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¿Cuál es la mejor forma de canalizar las emociones?

Herramientas para enfrentar la frustración

Si la situación en el país te ha afectado emocionalmente, te adjuntamos algunas claves para manejarlas

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Cuando las cosas se ponen difíciles, no permitas que las emociones te arropen, mejor elige reconocer lo sucedido, entenderlo y aprender la lección. (Shutterstock)
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Comenzar el día con buen ánimo es un hábito que los expertos en salud recomiendan para enfrentar la vida con actitud positiva. Porque la vida, claro está, tiene sus ‘’caprichos’’: unos días te permite estar up y otros, wow, estás bien down.

Ayer, miércoles, julio 9 de 2019, fecha en que se efectuó el arresto de altos funcionarios del gobierno y de contratistas, fue uno de esos días en los que la frustración, el coraje, la indignación y la tristeza… arroparon a muchos. “Es bien difícil permanecer indiferentes ante lo sucedido. Es imposible escuchar y no indignarse o atemorizarse, entristecerse o decepcionarse’’, dijo la doctora Silma Quiñones, presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.

La reacción emocional ante un evento es intrínseca de la naturaleza humana. La emoción, para efectos prácticos, te lleva a unas acciones. ‘’Cuando es una emoción muy intensa y no tienes las herramientas, ni las fortalezas o las destrezas para manejarla, como consecuencia, te paralizas o te llevan a actuar de una manera que no abona a mejorar la situación’’, aseguró Quiñones. Situaciones como las discusiones que surgen entre los que están a favor o en contra, los que especulan, los que entienden que saben toda la verdad, los ingenuos que piensan que no es verdad, los que se quedan en shock esperando que, en algún momento, las autoridades informen que se equivocaron, son ejemplos de reacciones que pueden -según Quinones- ‘’meterte en problemas’’.

Entonces, ¿cuál es la mejor forma de canalizar las emociones ante una situación como la que está ocurriendo en Puerto Rico? ‘’Lo más saludable es el balance’’, afirmó. Se trata de ‘’reconocer que hay cosas que no nos gustan y que pasan; que hay cosas en la vida que tienen consecuencias negativas, pero eso no quiere decir que eso es lo único que se da; que hay días buenos y otros no tanto’’.

La emoción es una reacción del sistema neurólogico que físicamente se activa más cuando pensamos que estamos en peligro, describió la doctora Quiñones. ‘’Que lo que me dicen o escucho pone mi vida directamente en peligro. Muchas veces, una persona se identifica con alguien que sufre un percance o atraviesa por una situación difícil y lo vive como si fuera ella misma, y hay que aprender a poner un poco de distancia. No quiere decir que la persona se desconecte, sino que entienda que esa no es su vida, que eso quien lo está viviendo es otro que, tal vez, conoce, aprecia o no; pero que esa no es su vida’’, recalcó.

Lo que nos permite poner distancia

Continuar haciendo las cosas que son parte de la rutina diaria es fundamental. Realizar el trabajo, atender los quehaceres del hogar, disciplinar a los hijos son, entre muchas otras, las que señaló la experta en salud mental ‘’nos bajan de la nube, del pánico, y nos regresan a nuestra realidad individualidad personal’’.

Argumentó que si ‘’te quedas pegado a la TV, por ejemplo, y te olvidas de tu realidad, las emociones te van a arropar afectando tu estado anímico de manera seria’’. De manera seria significa ‘’que no funcionas como deberías hacerlo’’ por permitirle a las emociones a actuar en descontrol.

Lo que significa el balance emocional

El balance en las emociones siempre nos conduce al aprendizaje. ‘’Además de llevarnos a la acción, nos ayudan a repensar, a evaluar cuáles son nuestras creencias o ideas, es un momento crucial para cambiarlas o reafirmarlas’’, indicó.

