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Día de las Madres

“Cuando la vida decide llegar no la aguanta nadie”

La bailarina Paola Adorno Vigo comparte cómo fue convertirse en madre en medio de la pandemia del COVID-19

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Paola Adorno Vigo trajo al mundo a Olivia Elena Rodríguez Adorno el pasado 26 de abril. (Suministrada)
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Nota de las editoras: Este es uno de cuatro madres que, con motivo de la celebración del Día de las Madres, comparten lo que ha sido parir en medio de la pandemia.

El pasado 26 de abril, luego de 20 horas de parto, la bailarina puertorriqueña Paola Adorno Vigo le dio la bienvenida a la maternidad. Ese día conoció lo que era el amor más profundo cuando finalmente pudo ver a los ojos a su hija, Olivia Elena Rodríguez Adorno.

Recibirla, en medio de la pandemia que se vive por el COVID-19, fue una celebración, una vuelta a la esperanza ante la estela de tristeza que se ha esparcido en el mundo por el coronavirus. “Haber traído una vida en este momento es algo que te cambia”, asegura en entrevista telefónica.

Los meses previos al nacimiento de su hija fueron complejos y no estuvieron exentos de ansiedad para la bailarina. Como dice, se había preparado para todo lo que conlleva un parto, pero no para una pandemia.

Semanas antes de que se declarara una emergencia mundial por el virus, el compañero de Paola, el actor Héctor Enrique Rodríguez, había partido para la ciudad de Ámsterdam para participar de un festival de cine.

Su madre, la también bailarina y teatrera, Cathy Vigo, también se encontraba fuera de Puerto Rico. Ambos eran las personas que Paola había decidido que estuvieran con ella el día del parto y ninguno de los dos se encontraba en el país, justo en el momento en que Puerto Rico decidió comenzar un periodo de cuarentena para evitar el contagio de COVID-19.

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Gracias a que tiene la ayuda de su compañero, así como de sus padres, Paola ha podido lograr estabilidad emocional y dedicarse por completo a su hija. (Suministrada)

“Fue un momento bien estresante porque ya tenía casi ocho meses y me comenzaron a dar pequeñas contracciones, pero cada vez más corridas. Lo que hice para tratar de tranquilizarme fue estar en sintonía conmigo misma y con la bebé, poner música. Fue un momento de empoderarme y decir, las mujeres hemos parido solas a lo largo de la historia y si se da el caso de que ellos no puedan estar aquí, yo voy a poder hacer esto y todo estará bien”, narra sobre las estrategias que practicó en esos días de ansiedad e incertidumbre.

Por suerte, tanto su compañero como su madre lograron llegar a Puerto Rico justo a tiempo. Pero una vez tocaron tierra, se autoimpusieron un periodo de cuarentena. “Estuvimos dos semanas de distancia mientras se iba acercando la fecha del parto”, cuenta, quien tuvo que cancelar su baby shower y estar alejada de mucha gente querida.

Luego de semanas de preparación, el día del parto llegó. Fue un proceso largo y agotador, pero con la ayuda de su obstetra, compañero y personal de salud del Hospital Municipal de San Juan, sacó fuerzas y finalmente recibió a su niña.

“Lo que pensaba en todo momento era que estaba en un laberinto y que tenía que salir de ahí”, recuerda sobre la imagen que le ayudó a completar su proceso de parto.

En el hospital, como ya le habían adelantado, no pudo recibir visitas ni estar rodeada de flores. Pero lejos de verlo como algo negativo, pensó que era un buen momento para comenzar a conectar con su hija y darle la bienvenida a la maternidad. También le sirvió para reflexionar sobre este momento, pensando que “cuando la vida decide llegar no la aguanta nadie”.

El reto mayor para Paola en todo este proceso ha sido la parte emocional, pues como dice “lo físico se brega y es pasajero”, pero lo emocional dura un poco más. Por eso, ha tratado de mantener la calma en todo momento, buscando esa paz interior que tanto necesita para afrontar este nuevo capítulo en su vida.

Gracias a que tiene la ayuda de su compañero, así como de sus padres, Pedro Adorno y Cathy Vigo, ha podido lograr esa estabilidad y dedicarse por completo a su hija, quien se ha convertido en su nueva razón para mirar al futuro con optimismo. “Ahora mismo ella es mi fuerza”, afirma sin ningún tipo de dudas. “Creo que parte de la maternidad es que uno vuelve a lo esencial”, agrega.

Paola sabe que el mundo al que se enfrentará su hija será distinto, pero como bien dice “la ‘normalidad’ (en el mundo) nunca ha sido normal”. “Los seres humanos estamos constantemente evolucionando y más en las crisis. No somos los mismos después del huracán María ni después de los sismos y no seremos igual después de esta pandemia. Será un proceso de cambio y adaptación. Lo que no hay duda es que estos bebés son unos guerrilleros desde que nacen”, concluye dejando soltar una carcajada cargada de fuerzas y esperanza. 

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