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Lactancia

“Ansío que vuelvan a ser mías”: consejos para abordar la queja común de las madres que lactan

La búsqueda constante de la teta es parte del apego y la comodidad, un instinto por los vínculos creados

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Además de sentir comodidad buscando y tocando la teta de mamás, el tacto es el sentido más desarrollado que tienen los niños. (Shutterstock)
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Ya sea en el parque, un restaurante, el centro comercial, la iglesia, una oficina médica, el colmado o cualquier lugar o actividad en donde estés compartiendo, de repente cuando menos te lo esperas, ahí está esa manita colándose dentro de tu blusa, atravesando el sostén hasta llegar a la anhelada teta.

Pasa una, dos  y tres veces, hasta perder la cuenta. Una tras otra, hasta sentir que ya tus senos, esa rica fuente de alimentación para tus hijos, no te pertenecen. Al menos ese es el sentir no solo de muchas madres lactantes, sino de otras que han dejado la lactancia, pero que su niño o niña han quedado prendados de esta parte de su cuerpo.

¿Saben qué? Es normal, especialmente en los niños que son lactados y esto se debe a la asociación que hacen, pues la teta es mucho más que alimento, es un confort emocional. 

“Siempre que están en situaciones en las que no se sienten tan seguros, se sienten un poco ansiosos, se encuentran en una situación desconocida o, incluso, si están aburridos, tienden a buscar ese confort de tocar la teta. A veces ni la sacan, es simplemente poner la manita ahí. Eso es bien normal”, expresa la psicóloga perinatal Fermina Liza Román, quien explica que a esto se suma el hecho de que el tacto es el sentido más desarrollado que tienen los niños, por lo que dentro de su desarrollo también eso es muy importante en sus primeros años.

De acuerdo con Román, usualmente cuando tienen de 1 a 2 años casi siempre  sacan la teta,  meten la mano en el pecho y la quieren a toda hora. Es parte del apego y la comodidad, algo instintivo por los vínculos que se han creado y lo que tiene que ver con la teta. 

“Ellos básicamente lo asocian. La teta es confort y alimento, es todo. Cuando ya no son lactados, si a mamá le molesta y ya no quiere, hay que trabajarlo. Hay que explicarles, de acuerdo a la historia que la mamá haya utilizado para el destete, pues cada caso es individual. Dependiendo cuál sea, es una forma de reforzar, por ejemplo: ‘ya no puedo’, ‘no tiene leche’, ‘no lo puedes hacer’, ‘ya ha pasado el tiempo y la teta se cansó’, ‘se le acabó la leche’, ‘esta es una parte de mamá que no va a sacar el público’, entre tantas que he escuchado’”, manifiesta a la vez que resalta que luego de los 3 a 4 años estos pueden entender muy bien cuando se les explica.

La psicóloga exhorta a que mamá lo tome con calma porque es una situación que va a pasar muy rápido, pues los bebés internalizan muy bien. “Las madres deben entender que es bastante normal que esto suceda. No es algo aversivo ni raro, malo ni negativo. No tiene que ver nada con la sexualidad en ese aspecto. Que les quede claro”, señala mientras añade que, incluso, muchos niños y niñas le meten la mano a los papás por la camisa, por el mismo instinto de comodidad y de sentirse confiados.

De igual forma aconseja que cuando la madre inicie el destete, debe decirle al niño o la niña cuáles son las pautas que ella van a poner, ser firmes y consistentes.

Consejos para  manejar la situación:

  • Mamá podría utilizar una vestimenta que sea más encubridora para que al niño se le dificulte un poco más el tener acceso para así evitarle la tentación. “De tenerlas expuestas, va a meter la mano y va a querer sacarlas”. 
  • Cuando los niños están más grandes, se puede optar por lactarlos antes de salir de casa solo en las mañanas y en las noches. Esto ayuda al proceso del destete. Explicarles que se lactará solo en las mañanas y en la noche, durante el día  no. “Dejarles saber, 'nos vamos a bajar aquí, es de día y de día la teta se duerme'. 'Sabemos que no podemos tocarla ni sacarla'. 'Ella está descansando, está dormida, no la vamos a tocar ahora'. Es una personificación que se le da a la teta”. 
  •  Puedes optar por ser completamente honesta y decirles “no”, “mamá no quiere, porque esto es parte también de mi cuerpo y no quiero que ahora mismo las toques”, “más adelante, en la noche o en la casa”.
  • Dale algo para las manos, pues muchas veces el niño o la niña lo que quiere es tener o tocar algo. Se aconseja darle  un juguete para entretenerse especialmente si va en un carrito de compras, por ejemplo. 
  • Cambiar la atención de la teta diciendo: "ahora no", y redirigir con un juguete en la mano. “Es una forma positiva de cambiar la conducta. No hay que avergonzar ni regañar, ni gritar. Son formas más positivas de redirigir”. 
  • Si el niño está completamente destetado, recordarle que ya está destetado y que la teta es para los bebés que están 
  • siendo lactados.

Fuente: Dra. Fermina Liza Román 

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