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Algunas recomendaciones

Beneficios de regalar instrumentos musicales a los niños en la Navidad

Dependiendo de las edades de los niños, los regalos deben ayudarle en su desarrollo físico y mental

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Se recomienda que los niños tomen clases de música con instrumentos desde los 4 años. (Pixabay)
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El reconocido cuatrista puertorriqueño Luis Nieves tenía 4 años cuando se enamoró del cuatro puertorriqueño, instrumento musical que le regalaron años más tarde y que le ha permitido dar a conocer la música autóctona por diferentes partes del mundo. Mientras, que el prolífico cantautor José Nogueras tenía 11 cuando se compró una vieja guitarra con la que comenzó a aprender a tocarla.

Ambos artistas, en entrevistas separadas, han aceptado que conocer un instrumento musical en la niñez temprana determinó su profesión, además de ayudarlos a mejorar la concentración, disciplina y hasta su rendimiento escolar, entre otros beneficios.

De eso también da fe Lynnette Cartagena, directora de la Escuela Puertorriqueña para la Música, especializada en el Método Suzuki, que recomienda clases de música con instrumentos desde los 4 años. “Es la primera escuela especializada en este método en Puerto Rico. Los padres están con los niños en la clase porque ellos van a seguir con la instrucción en sus casas”, abunda Cartagena, quien comenzó a tocar el violín a los 8 años y hoy es violinista de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

“Lo bueno de aprender un instrumento a temprana edad es que te crea disciplina y es un compromiso que ayuda, además, a desarrollar responsabilidad”, añade la educadora, quien destaca que también ayuda a desarrollar más sensibilidad y amor por la cultura.

Pero antes de correr a comprarles un instrumento a tus hijos, Cartagena recomienda que los expongas a alguna actividad musical para que vean a otros niños tocando. “Nosotros hacemos una ‘casa abierta’ en la que nuestros estudiantes ofrecen un recital. Generalmente, esa experiencia ayuda a que el niño seleccione el instrumento que le gustaría tocar”.

Sin embargo, advierte que se le debe hacer caso al gusto del niño y que no sea el instrumento que le hubiese gustado tocar al padre o a la madre. “He tenido niños que se deciden por el cello, pero el padre o la madre dice que es el piano. Y, si los obligas a tocar un instrumento que no es el que a ellos les gusta, no duran ni un mes. Lo mejor es que los niños escuchen, vean y después se invierte en comprar el instrumento que le gustó”, recomienda Cartagena.

Según la educadora, en su escuela también tiene estudiantes referidos por terapeutas y psicólogos que entienden que aprender un instrumento les ayudará en la concentración o a desarrollar otras habilidades. Por ejemplo, señala que ya hay niños con síndrome Down, autismo o con problemas de atención que han mejorado tanto que ya tocan en conciertos.

“Desarrollan mayor atención, concentración y disciplina, entre otros beneficios. Lo bueno es que la clase es individual, cada niño va a su paso y comparten en clase con uno de los padres, lo que contribuye a su desarrollo”, explica Cartagena, mientras pone el ejemplo de otro método que utilizan, Kínder Music, para niños desde dos a tres meses hasta los 4 años.

Se trata de clases grupales en la que los padres también acompañan a sus hijos y se trabaja con ritmo, movimiento, entonación y lectura de cuento con música. “Los ayuda a desarrollar esas habilidades para cuando entren a estudiar instrumentos; son clases fabulosas porque los niños que vienen de ese método y entran al método Suzuki, son niños que siguen instrucciones, son superaplicados y tienen un oído excepcional”, afirma Cartagena.

Otras consideraciones
Además de juguetes musicales, también deberías tener en consideración otras alternativas para que, según la edad del niño, favorezcan su desarrollo físico y mental. Por ejemplo, después de cumplir el primer año, los pequeños tienen más autonomía y eso les abre un mundo totalmente nuevo.