Pero, no solo se afectan las emociones sino, por ejemplo, cómo percibimos al mundo, cómo percibimos los conceptos de justicia e injusticia, todo eso es parte de la fórmula. ‘’Cuando estamos en este proceso, estamos revueltos. Esto no quiere decir que vamos a estar así el resto de nuestras vidas. Con el paso de los días, cuando el cerebro y nuestras emociones se sincronicen, vamos a regresar a un sentido de estabilidad y realidad que nos permite funcionar como seres humanos’’.

Este proceso -de tener o no una depresión o un ataque de pánico- es el mismo que experimentamos cuando, por ejemplo, nos llegan noticias que nos afectan directamente: un diagnóstico de vida o muerte de un familiar, un accidente en la carretera o un despido. ‘’Son momentos bien particulares en nuestras vidas. No existe un ser humano que no enfrente alguna situación difícil; que pensaba que su día iba a ser de una manera y de momento se transformó’’, dijo.

Reprochar, reclamar y tratar de que el momento difícil no sea parte de la existencia es una pérdida de tiempo. ‘’Lo sano es decir: Haré un inventario de lo que está bajo mi control, qué puedo aprender y, si no lo puedo hacer por mí mismo, qué ayuda puedo buscar para lograrlo’’, aconsejó mientras recalcó que ‘’el proceso de pasar de este momento crítico a lo que es el resto de la vida, usualmente, es lento. Así que no hay soluciones rápidas ni inmediatas. Es un proceso que toma su tiempo, pero eso no quiere decir que vas por mal camino’’.

Si los más chicos preguntan

Aunque una acusación y arresto de cualquier alto funcionario de un gobierno provoca una reacción estresante a nivel social, el caso de la exsecretaria de Educación tiene la particularidad de arrastrar cierto grado de tensión, en especial, por los cierres de escuelas.

En caso de que el ambiente de tu hogar se haya visto afectado por la noticia, es necesario que, como padre, entiendas que expresar tu frustración, coraje, indignación o tristeza ante lo sucedido sin filtro en la presencia de tus hijos, lo único que logrará es asustarlos. ‘’Si llevas la reacción emocional a un plano muy personal e irracional, así también reaccionarán los niños. Impactar emocionalmente a un niño cuando no tiene la información, ni la experiencia para entender que el mundo no se acaba porque estén pasando estas cosas, no es correcto’’, sentenció.

La doctora Quiñones argumentó que los padres son los que marcan cómo los niños ven la realidad. Lo que más los asusta es pensar que no hay control, que están en peligro y no hay quien los proteja.

El balance emocional de los padres es crucial. Mirar hacia adentro -recuperar el aliento- y, con la calma como portaestandarte, observar los acontecimientos, entenderlos y reconocer lo que está bien y lo que está mal, les permitirá aprovechar las lecciones que surgen en momentos de adversidad. 

Esta es una oportunidad para explicarles a los hijos, por ejemplo, el valor de ser parte de una sociedad democrática en donde ‘’hay un sistema y procedimientos establecidos para que se mantenga el orden y la convivencia social, por lo tanto, si surgen sospechas de incumplimiento, hay investigaciones, acusaciones, a veces se sale culpable, otras airoso, y que nosotros -como ciudadanos- queremos enterarnos porque es nuestro derecho y, como tal, también es nuestro deber hacerlos respetar’’.

Este reconocimiento a los derechos humanos es solo parte del aleccionador momento histórico que vivimos. Por lo que te invito a que leas mañana viernes el tema dedicado al impacto de enseñar los valores; el sábado, abordaré la confianza, como el valor de los valores; y el domingo, las consecuencias de las mentiras.

Recuerda que si necesitas ayuda emocional, puedes comunicarte con la línea PAS gestionada por la Adminstración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA). En esta un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud ofrece cernimiento preliminar a nivel psicosocial, sesión de desahogo, consejería en crisis y apoyo emocional, coordinación de evaluación psiquiátrica y psicológica, tele-enlace y referidos. 1-800-981-0023.

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