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Paternidad en tres tiempos

Crianza en balance y amor

El paseo diario por la playa y el amor por la naturaleza conecta a Andrés Santiago y a su pequeña Andrea José de una manera especial

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Andrés Santiago y su hija Andrea José. (Gerald Lopez / GFR Media)
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Nota de la editora: La experiencia de convertirse en padres los sorprendió en distintas edades. Hoy comparten los retos y virtudes de criar en estos tiempos.

Despertar con su hija Andrea José todas las mañanas y que la palabra “papá” sea lo primero que escuche pronunciar de su boca es una de las etapas que más se está disfrutando Andrés José Santiago Díaz en su faceta como papá.

A sus 29 años, el joven empresario vive uno de los grandes retos; crear un balance entre la calidad y cantidad de tiempo que le dedica a su primogénita de un año y tres meses, y el arduo trabajo de llevar las riendas de un negocio propio que está en pleno crecimiento.

“El manejo del tiempo es bien cuesta arriba. Usualmente, de lunes a jueves puedo dedicarle bastante tiempo a mi familia, entre las diversas gestiones que tengo que hacer. Ya de jueves a domingo, por más que yo sea el jefe, siempre tengo trabajo 24/7”, expresa el ingeniero de sonido, cuya compañía está relacionada a todo lo que tiene que ver con la producción de eventos.

Según cuenta, y aunque no lo tenía planificado en ese momento, asumir el rol de la paternidad a sus veintitantos lo ve como una edad perfecta porque goza de energía y una mentalidad abierta que le permitirá entender todas sus inquietudes, además de poder aconsejarla.

Desde que nació Andrea José, ambos han compartido el amor por la naturaleza a través de su pasión, el surfing. “El paseo diario por la playa nos conecta de una manera especial, ella es mi sirenita hermosa.  Le pido a Dios mucha salud y vida para poder llevarla de la mano en todas sus etapas. Que podamos jugar, bailar, nadar, y también llorar juntos porque la vida no toda es color de rosa. Tengo que prepararla para saber que de las caídas más fuertes puedes levantarte y caminar con más fuerza que nunca”, indica.

Y es que, precisamente, si a su niña le preguntaran cómo es su padre, este quisiera que lo recuerde como un papá divertido, alegre, emprendedor y luchador. Asimismo, reconoce que su rol va de la mano con el de Lehymir Guzmán, madre de la criatura. 

“Mi misión como padre será siempre estar en sintonía con la excelente labor que también está haciendo su mamá en la crianza de nuestra hija, esto es un trabajo de equipo. Yo continuaré trabajando incansablemente para darle a mi familia lo necesario para llevar una vida feliz”, señala Andrés José, quien mantiene su rol activo, que va desde cambiarle los pañales y alimentar a la pequeña, hasta hacerles moños en su corta y tierna cabellera.

El trabajar honradamente para salir hacia adelante es uno de los consejos principales que le daría a su hija, así como inculcarle sobre la importancia de la responsabilidad, tal y como sus padres se lo aconsejaron a él. Cuando se menciona sobre los problemas sociales existentes a los que su hija pudiera estar expuesta, le causa preocupación la prisa con la que se vive, la intolerancia y el no respetar la diversidad.

“Es importante que mi hija sepa que el respeto y la aceptación de todos los que la rodean siempre tiene que prevalecer para tener un nivel óptimo de convivencia. Cada ser humano tiene una perspectiva de vida diferente y eso no lo hace mejor ni peor que uno. Todos somos iguales sin importar los bienes materiales que pueda tener alguien. La humildad y solidaridad con los que te rodean hará de ella un ser grandioso. Tengo que educar a mi hija basado en el buen ejemplo, en aprender a compartir lo poco o mucho que tengamos, a ser paciente, a siempre sonreír y amar a todos sin importar religión ni posición social. Este es un único mundo y para ser respetado hay que respetar”, explica el amoroso padre. 

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