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Nutrición

Lo que comemos puede incidir en los estados de ánimo

Además de sus aromas, sabores, colores y texturas, algunos alimentos poseen ciertos compuestos capaces de estimular hormonas y receptores neuronales que influyen, para bien o para mal, en el estado mental y emocional

  • Por El Mercurio/ GDA
  • 11 OCT. 2019 - 09:54 AM
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Las grasas y los alimentos procesados, en general, se relacionan con un ánimo negativo. (Free-Photos / Pixabay)
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Junto con quitar el hambre y dar placer a quien la consume, la comida puede jugar un rol importante en el estado de ánimo de las personas. Además de sus aromas, sabores, colores y texturas, algunos alimentos poseen ciertos compuestos capaces de estimular hormonas y receptores neuronales que influyen, para bien o para mal, en el estado mental y emocional.

La evidencia científica así lo demuestra: por ejemplo, los plátanos, los frutos rojos y el melón ayudan a mejorar el estado de ánimo, al igual que lo hacen especias como la canela, la vainilla y la menta, como también el chocolate y el café.

En cambio, el azúcar, las grasas y los alimentos procesados, en general, se relacionan con un ánimo negativo.

"Los cambios en el estado anímico son provocados tanto por situaciones externas como internas; la alimentación puede favorecer la producción de neurotransmisores que ayudan a estabilizar el ánimo, como la serotonina y la dopamina", explica Cecilia Sepúlveda, presidenta del Colegio de Nutricionistas.

La serotonina es un químico que tranquiliza y se libera después de ingerir alimentos con buena fuente proteica, como carnes, pescados, leche, huevo, semillas y frutos secos, explica Sepúlveda. También está en los carbohidratos, pero es preferible consumir carbohidratos complejos (granos enteros, legumbres y vegetales) por sobre carbohidratos simples (galletas, dulces, azúcares).

La dopamina también se libera tras comer proteínas -como carnes, aves, lácteos y legumbres-, lo que ayuda a aumentar el nivel de energía, mejorar la concentración y estar más alerta. Eso sí, conviene consumir proteínas magras, pues son más fáciles de digerir y no son dañinas para la salud cardiovascular.

Que algunos alimentos se asocien a efectos positivos a nivel del ánimo "no significa que existan dietas para tratar el estado de ánimo, como se promociona a veces", precisa la doctora Karin Papapietro, nutrióloga. Lo mejor es una alimentación balanceada", enfatiza. Por el contrario, dietas restrictivas en cantidad o calidad de sus nutrientes sí pueden afectar el ánimo.

Otras sustancias que se favorecen con la alimentación son la acetilcolina -se produce a partir de una vitamina B presente en el germen de trigo y los huevos-, que influye en el aprendizaje, la memoria y el estado de ánimo. Lo mismo el omega-3, que ayuda a regular el estrés y se encuentra en pescados como el salmón, el atún y las sardinas.

Nada de excesos

Frente a estados de ansiedad, mal humor o depresivos, se deben evitar los alimentos ultraprocesados, la comida chatarra, como también el exceso de productos de pastelería, todo lo contrario a lo que la gente suele hacer. Estos alimentos dan sensación de alivio inmediato, pero a largo plazo pueden provocar malestar y angustia, ya que como tienen un alto índice glucémico (rapidez con la que un alimento puede elevar su nivel de glucosa), provocan alzas de azúcar en la sangre que aumentan hormonas como la adrenalina, pero también el estrés.

Una dieta rica en grasas saturadas, por su parte, puede alterar el funcionamiento del hipotálamo, lo que favorece estados depresivos.

Un estudio de la Universidad de Binghamton, Estados Unidos, concluyó que las personas que consumen comida rápida más de tres veces a la semana tienen mayores niveles de angustia. Según los autores, esto se debe a que estos alimentos son ricos en ácidos grasos saturados, grasas trans y omega-6, que "provocan una respuesta inflamatoria en el cuerpo, que a su vez está relacionada con la ansiedad y la depresión".

Cecilia Sepúlveda agrega que cuando hay una alteración negativa del ánimo, tampoco se recomienda comer o tomar sustancias que excitan el sistema nervioso central, como alcohol, bebidas energéticas o un exceso de cafeína. "La gente no suele tener presente la relación de los alimentos con el ánimo, pese a lo importante que puede ser", precisa.

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