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Movida para retar tu potencial

Nuevo espacio para los aficionados de la escalada

Este lugar ofrece opciones para quienes quieren ejercitarse de una manera distinta

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A diferencia de la escalada en la naturaleza, donde las personas suben peñones de 10, 25, 50 o más pies, el "bouldering" no se enfoca en la altura, sino en la dificultad. (foto: gerald.lopez@gfrmedia.com)
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Cuando empujas la puerta para entrar a El Bloque encuentras un gimnasio distinto a cualquier otro en Puerto Rico. Lo primero que llama la atención son las paredes azules con distintos ángulos llenas de agarres de colores, la gente parada al frente mirando por dónde empezará a escalar o, quizás, tirada en alguno de los colchones colocados en el piso para descansar tras alcanzar su meta o fallar en el intento.

El Bloque, localizado en la Calle Chile, en San Juan, es el primer gimnasio de bouldering en la isla, desde el desaparecido Solid Rock. Este concepto no tiene una traducción apropiada al español. Aunque se habla de “escalada en bloque”, Bryant Hoofman, copropietario del espacio, explica que esa expresión no define claramente de qué se trata.

“El bouldering surgió como una práctica para la escalada deportiva. Al principio, se trataba simplemente de practicar movidas más cerca del piso y crear power”, indica el empresario quien es escalador, guía certificado de escalada y creador de Climbing PR, la primera compañía fundada en la isla dedicada exclusivamente a este deporte.

A diferencia de la escalada en la naturaleza, donde las personas suben peñones de 10, 25, 50 o más pies, el bouldering no se enfoca en la altura, sino en la dificultad y así comenzó a ser una práctica perfecta para elevar la preparación física de los escaladores. Sus beneficios son comparables a los que logra, por ejemplo, un corredor al hacer sprints (carreras cortas a gran velocidad) para aumentar su potencial.

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(gerald.lopez@gfrmedia.com)

Gracias al bouldering, el nivel de la escalada en la naturaleza subió dramáticamente. “A finales de los años noventa, se pensaba que 5.10 era lo más que se podía escalar. Después de la llegada del bouldering ha aumentado casi 20 grados en menos de 20 años”, indica Hoofman.

Con el paso del tiempo, debido a sus ventajas y a la posibilidad de practicarse con poco equipo y en interiores, el bouldering pasó a ser una modalidad de escalada en sí misma. Hoy existe toda una industria a su alrededor y continúan proliferando los gimnasios dedicados a promover esta práctica —desde pequeños hasta grandes cadenas— alrededor del mundo.

En estos lugares, muchos comienzan a familiarizarse con la escalada en la naturaleza, un deporte que está cobrando auge en la isla aunque en el resto del mundo es muy común para distintos grupos de edad, no solamente en jóvenes.

Otros factores que han ayudado a expandir el interés son las cuentas en las redes sociales de compañías, atletas o aficionados, así como los documentales, incluyendo Free Solo, que narró la hazaña del escalador Alex Honnold. En 2017, este joven logró escalar en solitario (una modalidad extrema de escalada) la formación rocosa El Capitán en el parque Yosemite de California.
Por otro lado, la escalada deportiva fue incluida como deporte en las próximas olimpiadas de 2020, a celebrarse en Tokio.

La experiencia
Si nunca has escalado o no visitaste el desaparecido gimnasio Solid Rock, que tenía un concepto muy parecido al bouldering, es difícil imaginar lo que experimentarás al intentar subir la pared.

Lo primero que tienes que hacer es ponerte el calzado especial —que está disponible para alquiler— y cubrir las palmas de tus manos con tiza para facilitar el agarre. No hay una vestimenta específica; solo se recomienda vestir piezas que te permitan moverte cómodamente.

A todos los asistentes, Hoofman o alguno de sus empleados, les ofrece una breve explicación de cómo acercarse a las paredes. Estas tienen 54 problemas que fluctúan desde V0 a V8 en dificultad. El máximo es V16. Una vez decides por dónde comenzar el trabajo es individual, una pequeña aventura física y, sobre todo, mental.

Hoofman comenta que muchos hombres y mujeres en muy buena condición física se asombran porque usar los músculos no es suficiente para salir airoso en el primer intento, o quizás el segundo y el tercero. Sin embargo, es estimulante seguir intentando. “Aquí el reto es más mental que físico, te estimula pensar, a controlar la mente”, explica Hoofman.

El Bloque, un sueño cumplido para Hoofman, es más un espacio comunitario para ejercitarse y compartir que un gimnasio. La intención es que sirva para reunir a los aficionados a la escalada, pero también a personas que simplemente quieren ejercitarse de una manera distinta o despejar la mente.

“Cuando te trepas a la pared es puro presente. Nada más existe. Solo ese momento y la próxima movida”, describe Hoofman.
Distinto a otros lugares para hacer ejercicio, en El Bloque la experiencia no es hacer una clase e irte. Debido a cómo fluye la actividad, puedes estar varias horas explorando las paredes, descansando a ratos mientras compartes con otros miembros.

Hoofman ha comprobado la necesidad que había de un lugar como este al recibir la visita de muchos escaladores de “la vieja guardia” que ya no pueden dedicarle tanto tiempo a la escalada en exteriores, pero siguen sintiendo el llamado de utilizar su cuerpo de la manera que exige el deporte.

Además del espacio para escalar, en El Bloque hay un salón para ejercicios que se está utilizando principalmente para impartir yoga de diferentes tipos. También hay un área para entrenamiento físico dirigido específicamente para pulir las destrezas necesarias para escalar y otra para realizar clases en circuito.

Una particularidad del gimnasio es que fue diseñado y construido por el puertorriqueño Freddy Idoña, con la ayuda del propio Hoofman. Entre los planes futuros del escalador está continuar ampliando las actividades para los interesados en descubrir el mundo de la escalada.

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