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Nutrición

El momento de los “realfooders”

Las personas que se unen a este movimiento optan por alimentos apenas manipulados y evitan los ultraprocesados

  • Por Ana Soteras / EFE
  • 07 ABR. 2019 - 05:00 AM
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La tendencia de comida real defiende consumir productos naturales con un procesamiento mínimo. (Shutterstock)
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Cada vez crece más el interés de la población por cultivar una vida saludable. Y entre cambios de estilos de vida, muchos han procurado su bienestar transformándose en realfooders, personas que optan por alimentos apenas manipulados y evitan los ultraprocesados que causan un daño a largo plazo en la salud y están detrás de la obesidad, la diabetes, algunos cánceres o enfermedades cardiovasculares.

“La comida real son los alimentos mínimamente procesados, el ingrediente del alimento es el propio alimento, mientras que los ultraprocesados son mezclas de varios ingredientes, más de cinco, y entre ellos destacan los azúcares añadidos, las harinas y aceites vegetales refinados, los aditivos y la sal, nada saludables”, explica el especialista y creador del realfooding, Carlos Ríos.

El movimiento no se basa en seguir unas cantidades fijas de alimentos o calorías, pero sí en la frecuencia para comer ciertos alimentos. Defiende consumir productos naturales con un procesamiento mínimo y alejarse de los ultraprocesados que provocan un daño a largo plazo a la salud.

“Los ultraprocesados actúan a años vista. Vemos que estas enfermedades crónicas que antes aparecían a partir de los 60 o 70 años ahora las padecen personas con 30 o 40 años o en niños que sufren obesidad”, advierte.

Por esa razón escribió “Come comida real”, una guía para transformar nuestra alimentación y, por tanto, nuestra salud practicando el realfooding, que no solo es un estilo de vida, sino un movimiento que defiende la alimentación saludable “frente al lado oscuro” de la industria alimentaria.

Carlos Ríos (Huelva, sur de España, 1991) asegura que “ser realfooder es ser consciente de que hay productos saludables y otros no y de forma inconsciente elegir comida real y evitar los ultraprocesados”.

Es dejar de hacer dietas de moda, centradas solo en la pérdida de peso, y disfrutar de estos alimentos saludables.

El patrón

El realfooding defiende un patrón de alimentación que no se basa necesariamente en seguir unas cantidades fijas de alimentos, nutrientes o calorías, pero sí hay que saber con qué frecuencia comer ciertos alimentos, dado su efecto protector o neutro en nuestro cuerpo.

Esta es la clasificación de alimentos que propone Carlos Ríos:

Alimentos protectores: Frecuencia alta y diaria por su carácter protector de la salud. Son las verduras, las hortalizas, las frutas, los frutos secos y las legumbres.

Alimentos neutros: Frecuencia de consumo media, repartida de forma semanal y que no desplacen a los alimentos protectores ya que entonces el patrón no sería saludable. Son los tubérculos, los cereales integrados, el pescado, la carne, los huevos y los lácteos.

Alimentos complementarios: Se utilizan como complemento, pero no como ingrediente principal. Son los aceites vírgenes, como el de oliva extra, y los condimentos como las hierbas aromáticas y las especias. También agua, café o infusiones y buenos procesados como el chocolate negro con un contenido en cacao del 85%.

Productos ultraprocesados: Frecuencia baja de consumo, mensual o anual. Son los envasados con más de cinco ingredientes en la etiqueta.

Errores al ir de compras

Ser realfooder no se aprende de la noche a la mañana. Muchas personas creen que comen sano, pero siguen cometiendo algunos errores de forma inconsciente cuando llenan la cesta de la compra.

“Por ejemplo, las barritas de cereales o las galletas integrales que son una mezcla de azúcar, aceite, harina y sal que hacen un producto muy adictivo, con bajo valor nutricional y alto en calorías, es uno de los errores que cometemos al considerar que se trata de productos saludables”, explica el nutricionista.

Y es que el desayuno acapara productos llenos de azúcar, como los cereales con fibra añadida, yogures azucarados o los zumos envasados.

También es un fallo llenar el carrito con productos precocinados, “que imitan comidas caseras pero que no lo son porque llevan ingredientes nada saludables y tampoco olvidemos los productos light o el embutido, carnes procesadas con bajo aporte nutricional y con aditivos como los nitritos”, resalta.

“Los alimentos que son saludables —asegura— no nos indican que lo son. Cuando en el supermercado vamos al pasillo de las legumbres o por el de las frutas y verduras no te destacan que son comidas saludables. Pero, cada pasillo del supermercado puede tener su variedad de ultraprocesado esperando a ser vendido”.

Es prácticamente imposible cerrarle el paso a los ultraprocesados en las distintas circunstancias de la vida diaria. “Cuando sea la excepción y no la regla no hay problema”, concluye el dietista-nutricionista.

Los tres principios del realfooding

  1. Se basa en una alimentación de productos mínimamente procesados, priorizando los de origen vegetal. Los que llevan un solo ingrediente en la etiqueta o los que no llevan etiqueta.
  2. Complementa la alimentación con alimentos “buenos procesados”, sin que sustituyan a los mínimamente procesados. El buen procesado suele estar envasado y lleva una etiqueta nutricional de a uno a cinco ingredientes.
  3. Evita los ultraprocesados, productos con más de cinco ingredientes en la etiqueta entre ellos azúcares, harinas, aceites vegetales refinados, aditivos y sal.
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