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Clave la comunicación

Adolescentes en noviazgos peligrosos

Educarlos sobres relaciones saludables es importante para que no sean víctimas de violencia emocional o física

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Es importante que los padres estén alertas y puedan educar a sus hijos para que sean capaces de rechazar dinámicas nocivas. (Shutterstock)
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Desde edades tan tempranas como los 12 años los niños podrían ser víctimas de conductas violentas por parte de sus parejas. En la etapa de la adolescencia, cuando muchos empiezan a experimentar con lo que es tener novio o novia, lo más común es que si hay agresiones, estas no dejen marcas físicas. Se trata, en cambio, de  incidentes  de índole emocional o sexual.  

Precisamente, debido a que no necesariamente hay señales visibles a consecuencia de este vínculo, es importante que los padres estén alertas y puedan educar a sus hijos para que sean capaces de rechazar dinámicas nocivas.

Por la necesidad de supervisar las relaciones de las hijos la especialista en violencia en el noviazgo, Ada Álvarez, recomienda a los padres evitar prohibir relaciones, a menos que las mismas representen un riesgo al menor. Lo que suele ser una mejor alternativa es optar por mantenerse cerca de ellos, orientarlos y educarlos para que tengan las herramientas para protegerse y tener la confianza de pedir ayuda cuando la necesiten.

Te puedes dar cuenta si está siendo víctima de violencia cuando hay cambios en los niveles de ansiedad por mantener la comunicación constante con la pareja. Si ves que está muy atento al teléfono y dice: tengo que llamar a fulano(a), si no lo cojo (el teléfono) se va a molestar, si hay un  cambio de actitudes, si ha dejado de tener amistades o no sale tanto como antes, todas esas cosas pueden ser señales”, indicó Álvarez, quien lleva 13 años ofreciendo talleres acerca del tema.

Clave la comunicación 
Michelle Collado, facilitadora programática del programa Salud y género de Taller Salud, sostuvo que esta organización ofrece talleres a adolescentes para que puedan identificar señales que pueden ser indicio de violencia. Se les habla acerca del consentimiento (no hacer nada que no desean), de los mitos acerca de las relaciones románticas (la media naranja) y del concepto de propiedad (eres mío o mía), los celos y otros temas importantes a tener en cuenta para evitar relaciones que no son saludables. 

“El amor no es posesión, ni la pareja es un complemento”, aclaró Collado, al indicar que de estas premisas tan normalizadas puede surgir la violencia. “En cierta manera son la raíz del problema”, comentó.

Entonces, ¿qué pueden hacer los padres cuando notan que sus hijos están en relaciones de noviazgo de este tipo? Anabel González Varela, trabajadora social y coordinadora de casos del Centro Integral de Apoyo a Víctimas (CIAV) explicó que en el hogar hay que empezar a hablar con los hijos sobre relaciones saludables poco a poco, para que cuando empiecen a tener novios el tema no sea nuevo y ya se haya desarrollado confianza. 

“Es clave mantener  una relación de comunicación abierta con los menores donde no solo se le pregunte de las tareas del día sino que haya una conversación  abierta y sensible para que ellos sientan que  pueden contar las situaciones que están viviendo a su alrededor, aunque tal vez no directamente sean víctimas”,

Anabel González Varela, 
Trabajadora social y coordinadora de casos del Centro Integral de Apoyo a Víctimas (CIAV) 

“Una de las recomendaciones clave es mantener una relación de comunicación abierta con los menores donde no solo se le pregunte de las tareas del día sino que haya una conversación  abierta y sensible para que ellos sientan que  pueden contar las situaciones que están viviendo a su alrededor, aunque tal vez no directamente sean víctimas”, indicó la consejera, quien labora en la organización, que es una iniciativa de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. 

En el diálogo con los menores es importante abordar el tema de los límites en las relaciones románticas. Deben saber que, por ejemplo, aceptar besos y caricias no implica deseo de tener relaciones sexuales o, incluso, aún cuando las mismas hayan iniciado una de las partes siempre tiene derecho de decir: basta o no lo deseo más. 

Mientras más joven sea la relación más común es que la violencia sea emocional. En una encuesta realizada por la Coordinadora Paz para la Mujer en 2011, el 87% de las jóvenes de escuela superior entre las edades de 14 a 18 años reportaron haber sufrido incidentes, siendo el de esta categoría el más frecuente.

Distintas manifestaciones
La violencia emocional puede expresarse a través de amenazas, celos exagerados, control del dinero, insultos, miradas amenazantes, silencios largos, texteo y llamadas constantes. 

Para comunicar el mensaje a los hijos, los padres pueden usar ejemplos de situaciones de la vida real (de acuerdo a la edad), noticias, películas o anécdotas para explorar y reflexionar acerca de cómo ellos se sienten y cómo actuarían. 

La trabajadora social destacó que las herramientas de la tecnología, como los celulares y las redes sociales, pueden convertirse en vehículos a través de los cuales se expresa la agresión cuando, por ejemplo, se reciben mensajes constantes no deseados, chantajes, ridiculizaciones públicas o privadas, entre otras expresiones que pueden tener efecto muy nocivo en la autoestima de quien los recibe. 

“Por lo que he ido notando, pensamos que estamos más atentos a la violencia y la repudiamos pero entre los jóvenes hay unas cuestiones culturales arraigadas”, opinó la trabajadora social, al referirse a la nociones tales como el que una pareja quiera estar contigo todo el tiempo, verificar las llamadas o vigilar el tipo de ropa de su enamorado son demostraciones de amor. 

Caso grave en Puerto Rico
El pasado sábado 23 de marzo, William Javier Meléndez Bonilla, de 19 años de edad y  quien fuera pareja sentimental de una  menor de 13 años, entró al hogar de la joven en Las Quebradas del barrio Monte Grande en Cabo Rojo y la roció con gasolina mientras la adolescente se encontraba sentada en el sofá.

La víctima resultó con quemaduras en 90% de su cuerpo y aún permance en la unidad de intensivo del Hospital Pediátrico de Rio Piedras. Su mamá también resultó con quemaduras y es investigada por el Departamento de la Familia  ante la posibilidad de que haya cometido alguna negligencia al consentir la relación del joven con su hija menor. Mientras que Meléndez Bonilla fue acusado de intento de asesinato, escalamiento agravado, incendio agravado, agresión sexual en modalidad de violación técnica y una infracción al artículo 15 de la Ley de Maltrato Animal.

Al momento, se hace un llamado para ayudar a la familia de la víctima, quien ya recibió una vivienda de parte del Departamento de la Familia. Entre los artículos más apremiantes figuran pañales tamaño mediano, ropa de cama, nevera, estufa y muebles de la sala; toallas, enseres de cocina, ropa tamaño pequeño (small) para niño y niña, entre otros. Para contribuir puede comunicarse al 787- 349-2420 o al 787-605-4647.

Fuente: Primera Hora 

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