. DASH corresponde a las siglas en inglés. La dieta se creó originalmente para ayudar a reducir la presión arterial alta. También es una manera saludable de perder peso.

Ahora bien, el concepto de alimentación flexitariana es una mezcla del vegetarianismo con cierta flexibilidad. Es decir, adopta muchos conceptos utilizados por los vegetarianos, pero abre paso a la incorporación de alimentos de origen animal con moderación y se enfoca más en los alimentos que si se pueden incluir y menos en los que hay que restringir.

En la alimentación flexitariana no se tienen definidos lineamientos específicos en cuanto al número de veces por semana que se puedan incorporar las carnes, más bien se incentiva a que se sigan las siguientes recomendaciones:

  • Come, principalmente, vegetales, frutas, leguminosas, y carbohidratos integrales.
  • Enfócate en la proteína de las plantas en lugar de la proteína de los animales.
  • Está bien ser flexible e incorporar de vez en cuando productos de origen animal como: carnes rojas, pescados, mariscos, pollo, huevos, lácteos, etc.
  • Come principalmente alimentos en su forma natural o mínimamente procesados.
  • Limita las azúcares añadidas y los dulces muy procesados.

Este estilo de alimentación se puede alcanzar de manera paulatina. Por ejemplo, si ahora comes carne diariamente, puedes hacerlo de día por medio, luego tres veces por semana, así hasta alcanzar el tiempo deseado. Mientras reduces las carnes debes ir incorporando más leguminosas y vegetales en tus preparaciones. De esta manera tu cuerpo obtendrá los nutrientes necesarios, sin pasar hambre ni restricciones innecesarias.

A continuación, verás un ejemplo de cómo serían las comidas de un día siguiendo una dieta flexitariana versus un día con una alimentación tradicional occidental.

Dieta flexitariana

Desayuno: gallo pinto (arroz cocido mezclado con habichuelas) con vegetales salteados (hongos, cebolla, tomate) y huevo (opcional)

Merienda: fruta y semillas (almendras, maní)

Almuerzo: chili de vegetales (frijoles rojos, negros, maíz dulce, salsa de tomate y vegetales)

Merienda: galleta integral y yogurt (opcional)

Cena: tortas de lentejas y arroz con vegetales salteados y ensalada verde

Dieta tradicional

Desayuno: sándwich de jamón y queso con vegetales

Merienda: fruta y semillas (almendras, maní)

Almuerzo: arroz, habichuelas, fajitas de pollo y picadillo de chayote

Merienda: galleta integral y yogur

Cena: espagueti a la boloñesa (con carne molida) en salsa de tomate y ensalada verde

Con el paso de los años, conoceremos más estudios sobre la dieta flexitariana, pero, de momento resulta útil extrapolar los beneficios bien conocidos sobre las dietas vegetarianas.

Sabemos que las dietas ricas en fibra y grasas saludables son buenas para la salud cardiovascular, el control de la diabetes e incluso la prevención de ciertos tipos de cáncer, como el colorrectal. Además, comer más plantas y menos carnes también es beneficioso para el planeta, ya que se hace un uso más eficiente de la tierra y el agua, además de las reducciones de los gases de invernadero.

Si bien es cierto que no existe una dieta perfecta para todos, siempre es útil pensar en la salud a mediano y a largo plazo. Disfrutemos una dieta saludable, variada y de una relación sana con los alimentos y nuestros cuerpos.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba