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Sigue las recomendaciones

Cómo negociar de forma efectiva con un adolescente

Hay que dejar claro cuáles son las reglas del hogar, cuáles son los límites y hasta dónde los padres pueden permitir

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(Shutterstock)
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Si hay algo que tienen en común los padres de jóvenes adolescentes es la constante lucha que se da a la hora de negociar y dar permisos para salidas o actividades con sus amistades, entre otras. Esto podría ser un dolor de cabeza para muchos de los padres, debido a los roces que podrían tener con sus hijos y hasta con sus parejas.

“Típicamente, a los padres se les hace difícil disciplinar a sus hijos debido a que quieren convertirse en el mejor amigo de su hijo y no quiere que este se moleste”, indicó Rebecca López Bobonis, psicóloga escolar. “Sin embargo, los padres tienen que entender y comprender que se puede llevar muy bien con ellos, pero que no son amigos. Los padres están para criar, dirigir, enseñar y encaminar a sus hijos por la vida”.

Es por eso que es muy importante dejar claro cuáles son las reglas del hogar, cuáles son los límites y hasta dónde el padre puede y quiere negociar un permiso o cualquier otro tipo acción. Para la psicóloga es importante llevar a cabo lo siguiente:

  1. Dejar los límites claros teniendo con una conversación con el joven y explicándole por qué puede o no permitir cierto tipo de acción o actividades.
  2. Hay que explicarles cuáles son aquellos detalles importantes para los padres y establecer desde un principio cuáles son aquellas acciones o permisos que no son negociables y cuáles sí lo son.

Estar en el mismo bando
En aquellas familias donde los padres viven juntos, es muy importante la comunicación y establecer entre ambos cuáles van a ser las reglas y los límites del hogar. La psicóloga comentó que si ambos padres no se ponen de acuerdo y se ponen límites diferentes, o uno de los dos no apoya los límites del otro, se crea una inconsistencia en el mensaje. Es ahí donde podría comenzar la etapa en la que el hijo podría ir donde uno de los padres buscando el permiso, a pesar de que ya la otra parte se lo había negado.

El estar en la misma página también debe incluir a los abuelos. Ocurre en ocasiones que los abuelos son una fuente de apoyo muy importante, sobre todo para aquellos padres o madres que crían solos, pero podrían boicotear el proceso de negociación debido a que son mucho más flexibles con los jóvenes.

Dar buen ejemplo
Según la Dra. López Bobonis, cada límite tiene que ir acompañado de acciones positivas. Por ejemplo, si un padre le dice a su hija, no puedes fumar, se espera que éste tampoco lo haga. Porque llegará el momento en que estos dirán, “pero es que tú también lo haces”. Es por eso que si usted, como padre, no quiere que su hijo haga algo en particular, sus acciones no pueden ser contradictorias. Tienen que venir acompañadas de una acción concreta.

Detallar las acciones
“Los padres no pueden ser ambiguos. Tienen que ser concretos en sus instrucciones y acciones”, mencionó la Dra. López Bobonis, coordinadora del Comité de Promoción del Desarrollo Integral de la Niñez de la Asociación de Psicología de Puerto Rico. “Por ejemplo, si le dices a tu hijo que tiene que recoger la casa, es una orden muy general. Quizás para su hijo eso significa guardar los zapatos que están en la entrada. Hay que darles instrucciones concretas como ‘recoge tu cuarto’; ‘cuando termines de comer, lleva los plantos al fregadero y lávalos’; ‘no quiero que uses tu celular después de las 10 de la noche’ o ‘puedes estar en la fiesta hasta las 11:00 p.m.’, entre otros”.

El momento para hablar
En varias ocasiones se ha mencionado que los padres deben sentarse a hablar con sus hijos, sin embargo, ¿cuándo es el momento ideal o preciso para hacer esto? “Definitivamente hay qu e escoger cuando hablar con los hijos. Porque, en caso de que ese joven esté molesto, las ideas no van a entrarle”, añadió la psicóloga escolar. “Cuando estamos enojados, no somos receptivos y nuestra conducta se puede poner más exasperante todavía. Entonces vienen las malas crianzas, y la lucha de poder entre el padre y el hijo. Por eso, es bueno encontrar el momento en el cual esté más calmado y de buen humor”.

Redes sociales y su intimidad
Con la llegada de las redes sociales a la vida de los adolescentes, el tema de la intimidad se convierte en uno muy importante. Como se mencionó anteriormente, hay que dejarle claro al joven desde un principio, cuáles son los límites y hasta dónde vas a llegar como padre. “Puedo entender que estos jóvenes tienen privacidad, pero a las 13, 14 o 15 años, la privacidad no es total. A veces, a los padres se les dificulta meterse en estos asuntos, porque no quieren invadir su privacidad. No quieren que su hijo piense que lo están investigando”, comentó la psicóloga escolar. “Sin embargo, su derecho a la intimidad no puede mantener enajenado a los padres con lo que está pasando con sus hijos. La privacidad no es absoluta. Porque mientras ese chico o chica sea menor de edad, el padre tiene que saber qué está pasando con mis hijos”.

