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¿Seguir a los “influencers” nn materia de salud y nutrición?

Nutrición ‘fake’: el otro peligro de las redes sociales

Las redes sociales han abierto una vitrina sin criterios de selección y han atrapado a incautos de diversa índole

  • Por El Tiempo / GDA
  • 23 ABR. 2019 - 07:00 AM
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Según una revista médica, las dietas "subóptimas" sonresponsables de más muertes que cualquier otro riesgo a nivel mundial. (Shutterstock)
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Si los falsos profetas de la medicina se cuentan por miles, los de la nutrición ya empiezan a ser millones y seguro que no es una exageración. Las redes sociales han abierto para ellos una vitrina sin criterios de selección, y con ellas han atrapado a incautos de diversa índole: desde los que creen que los consejos tienen sustento científico hasta los que creen que esos influenciadores predican, aplican y no tienen intereses de por medio.

Por eso mismo, algunas personas cuestionaban un tuit de la modelo colombiana Carolina Cruz en el que aseguraba que ella comenzaba el día con jugos de caja, tan famosos como criticados por sus altos contenidos de azúcar.

Y es que la desinformación sobre temas nutricionales es un tema cada vez más serio. Un reciente artículo publicado por la revista The Lancet aseguraba que las dietas “subóptimas eran responsables de más muertes que cualquier otro riesgo a nivel mundial, incluido el consumo de tabaco”. Nada menos que 11 millones fueron atribuidas a esta causa solo en 2017.

Aunque la indignación primaria podría volcarse contra estos influenciadores, entre algunos profesionales de la salud hay cierto reconocimiento de que los malos consejeros de la era digital simplemente llenan el vacío que las universidades y los médicos han sido incapaces de llenar.

En un artículo publicado en el último número de la revista Advances in Nutrition, Stavia Blunt y Anthony Kafatos pusieron el dedo en la llaga y las contradicciones sobre el tapete: “Internet, disponible las 24 horas, los 7 días, sin cita previa, es cada vez más la fuente de información de salud. En promedio, las personas pasan dos horas diarias navegando por internet en sus teléfonos; el 50% de estos usuarios obtienen sus consejos de nutrición en línea”.

Silencio médico

Según los autores, varias razones explican el silencio de los médicos en el campo de la nutrición. Y comienzan con una paradoja: “Una razón es el tiempo: los médicos están demasiado ocupados combatiendo las consecuencias de la malnutrición”. Otro factor es una cuestión de imagen: con frecuencia, los médicos lucen menos saludables que los blogueros o influenciadores ‘expertos’, y eso les resta credibilidad ante sus pacientes. 

Por otra parte, han sido formados más para tratar enfermedades y diagnosticarlas que para prevenirlas, y por eso no se sienten seguros a la hora de dar consejos sobre nutrición.

A juicio de los expertos, es una ironía que el periodo que algunos llamaron la Edad de Oro de la Nutrición (en la primera mitad del siglo XX) sea cosa del pasado. Tras este, lo que se ha observado es un declive de la enseñanza de esta materia en las escuelas de Medicina. En aquellos tiempos, el interés provenía de las enfermedades causadas por el déficit de nutrientes, los alimentos eran más naturales y el afán de la industria después de las guerras mundiales era aumentar la oferta y no tanto así la demanda.

Según la nutricionista y académica Patricia Savino, directora del Centro Latinoamericano de Nutrición (Celan), actualmente estamos viendo lo contrario. “Hay demasiados alimentos a disposición de los consumidores, muchos de ellos son perjudiciales, algunos son casi adictivos, y con frecuencia tienen mejores precios que los productos saludables”.

Lecciones aprendidas

Un hecho aparentemente positivo de lo que ocurrió no hace mucho, cuando se conoció el fraude de la ‘influencer’ Rawvana (se promocionaba como una gurú del crudiveganismo, pero fue descubierta comiendo pescado y luego contó que su régimen hizo que se enfermara), es que otros están empezando a acabar con la farsa. Por ejemplo, pocos días después de ella, la que pasó al confesionario fue Alyse Brautigam (Raw Alignment), que también abandonó el veganismo por razones de salud.

La otra parte positiva es que deja lecciones a los incautos. El nutricionista y dietista Juan Camilo Mesa (@MesaConS), que ha ingresado a las redes sociales desde una perspectiva más científica, observa con preocupación que “la gente confía ciegamente su salud al modelo ‘fitness’ que recomienda batidos verdes, pastillas y ayunos a diestra y siniestra, sin consultar la formación académica de quien está detrás de la recomendación”.

Por eso, aconseja dudar de los coaches en nutrición que sugieren dietas milagrosas o demasiado estrictas, grandes pérdidas de peso en poco tiempo, disminución del porcentaje de grasa sin esfuerzo, o aquellos que incluyen en sus ‘posts’ palabras como ‘toxinas’, ‘depurar’, ‘eliminar’ o ‘curar’.

“El ‘coaching’ es simplemente un método de acompañamiento para el logro de objetivos —dice Mesa—. Eso no quiere decir que alguien que se presenta en redes como coach en nutrición sea necesariamente un profesional de esta ciencia”.

El doble reto queda servido: por un lado, para que los usuarios no traguen entero y, por otro, para que la academia no se deje quitar el espacio de falsos gurús que van por seguidores más que por la salud.

Carlos Francisco Fernández, asesor médico de El Tiempo

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