Loader
En tiempos de cuarentena

Aburrirse también es una forma de aprender

Si bien los especialistas coinciden en que es importante mantener cierta rutina con los niños, la investigación también plantea que no es malo que de vez en cuando las personas se aburran

  • Por El Mercurio / GDA
  • 30 MAR. 2020 - 08:33 AM
Photo
Una vez que empiezas a soñar despierto y realmente permites que tu mente divague, empiezas a pensar un poco más allá de lo consciente, lo que permite que se produzcan diferentes tipos de conexiones neuronales. (Unsplash)
  • Compartir esta nota:

El mundo vive una situación crítica que obliga a que los niños no puedan salir a jugar a la plaza, reunirse con sus compañeros o ir a visitar a la abuela.

Si a eso se le suman las muchas tareas que puede que les encargue el colegio o los programas que se repiten una y otra vez en televisión, es probable que el aburrimiento esté a la vuelta de la esquina. Ante esta situación, también es fácil que muchos papás se estresen pensando en cómo llenar de actividades a sus hijos. Ya que muchos, igual que los niños, están recluidos en las casas.

Si bien los especialistas coinciden en que es importante mantener cierta rutina con los niños, la investigación también plantea que no es malo que de vez en cuando las personas se aburran.

"Si no es excesivo, prolongado o asociado a depresión, puede ayudar a catalizar la creatividad. Hay estudios que han demostrado que somos más creativos cuando estamos aburridos. Pareciera que nuestra mente se activa cuando no tenemos nada que hacer; es como si temiera a la inactividad, volviendo más interesante nuestro entorno y poniendo en marcha la imaginación", explica María Ignacia Vera, psicóloga clínica.

"Con una agenda ocupada de tareas, actividades o reuniones sociales, es difícil tener un tiempo para inventar, buscar nuevos desafíos y ser creativo".

Más y mejores ideas

En marzo de 2019, la revista Academy of Management Discoveries publicó un artículo con los resultados de una investigación conjunta entre universidades de Australia y Singapur. Esta concluía que aburrirse da un empujón para que las personas sean más productivas y creativas.

Para llegar a este punto, los académicos pidieron a un grupo de voluntarios pasar por una tarea que inducía al tedio -debían organizar un plato de legumbres por color-, mientras el resto de los participantes no debió someterse a esta labor.

Más tarde, a ambos grupos se les pidió participar en actividades que requerían generar nuevas ideas, como inventar excusas que permitieran a una persona llegar tarde al trabajo. Así, se vio que quienes habían estado previamente aburridos mostraban tener más y mucho mejores ideas.

"Si uno está todo el tiempo conectado o haciendo cosas, no aparece el ocio. Y el ocio es permitirse un espacio de, por así decirlo, limpieza mental. De estar en un espacio en que no solo entre y salga información, sino que un espacio abierto a la posibilidad de crear cosas nuevas", comenta Dominique Karahanian, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Mayor. De ahí que -continúa- tener a los niños "haciendo más de 100 tareas al día no tiene ningún sentido. Hay que darles el paso para que de vez en cuando se aburran, porque en la vida también les va a ayudar a desarrollar la tolerancia a la frustración".

María Ignacia Vera concuerda. "Enseñémosles a lidiar con el aburrimiento; seguro lo necesitarán cuando sean adultos", indica.

"No es bueno entretenerlos inmediatamente y todo el rato, ni abandonarlos en el aburrimiento letárgico e improductivo. Vamos observando. Si vemos que les cuesta, ofrezcámosles algunos estímulos, pistas de qué hacer, pero no les demos todo hecho. Guiémosles, apoyémosles", agrega.

"Una vez que empiezas a soñar despierto y realmente permites que tu mente divague, empiezas a pensar un poco más allá de lo consciente, un poco en el subconsciente, lo que permite que se produzcan diferentes tipos de conexiones neuronales", indica la investigadora Sandi Mann, académica de la Universidad de Lancashire Central (Reino Unido) y autora del libro "El arte de saber aburrirse".

La periodista Manoush Zomorodi replica esa frase en su charla TED, titulada "Cómo el aburrimiento puede conducir a las ideas más brillantes". En esa misma exposición, Zomordi hace referencia al neurocientífico Daniel Levitin, quien dice que llenarse de actividades puede ser poco eficiente.

"Cada vez que cambias tu atención de una cosa a otra, el cerebro tiene que participar en un cambio neuroquímico que usa nutrientes en el cerebro para lograrlo. Y si intentas hacer varias cosas a la vez, cuatro o cinco, no estás realmente haciéndolas, porque el cerebro no funciona de esa manera. En su lugar, estás cambiando rápidamente de una cosa a otra, agotando los recursos neuronales sobre la marcha", plantea Levitin.

Un contexto excepcional

Las psicólogas María Ignacia Vera y Dominique Karahanian son enfáticas en recordar que el contexto actual es excepcional, por lo que es normal que adultos y niños estén viviendo ciertas emociones con más intensidad. "Es distinto aburrirse funcionando ‘normalmente’ que aburrirse en cuarentena. Esta es una situación de crisis, nos hace sentir vulnerables y con emociones displacenteras. No es lo mismo que un niño se aburra un día en la casa, a la vuelta de clases, a que se aburra después de cuatro días de confinamiento", dice Vera.

Karahanian agrega que "estamos en una situación súper compleja, no hay normalidad. Quiero recalcar eso, en el sentido de que no podemos actuar como si todo fuera normal". Una recomendación que la especialista entrega a quienes se sienten sobrecargados o tienen hijos que se muestran irritables, es que tanto ellos como los más chicos exploren técnicas de meditación.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba