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Nuevos retos

Enfrentarse a un nuevo año escolar virtual

La capacidad de adaptación será necesaria no solo para los padres, los maestros y las escuelas, sino también a los patronos

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Es necesario preparar con anticipación un lugar de estudio apropiado para que los estudiantes puedan tomar sus clases en línea. (Shutterstock)
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De cara a un nuevo y atípico año escolar de manera virtual, hay una palabra que predomina en la conversación: flexibilidad. Esta capacidad de adaptación no solo le corresponde a los padres, los maestros y las escuelas, sino también a los patronos. Los retos son innumerables para todos los implicados.

Cuando inició la pandemia en marzo pasado, el escenario de aquel entonces en las postrimerías de un año académico, donde el grueso de los conceptos básicos que se transmiten en un año ya era material dado y se modificaron rápidamente las lecciones para lograr completar el año académico, es uno diferente al actual.

La mayoría de las escuelas acogerán la educación virtual como primera fase del nuevo año académico que está por comenzar para salvaguardar la salud de sus estudiantes y su personal ante la amenaza del COVID-19, sin perder de perspectiva que se puede extender hasta finales del año. En fases subsiguientes han planteado recurrir a un modelo híbrido, puesto que los salones típicos de la mayoría de las escuelas no cumplen con el distanciamiento físico necesario.

Sin embargo, Wanda Ayala de Torres, presidenta de la Junta de Directores de la Asociación de Educación Privada, plantea que los pasados meses han servido para que las diferentes instituciones educativas planificaran, modificaran y se estructuraran ante el panorama ineludible de la educación virtual.

“Tenemos un retrato para saber lo que no funcionó, lo que hay que modificar y las cosas que resultaron bien, pues capitalizar sobre ellas. Al tener la experiencia, las escuelas ya tienen un norte que no tenían en el semestre pasado. Estábamos conscientes de que, en mayor o menor medida, el problema con la pandemia continuaría y que la educación tendría un componente virtual. Van a surgir complicaciones y cosas nuevas, claro que sí, pero dentro de lo complicado para padres, niños y maestros, el factor desconocimiento ya no está ahí”, indica.

No obstante, esta nueva realidad deja al descubierto un cúmulo de preocupaciones para los progenitores, que van desde el temor a que sus hijos e hijas no aprendan, tener que fungir como asistentes de maestros y poder contar con los equipos tecnológicos necesarios, hasta tener servicio de internet y un espacio idóneo de estudio en el hogar.

Todo esto, a la vez que los padres y las madres trabajan remoto y algunos otros de manera presencial, quienes tienen que hacer malabares para ajustarse para que sus hijos reciban educación mientras ellos pueden cumplir con sus trabajos.

¿Cómo comenzará este nuevo año académico con mis hijos en casa mientras cumplo con mis labores? Esa pudiera ser la principal pregunta que ronda en la cabeza de muchos. Pero antes, la doctora Rebecca M. López Bobonis, quien es psicóloga escolar y co-coordinadora del Comité Promoción del Desarrollo Integral de la Niñez de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, recuerda que los momentos difíciles no duran para siempre y toda esta situación pasará.

“Sobre la marcha hemos ido aprendiendo que no siempre tendremos todo bajo control, pero sí podemos desarrollar destrezas de afrontamiento que nos permitan enfrentar y manejar cada uno de esos retos a diario. La actitud que asumamos va a ayudar en gran medida a que no tenga que ser tan negativa la experiencia y que, al contrario, continuemos aprendiendo y evolucionando con ella”, destaca.

La también coordinadora del Programa de Maestría en Psicología Escolar de Ponce Health Sciences University- San Juan Campus, resalta que “la buena noticia es que al menos esta vez ya tenemos un poco más claro el panorama que antes era incierto, aunque no deja de ser algo que nos preocupe”, por lo que ofrece algunos consejos.  

Recomendaciones para lograr que la experiencia sea productiva:

- Los adultos y estudiantes deben tener claro cuál va a ser la dinámica que se estará llevando en las escuelas, públicas y privadas. Esto permite establecer una rutina y una idea clara de lo que ocurrirá, incluyendo métodos de evaluación, calendario académico, disponibilidad de las(os) maestras(os) para aclarar dudas o reunirse con los padres, horarios de clase, entre otros. Es importante que haya una comunicación efectiva entre ambas partes.

- Brindar adiestramiento tanto a padres como a estudiantes, sobre las plataformas a utilizar y mantener tutoriales accesibles todo el año.

- Desarrollar grupos de apoyo entre padres, madres o encargados. Esto ayudará a que la carga sea más liviana al momento de trabajar con tareas escolares que quizás se puedan trabajar en grupo o parejas a la vez que se fomente las relaciones sociales.

