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Es necesaria la apertura para hablar

El aspecto tecnológico del ciberacoso abruma excesivamente a los adultos

Como adultos, debemos tener cuidado de no distraernos y abrumarnos por el aspecto tecnológico del ciberacoso

  • Por El Mercurio / GDA
  • 23 ABR. 2019 - 1:00 PM
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La conexión más fuerte es entre el bullying y el suicidio, pero, esta relación está mediada por la depresión. (Shutterstock)
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Poco antes de subir al avión que la llevaría a Chile para asistir al Congreso Internacional de Bullying de la Fundación Educacional Seminarium, Mia Doces leyó un estudio de la Universidad de Michigan en el que se comparaban los niveles de empatía que presentaban estudiantes universitarios a principios de los años 70 y en la última década. Los resultados advertían que en ese período de tiempo el nivel de empatía de las personas de entre 20 y 30 años había disminuido en 40%.

"La hipótesis es que con el aumento de los ciclos de noticias y el auge de las redes sociales las personas sienten que deben tomar partido en relación a ciertos problemas. También creen que solo deben sentir empatía por las personas que están de su lado", plantea la vicepresidenta de Innovación de Commitee for Children, un programa de aprendizaje social con sede en Estados Unidos.

"Por lo mismo, es importante que los estudiantes trabajen en la habilidad de comprender cómo es estar en el lugar de alguien más, no solo en el de aquellos que están en su propia tribu, sino también en el de personas cuyas vidas, tradiciones y creencias son diferentes a las suyas".

"Entre los niños, las aplicaciones móviles ganan y pierden popularidad rápidamente, mientras que los adultos parecen mantenerse deliberadamente fuera del circuito, lo que hace que sea difícil abordar el problema del ciberacoso mediante el seguimiento, el bloqueo o la restricción de ciertas aplicaciones o sitios web. Puede que esto funcione por un tiempo, pero la próxima aplicación problemática está a la vuelta de la esquina", comenta Lisa Jones, profesora de Psicología de la Universidad de New Hampshire y miembro del Centro de Investigación de Delitos contra Niños de esa universidad.

"Por fortuna de los profesionales de escuelas y papás que se sienten abrumados por los cambios de tecnología y su presencia constante en las vidas de los niños, las dinámicas que causan el acoso cibernético son muy similares a las dinámicas detrás del acoso en persona. Y las soluciones son generalmente las mismas".

Un punto básico es que los niños testigos aprendan a denunciar. Para eso, los papás deben mostrarse abiertos a hablar con ellos.

"Si bien el uso de la tecnología por parte de los niños a menudo se siente como un lugar privado lejos de la supervisión de un adulto, otros jóvenes pueden ver lo que está sucediendo y pueden intervenir como espectadores. A diferencia de la intimidación en persona, cuando esta ocurre en línea, los niños pueden capturar un registro de victimización que podría ayudarles a informar. Entonces, como adultos, debemos tener cuidado de no distraernos y abrumarnos por el aspecto tecnológico del ciberacoso. Aunque abordar el acoso escolar no es fácil, las escuelas y los padres pueden ayudar a mejorar las cosas", dice Jones.

A la defensiva

Además de sentirse sobrepasados por la tecnología, otro error común que cometen los adultos, especialmente los papás de niños que han sido víctimas de acoso escolar, muchas veces enojados y sobreprotectores, es "reaccionar antes de tener sus propias emociones bajo control. Dependiendo de la edad del niño y la gravedad del problema, puede que salten y traten de resolver el problema ellos, lo que no es la mejor solución. Generalmente, es mejor ayudar a resolver problemas pensando en múltiples soluciones junto con el niño, haciendo luego un plan para llevarlas a cabo. Eso ayuda a empoderar al hijo", indica Mia Doces. La investigadora agrega que tampoco se recomienda que los papás llamen a los padres de quien realiza el acoso escolar, advirtiendo que esa tarea debiera ser de los profesionales del colegio.

"Los padres de niños que acosan a otros a menudo cometen el error de estar a la defensiva y de poner excusas o negar que su hijo esté involucrado, incluso cuando la evidencia apunta a que su hijo está haciéndolo. No entienden que los niños que intimidan tienen malos resultados en la escuela, en el trabajo, en las relaciones. También tienen tasas más altas de abuso de drogas y alcohol".

En Estados Unidos, un estudio encargado por el Servicio Secreto de ese país evidenció que cerca de un tercio de quienes han entrado a colegios con pistolas, abriendo fuego sin morir en el acto, informan haber sido víctimas de acoso escolar de forma previa.

"Existe una relación complicada entre la intimidación y la violencia hacia los demás o hacia uno mismo. La conexión más fuerte es entre el bullying y el suicidio. Sin embargo, esta relación está mediada por la depresión, por lo que el tratamiento de salud mental es un punto importante que abordar", dice Susan Swearer, profesora de Psicología Educativa en la Universidad de Nebraska-Lincoln, coautora de libros sobre acoso y otra de las invitadas al congreso en Santiago.

"Los enfoques que incluyen la creación de un clima escolar positivo, la implementación de programas de aprendizaje emocional, la comunicación clara de políticas y procedimientos para manejar los informes de acoso escolar y la adopción de políticas de disciplina apropiadas, incluidas las prácticas restaurativas, han demostrado reducir el acoso escolar", indica Doces, quien hace un llamado a que los colegios incluyan técnicas de relajación y ejercicios de respiración entre las clases.

Lisa Jones también pide que las familias y escuelas se preocupen de destacar modelos positivos que sus niños puedan imitar.

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