Algo que la Dra. López Bobonis hace hincapié es en el hecho de que se le tiene que hablar claro a los jóvenes y educarlos. Se le debe comentar sobre los riesgos de las redes sociales. Esto incluye el avisarles que podría haber personas mayores que ellos, que podrían contactarlos haciéndose pasar por jóvenes de su misma edad para sacarle provecho sexual. También que toda la información y datos de su vida podrían ponerlos en riesgo y en vulnerabilidad en un futuro. Por último, recordarles a esos jóvenes que todo lo que posteen en línea se va a quedar ahí y no hay forma de eliminarlo. Es por eso que se les debe recomendar a los adolescentes a no incluir fotos o vídeos donde aparezca haciendo acciones indebidas, lo cual podría afectarle cuando sea un adulto para entrar a una universidad o para encontrar trabajo, entre otros.

Qué dicen los adolescentes
“Considero que el proceso de negociación con mis padres, a veces, es como una lotería, porque no sé cuándo me pueden dar permiso o cuando no. Aunque considero que es más fácil que difícil, ya que gracias a la confianza que ellos tienen en mí, me dejan salir a menudo. Me siento afortunada de tener padres así que me dejan ‘gozar de mi juventud’, ya que conozco muchas personas que no pueden salir con tanta frecuencia. Si me dicen que 'no' a una actividad que realmente no tenía muchas ganas de ir, no me molesto; pero si no me dan permiso a ir a algún lugar donde sí tenia muchas ganas de asistir, trato de negociarlo con ellos, y poniéndome a disposición de ayudar en la casa con lo que sea necesario” - Nuria, 15 años

“El proceso de negociación con los padres de uno no debería ser difícil, ya que uno genera cierta confianza con ellos; pero claro, si uno quiere pedir algo no va a ser tan fácil. Muchas veces se puede complicar este proceso, ya que ellos siempre nos están dando de su amor y, además de tener esto en cuenta, estamos pidiendo algo más. Sí, uno puede ponerse nervioso al preguntar o hasta llegar al punto de no preguntar, pero en la vida uno falla el 100% de las oportunidades que no coge, así que hay que lanzarse sabiendo que hay muchas personas que no tienen las mismas oportunidades. En caso de que no dar el permiso estoy seguro de que, como yo, muchos jóvenes se pueden enojar. Muchas veces buscamos la manera de ‘triunfar’ o", simplemente, llegar a un acuerdo con nuestros padres. A veces esto significa botar la basura, lavar los platos y, si tienes suerte, solo te ponen a barrer. Al final del día, puede ser que no nos den permiso, pero mientras se intente lo máximo y tengamos en cuenta que no siempre se puede, entenderemos por qué y seguiremos agradeciendo cada oportunidad que se presente” - Alan, 16 años

“A la hora de pedir algún permiso para salir, el proceso de negociación es mayormente complicado, ya que mi mamá es muy cuidadosa conmigo y quiere asegurarse que yo esté bien. Por eso procede a hacerme muchísimas preguntas sobre el asunto. En caso que no me quiera dar permiso, yo sinceramente me molesto, aunque trato de no enseñarlo. Procedo a hablarle con calma y le doy toda la información sobre la actividad nuevamente para tratar de convencerla. Si eso no funciona, le digo a mi hermana, a algún familiar o amigo para que me ayude a conseguir el permiso” - Adriana, 15 años

Técnicas de negociación que podrías usar con tu hijo

  • Hablar y escuchar durante una negociación.
  • Habla de forma tranquila, cálida y firme para establecer el tono. 
  • Escucha de manera activa el punto de vista del adolescente sin interrumpirlo. 
  • Expresa tu punto de vista y pídele al chico que te diga más sobre el suyo.
  • Tómate un descanso en caso de que la situación se ponga tensa.
  • Llegando a una decisión que ambos puedan aceptar.
  • Debes estar claro de qué es y qué no es negociable. Entender la personalidad y madurez de tu hijo te ayudará en tu decisión. Por otro lado, la confianza que tengas con tu hijo, basado en experiencias pasadas es muy importante.
  • Piensa en una gama de opciones.
  • Demuéstrale que estás dispuesto a comprometerte y que quieres ponerte de acuerdo sobre algo que ambos puedan aceptar.
  • Debes estar firme sobre los temas no negociables. 
  • Cuando has tomado una decisión, expresa claramente la decisión que tanto tú, como tu hijo, han acordado. Quizás tu hijo no está muy contento con la decisión, pero dale tiempo para que la acepte sin tratar de convencerlo de sus beneficios.
  • Discute y acuerda las consecuencias de romper el acuerdo. 
  • Termina en una nota positiva, a pesar de que la negociación con el adolescente no haya sido perfecta.

Fuente: RaisingChildren.net.au

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