- Establece metas reales sobre las actividades diarias de los menores. Esto incluye actividades recreativas extracurriculares, las cuales no deben dejar de hacerse.

- Mantén una comunicación abierta con los (as) maestros (as) especialmente si no domina alguna materia, para que de este modo se pueda establecer un plan de apoyo académico.

- Haz uso de videos en YouTube que permita tener otra perspectiva de forma concreta, sobre los temas discutidos en clase. Esto puede apoyar a tus hijos al momento de estudiar de forma más independiente.  La supervisión mínima de lo que busquen siempre es necesaria.

- Evita criticar a los maestros frente a tus hijos e hijas.

- Prepara con anticipación un lugar de estudio apropiado para poder tomar sus clases en línea.  Asegúrate, además, de tener buena conexión al internet. De este modo minimizaría las posibilidades de que sea interrumpido mientras trabajas desde tu casa.

- Busca redes de apoyo cercanas que puedan ayudarte con la enseñanza de tu hijo o hija, especialmente al momento de hacer asignaciones o asistirle en alguna materia. Si ambos padres están en el hogar, pueden dividirse las tareas. Si son padres y/o madres solteros (as), pueden buscar otros adultos cercanos que les apoyen y ayuden. De no ser así, déjenlo saber a los maestros.

- En todo momento, monitorea tus emociones y la de tus hijos. Recuerda que esto es una nueva realidad que puede generar estrés y ansiedad tanto en adultos como en los niños. Ten presente que ninguna tarea académica puede ser más importante que la salud emocional de tus hijos.  Busca ayuda emocional de ser necesario.

- Establece una rutina de estudios y que la misma contenga tiempos de descanso (desayuno, merienda, almuerzo, tal como si estuviese en la escuela).

- Fomenta la independencia en niños más grandes. No tienes que estar todo el tiempo con ellos, pero sí debe establecer reglas claras y precisas a seguir.

- De tener niños con diversidad funcional, debes poder establecer un plan de apoyo con sus especialistas de forma tal que puedan proveerle herramientas para manejar los retos que pueda enfrentar.

- Las escuelas deben proveer apoyo socioemocional en todo momento tanto a encargados como estudiantes y maestros. Este esfuerzo debe ser apoyado y reforzado durante el año escolar tanto por psicólogos escolares, como trabajadores sociales, consejeros y orientadores.

- Mantener la motivación. Esto es un factor importante para el aprendizaje. Esto es una responsabilidad compartida entre los maestros, los adultos cercanos a los menores y estudiantes. Esto se logra mediante el uso de diversas fuentes de información y enseñanza, así como de asumir una actitud positiva y receptiva.

Comunicación y flexibilidad

Si bien la enseñanza virtual y la interacción es muy diferente a tener al alumno al frente y escribir en la pizarra, así como difícil para el estudiante no tener al maestro de frente ni la interacción con sus pares, la flexibilidad será clave ante este desafío.

“No podemos pensar que la estructura se va a mover de la misma forma con todos los estudiantes porque no van a estar en el salón de clases. La realidad que está viviendo cada estudiante es una muy particular, la que está viviendo con su familia. Por tal razón, habrá que hacer unos ajustes en estructura con algunos estudiantes, incluyendo con los que permanentemente no tienen conexión con el internet, a los que temporeramente se les interrumpa, así como el servicio eléctrico, por ejemplo, y más en temporada de huracanes”, indica Ayala de Torres, por su parte.

“Los acomodos no son necesariamente porque el niño sea de comunidad especial, sino por la realidad que cada familia está viviendo. Todo el mundo está viviendo una realidad diferente”, sentencia, a la vez que exhorta a los padres a ser personas de apoyo para sus hijos. Con esto aclara que no significa que se tienen que envolver directamente con el proceso académico, sino más bien en la supervisión para asegurarse de que el niño o la niña se conecte a la clase y no está distraído en las redes sociales ni en juegos electrónicos.

“Le estamos pidiendo a un ser humano, cuya necesidad mayor es la interacción, pues esa es la etapa de la vida que desarrollas destrezas de interacción social, que canalice unas cosas que emocionalmente no están preparados para canalizar. Tienes que compensarlo de alguna manera, supervisarlo y hablarle, conversar abiertamente con la escuela sobre lo que necesitas, que los chicos sientan que, aunque sea a través de una pantalla, su maestra está ahí y que sigue siendo el eje de su guía en el día a día”, aconseja.

Exhorta además a preguntar en las escuelas si se estarán grabando las clases para que cualquier alumno que tenga problemas de asistencia, conexión o que la quiera ver por segunda vez, esta se mantenga en el sistema o el maestro se la pueda enviar.

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