Por eso los profesionales de la salud recomiendan que, a partir de los 12 meses, jueguen con materiales y juguetes que estimulen sus sentidos, con especial atención en todo lo que tiene que ver con la motricidad global, la coordinación ojo-mano y la manipulación de objetos, texturas y formas.

De ahí que los juguetes educativos sean tan importantes durante el crecimiento del niño. “Un juguete educativo ayuda a mejorar destrezas emocionales, afectivas y sociales, de una manera divertida. Además, promueve una conducta adecuada, pero sobre todo, es un juguete usado con la dirección de los padres o un adulto responsable de manera que se pueda maximizar la influencia positiva”, explica la doctora en consejería escolar y familiar, Monsita Nazario Lugo, quien advierte que no se puede olvidar que esa formación que se logra en la niñez y la adolescencia tiene un peso que influye en la vida de adulto.

Según la consejera, un juguete educativo puede ser un libro de cuentos. Pero recomienda que los padres se sienten con el niño o la niña a leérselo y les ayuden a dejar volar su imaginación, a analizar la historia, a darle sentido y significado a lo que lee.
“El juguete educativo se convierte en el instrumento para enseñar”, propone Nazario y enfatiza en la máxima de que “un niño que lee será un adulto que piense”.

La consejera también trae a colación una situación que se ve comúnmente: padres que les dan a sus niños un teléfono celular para que “jueguen” y no lloren “y peor aún, muchas veces sin fijarse en lo que el niño está viendo”.

Otro error, agrega, es regalarles artículos que promueven la competencia con amigos o primos. “Esto promueve el materialismo y el sentido de tener no para disfrutar y aprender sino para distinguirse”, advierte, mientras recuerda que regalarles todo lo que piden sin poner límites, también es contraproducente.

“Esto contribuye a criar niños insaciables que luego serán adultos insatisfechos porque reciben todo sin esfuerzo ninguno”, enfatiza Nazario, mientras destaca que tratar de compensar con regalos el poco tiempo que se saca para compartir con ellos, conocerlos y guiarlos día a día en su desarrollo, siempre se debe evitar.

Algunas recomendaciones

  • Siempre considera las reglas del hogar para comprar regalos que vayan a tono con los principios y valores que se enseñan y fomentan en los hijos.
  • Puedes pedirle al niño que haga una lista de cuatro regalos que le gustaría recibir y hacerle claro que de allí, papá y/o mamá escogerán el que le regalarán de acuerdo con el presupuesto y lo adecuado del juguete para su edad. “Es importante dialogar con los niños y explicarles el porqué de nuestras decisiones. Tienen que existir límites, es la manera de enseñarles. Imponer sin explicar, solo genera retos y no aprendizaje”, aconseja la doctora en consejería escolar y familiar Monsita Nazario Lugo.
  • Es importante leer las instrucciones y advertencias de los juguetes antes de comprarlos. No todo lo que anuncian y lo que todo el mundo compra es bueno para los niños. Cuando hay niños de diversas edades, debes tener cuidado pues un juguete apropiado para el mayor, puede ser un riesgo en manos del más pequeño.
  • Pide recomendaciones a profesionales o haz una búsqueda en el proceso de escoger y comprar. Esa frase trillada de que “me equivoqué porque no hay un libro que me enseñe a ser padre” no debe ser excusa. Existen muchas formas seguras para conseguir alternativas a considerar a la hora de tomar decisiones para dirigir y guiar el desarrollo de nuestros niños.
  • Si vas a regalar a hijos de amigos o familiares, conversa con los padres para no regalar juguetes que no sean apropiados según las reglas de esa familia o las capacidades o necesidades de los niños.
  • Regala con propósito: que promueva una emoción por el contenido y no solo por recibirlo y luego dejarlo a un lado sin sacarle provecho.

Fuente: Monsita Nazario Lugo, Centro de Calidad de Vida-Consejería Profesional /facebook.com/cecavicp

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