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Repensar dinámicas en el hogar es esencial

Cómo sobrevivir el verano con un adolescente

Conoce las estrategias para sacarlo del marasmo de la cuarentena para que aproveche su tiempo

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Es importante exhortar a los hijos a buscar oportunidades para aprovechar el tiempo durante el día. (Shutterstock)
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Si establecer disciplina, límites y comunicación con los adolescentes puede ser retante en circunstancias normales, con la prolongación del aislamiento social a causa del COVID-19 el panorama se ha complicado en muchos hogares.

Las largas horas que los jóvenes pasan absortos en la tecnología, el desorden en los patrones de sueño y los cambios de ánimo a causa de la frustración por estar alejados de sus amistades o el mero aburrimiento son preocupaciones que madres y padres enfrentan en este momento. A pesar de que el contagio del coronavirus se ha mantenido bajo control en Puerto Rico, la realidad es que este verano será diferente ante la ausencia o disminución de alternativas para la recreación, desde campamentos, viajes familiares, actividades deportivas y sociales.

En algunos casos, se añaden tensiones inesperadas como la pérdida de empleo de los adultos o la carga laboral que a menudo aumenta cuando se trabaja desde el hogar, dificultades económicas, preocupaciones acerca de los riesgos de contraer el virus y otros estresores traídos por la emergencia de salud pública.

Así las cosas, el panorama actual presenta la necesidad de repensar algunas dinámicas para la comodidad de todos en el hogar.

La doctora Yaritza González, psicóloga con experiencia en adolescentes, niños y familias, indica que los jóvenes se benefician de tener una rutina y por eso recomienda que, a pesar de las dificultades, la misma se mantenga o se reformule para ajustarse al momento que vivimos. Debido a que nunca antes padres e hijos experimentaron una pandemia, hay que tener flexibilidad para hacer cambios. En ese proceso, recomienda darle algún tipo de participación a los menores. Ellos deben sentir que sus inquietudes se toman en cuenta.

El adulto siempre será responsable por establecer las normas, pero su trabajo será más fácil si se acerca al joven de una manera positiva, dispuesto a escuchar.

“Los padres deben preguntar a sus hijos cuáles son sus intereses y tratar de que ese nuevo plan sea dialogado. Exhortarlos a buscar oportunidades para aprovechar el tiempo durante el día y sino traer opciones a su consideración para que, entre esas alternativas, escojan al menos una”, plantea la psicóloga Cynthia Bojito. “Mi recomendación es que se establezca una rutina, unos horarios”, sostiene.

Pero, ¿qué pasa cuando el adolescente se opone a todo? Aunque parte del proceso de desarrollo es mostrar resistencia a hacer lo que dicen los padres, la doctora González establece que si la apatía es exagerada o no se puede lograr un mínimo de cooperación de parte del joven, hay que evaluar si existe un problema que amerite consultar con un profesional.

Asimismo, cualquier arreglo en el hogar debe también tomar en cuenta las limitaciones que impone la pandemia y la situación particular en el hogar, el itinerario de trabajo de los padres, la economía y las necesidades generales de la familia. No hay una sola manera de hacer las cosas correctamente porque cada casa es distinta. Hay que entender que no es lo mismo crear una estructura cuando los padres trabajan o hay niños pequeños, por mencionar apenas dos ejemplos. A veces los padres sufren más tensión por las expectativas irreales y comparaciones con otros que por los problemas reales, y eso es algo que se debe evitar.

En la conversación con los jóvenes se puede acordar un horario distinto al que existe durante el semestre escolar, ya que están liberados de tareas académicas. Lo que no consideran apropiado las entrevistadas es permitir que los hijos modifiquen drásticamente los patrones de sueño, acostándose constantemente de madrugada y levantándose pasado el mediodía.

“Es importante la flexibilidad, pero hay que entender que flexibilidad no es lo mismo que libertinaje; no implica ausencia de límites y fronteras”, dice Bojito, licenciada en psicología que está atendiendo muchos casos de familias en conflicto generados por las circunstancias que ha traído la pandemia.

Una de las alertas que le hace a los padres es que aunque siempre puede haber espacio para las excepciones, crear la costumbre de estar despierto toda la noche altera el reloj biológico. Esto puede tener un impacto negativo en el crecimiento saludable porque hasta la alimentación y el humor se trastocan. Luego, esos problemas pueden ser más difíciles de solucionar.

¿Te identificas?

En el caso de la familia de Carmen Costa (nombre ficticio) y su esposo, padres de dos niñas de 11 y 14 años, uno de los retos más grandes de la cuarentena ha sido mantener el balance en la vida de sus hijas para evitar que se aíslen todo el día en sus cuartos con sus aparatos electrónicos. Constantemente, ambos están buscando alternativas para que se olviden un rato de los teléfonos y las tabletas y, en su lugar, compartan en familia o, simplemente, se aburran y tengan que obligarse a pensar y hacer cosas diferentes.

“Cuando les quito el teléfono es como si les quitara una droga. Pero se los quito como quiera y que pinten, jueguen monopolio. Se ponen a redecorar el cuarto. Tienen que pensar en otra cosa que no sea Snapchat, TikTok, Instagram y Netflix, porque si las dejo ellas pueden vivir solamente de esas cuatro aplicaciones”, dice la mamá, quien no ha parado de trabajar y eso ha hecho imposible que pueda encargarse de las niñas durante el día. Por lo anterior, decidió que aunque no le agrada, sí le conviene que ellas se acuesten de madrugada para que su hora de levantarse sea tarde. Para compensar, ella se obliga a trabajar hasta las 2:00 o 3:00 p.m. y dedicarles la tarde y noche.

En su hogar, el internet se apaga entre las 10:00 a 11:00 p.m. Últimamente, ha negociado con las niñas dejarles ver Netflix un día sí y un día no.

Costa reconoce que es agotador estar pensando en qué hacer para lograr sus metas con las nenas y no ceder a la presión del cansancio, pero para ella y su esposo no hay otra opción porque les preocupa mucho lo que ven en las redes sociales. Muchas de estas situaciones se las cuenta su propia hija mayor.

“Todo lo que uno hace afuera ellos lo están haciendo desde sus teléfonos, tener relaciones sexuales, masturbarse, envíar videos. Todo eso ocurre más comúnmente por la noche y de madrugada. Por eso, yo estoy bien presente”, explica la madre.

Algunas de las alternativas que han sido útiles para sacar a sus hijas “del marasmo de la cuarentena” es el contacto con la naturaleza y el ejercicio al aire libre. Y sí, a veces es obligado, pero luego todo fluye.

Otras madres entrevistadas manejan el tema de la tecnología y el “aburrimiento” fomentando pasatiempos nuevos e insistiendo en establecer ciertas obligaciones con las que los hijos deben cumplir para que al menos se organicen alrededor de ese compromiso. También ha sido la opción de algunas familias darles algún tipo de trabajo remunerado y así se estimulan a cumplir responsabilidades.

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