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Paternidad en tres tiempos

Cambio de vida con la paternidad

El ingeniero Edward Previdi comparte su experiencia de ser padre a los 48 años

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El ingeniero electricista Edward Previdi y su hijo Ricardo. (Ramon "Tonito" Zayas / GFR Media)
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Nota de la editora: La experiencia de convertirse en padres los sorprendió en distintas edades. Hoy comparten los retos y virtudes de criar en estos tiempos.

Ya han pasado la barrera de los 40 años, pero eso no ha impedido que se conviertan en padres, una realidad social que es cada vez más común en el Puerto Rico de hoy. De hecho, ya sea por el interés de lograr unas metas primero, laborales o personales, son muchos los que prefieren retrasar esa responsabilidad. 

Uno de ellos es el ingeniero electricista Edward Previdi a quien la paternidad le llegó a los 48 años, aunque antes de esa fecha confiesa que no pensaba tener hijos.

“Pero me casé con una mujer más joven (Emma Ruiz) que tenía deseos de ser madre y llegamos a un acuerdo de tener uno. Hoy mi hijo Ricardo está a punto de cumplir 9 años y aquello que yo pensaba que era un cliché -de que tener un hijo te cambia la vida-, en realidad es verdad, te cambia la vida”, reitera Previdi, quien trabaja en proyectos de energía renovable y de gerencia de construcción con el gobierno federal.

Más que nada, afirma, el nacimiento de su hijo -al que vio nacer y le cortó el cordón umbilical- trastocó sus prioridades y le hizo redirigirlas al bienestar y futuro del niño. “Tu visión del futuro la enfocas en tu hijo, no tanto en ti; buscas lo mejor para él”.

Sin embargo, también acepta que esa coyuntura propició que ahora cuide más de su salud y sea más consciente de mantenerse saludable. “A mi edad, si quiero ver crecer a mi hijo hasta su adultez o poderlo ver con una familia, tengo que cuidarme”, afirma Previdi, mientras pone en perspectiva todas las actividades en las que quiere participar con su retoño.

“El niño quiere estar en deportes, quiere jugar béisbol o baloncesto y yo quiero poder compartir eso con él. Así que me tengo que mantener en forma porque, obviamente, es algo que yo también deseo. Así que la salud física para mí es muy importante”, asegura.

En ese sentido, Previdi dice que ha evaluado los pros y contras de tener un hijo después de los 40 y, a su juicio, hay más beneficios que desventajas. Por ejemplo, señala que a la edad que fue padre ya tenía una madurez y “ya uno hizo y deshizo” y ahora está más enfocado en la educación y desarrollo pleno de Ricardo.

“Además, quizás no tienes la presión financiera y hay más estabilidad, algo que posiblemente no se tiene en la juventud. Claro, ahora también persigo mejor posición financiera porque pienso en el futuro de mi hijo”, admite el ingeniero.

Como desventaja, acepta que a los 48 años no se tiene la energía ni la vitalidad que se puede tener a los “veintitantos o treinta y pico”. Además, también ha sopesado la idea de que, tal vez, no vea  a su hijo tener su propia familia.

“Yo digo que, posiblemente, no voy a llegar a ser abuelo porque hay menos probabilidad (de que llegue a la edad de poder estar cuando Ricardo tenga sus propios hijos)”, agrega Previdi con cierta melancolía, mientras su hijo Ricardo escucha atentamente la conversación y aporta que el abuelo de un amiguito de su escuela ya tiene 100 años. Al preguntarle, afirma que quiere que su papá llegue a esa edad. “Hay gente que llega a más todavía”, dice con inusual madurez para su edad.

Precisamente, la relación de padre e hijo es de una complicidad muy tierna. Se nota que ambos disfrutan de compartir y de conversar. Los dos se sonríen pícaramente cuando uno dice algo del otro. Quizás, por eso, el chico quiso hacer reír a su padre cuando se le pregunta cómo ve a su padre: “lo veo viejito”, dice entre risas.

Previdi se ríe a carcajadas mientras su hijo lo imita y se miran tiernamente. Da la impresión de que se entienden a la perfección y el padre cree que la experiencia de vida que tiene lo ayuda a esa compenetración y en la crianza de su hijo, quizás mejor que una persona que es más joven e impulsiva. Sin embargo, acepta que nadie tiene un libreto de cómo ser papá y tampoco significa que un padre de 25 años no lo pueda hacer.

Aun así, cree que su edad le da una ventaja. De la misma forma, reitera que no siente que su edad se vea como una excepción en el entorno de su hijo. De hecho, asegura que en la escuela ve a padres de todas las edades. Además de que ha coincidido con otros de su edad y hasta mayores que él.  “En unas clases de natación, cuando él era un bebé, había un papá que era de mi misma edad. Y en las clases de música a las que él va, hay padres mayores. Yo diría que lo raro es ver a un papá de veintitantos años con un hijo de la edad de Ricardo. La mayoría tiene más de 30, pero también veo muchos de mi edad. Hoy día, además, la gente se conserva un poco mejor”.

Lo que sí le preocupa a Previdi es el mundo en el que va a vivir su hijo cuando sea adulto. “Uno se preocupa por todo lo que está pasando en el país, uno sabe cuántas cosas malas hay allá afuera y, por lo tanto, tiendo a ser sobreprotector”, acepta.

Además, dice que, debido a su experiencia en el desarrollo de energía renovable, también le preocupa cómo el cambio climático va a afectar directamente a la generación de su hijo si no se comienzan a tomar las medidas necesarias. “Por lo tanto, me mantengo buscando alternativas para beneficio de esas generaciones”, analiza preocupado el ingeniero, quien ahora tiene 57 años.

Cuenta que, tanto él como su esposa planifican su vida alrededor de su hijo. Así que se dividen en cuanto a actividades extracurriculares para que ambos participen. “Las vacaciones son con él, al igual que todas las actividades en la que él está involucrado, ambos siempre estamos presentes de una u otra forma”.

De hecho, dice que en esta etapa de su vida, en que tiene más trabajo que nunca, siempre busca la forma de compartir con el nene. “Por ejemplo, él está en el Conservatorio de Música tomando clases de guitarra clásica y yo soy el que se encarga de llevarlo, al igual que a sus actividades deportivas. Mientras que su mamá, tiene otras facetas dentro de la vida de él en la que es ella quien lo acompaña”, agrega Previdi, quien espera celebrar este Día de los Padres tranquilo, en la casa con su hijo “y luego vamos a visitar a su abuelo materno, que es el único que tiene”.

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