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Se estima que en la isla pudiera haber unos 20,000 niños dotados

Guía para padres de niños con altas capacidades

Su participación es esencial para encaminarla

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Si el niño da señales de aburrimiento y que tiene un alto nivel intelectual, la evaluación con un psicólogo es prioridad. (Shutterstock)
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Un aspecto de la vida del talentoso artista Lin-Manuel Miranda motivó el desarrollo de este artículo: es intelectualmente dotado. Tanto así, que fue aceptado en la escuela elemental y superior Hunter College, donde estudian niños y jóvenes dotados del área de Nueva York. Para entrar a esta escuela, los estudiantes tienen que pasar una serie de pruebas y evaluaciones. Durante el largo proceso de admisión, los nombres de los niños no se revelan, hasta que, al final, se seleccionan solo 50 estudiantes anualmente.

En Puerto Rico hay mucho desconocimiento sobre los niños dotados. Algo que ha llevado a que esta población de estudiantes no reciba los tratos y las herramientas necesarias para seguir hacia adelante en la vida. De hecho, se estima que en la isla pudiera haber unos 20,000 niños dotados, sin embargo, se tienen registrados unos 850 estudiantes, según el Instituto de Investigación y Desarrollo para Estudiantes Dotados (IIDED) de Puerto Rico.

¿Qué es un niño dotado?

Tal y como indica la doctora Frances Crespo, psicóloga del IIDED, se puede considerar que una persona tiene dotación intelectual cuando se le identifica un coeficiente intelectual (IQ, en inglés) de 130 o más. El promedio entre los niños es un IQ de 100. Además, debe poseer una capacidad social y cognitiva excepcional, por encima de su edad cronológica y superior a la de otros de su misma edad, experiencia o ambiente. De la misma forma, demuestra una alta capacidad intelectual, creativa, artística o de liderazgo en una o más áreas académicas específicas.

Para conocer el coeficiente intelectual de una persona, es preciso una evaluación psicométrica. Estas pruebas, conducidas por psicólogos, están enfocadas en identificar el nivel de funcionamiento cognitivo o intelectual. Estas son pruebas extensas, que evalúan cómo el niño o la niña procesa información de distintas maneras, incluyendo una parte verbal, una no verbal, una sobre destrezas motoras, y cuán ágil o preciso es en conocimiento general. Son pruebas que no van enfocadas en un solo tema.

“El resultado nos permite trabajar de manera individualizada con el estudiante, porque, aunque el IQ es importante, el perfil es lo que nos va a permitir saber cómo es que ese niño en particular está expresando su alto coeficiente intelectual”, comenta Crespo. De hecho, algo que tienen en común muchos de los niños a los que la psicóloga ha realizado la prueba psicométrica es que han tenido inconvenientes en sus escuelas. “El problema se genera cuando este estudiante ya conoce el material o tiene un ritmo de aprendizaje mucho más acelerado y, entonces, tiene que esperar a que el resto del grupo comprenda lo que ya él entendió desde el inicio. Por lo tanto, la escuela se va a convertir en un lugar aburrido”, añade Crespo.

Otra característica que tienen los niños dotados es que se llevan mejor con niños mayores a su edad. “A nivel social, estos estudiantes podrían comentar que los niños de su edad les parecen infantiles. Esto se da porque no tienen el mismo nivel de vocabulario o no tienen los mismos intereses”, explica la psicóloga. “La tendencia es que estos niños quieren socializar con jóvenes mayores y les encantar hablar con adultos. Además, hacen una gran cantidad de preguntas, ya que tienden a ser muy inquisitivos cuando les interesa un tema en particular”.

Necesitan más atención

En Puerto Rico, la población de niños dotados siempre se ha visto desprotegida en el sistema de educación de la isla. Sin embargo, desde hace una década, comenzó un movimiento para atender esta situación en las escuelas de la isla, liderado por padres de niños con estas características.

“Estos niños se han sentido marginados a través de los años, porque no han sido atendidos de acuerdo con sus capacidades. La Constitución provee el desarrollo del máximo potencial humano. En el caso de estos niños con este potencial, no se está desarrollando ese potencial”, menciona Héctor Rivera Maldonado, director ejecutivo de IIDED, institución que busca atender las necesidades de los niños dotados, así como fungir como guía en las escuelas de los jóvenes a quienes sirven. “No hay maestros capacitados en Puerto Rico para trabajar con esta población. Porque en la isla no hay universidades que capacitan a los maestros, a diferencia de lo que ocurre en otros países”.

Tan reciente como el pasado 11 de julio de 2018, el gobernador Ricardo Rosselló firmó la Ley #144, donde se enmendó la Reforma Educativa, en la cual se aclaró el concepto de estudiante dotado, se definió el concepto profesional certificado por el Estado y se asignaron fondos recurrentes para la implantación de la ley, entre otros. Actualmente, además del IIDED, en la isla existe una escuela para dotados, la Puerto Rico Gifted School Alliance, localizada en Guayama y algunas escuelas ofrecen acomodo razonable a niños con esta cualidad.

Para los expertos en el tema, mientras más temprano se pueda diagnosticar que un niño es dotado intelectualmente, será mejor para su desarrollo y su futuro. “Una de las maneras en las que los padres pueden evitar que sus hijos tengan problemas de adaptación en la escuela y en la universidad es haciéndoles una evaluación temprano en su vida, ya que desde los seis años en adelante es un periodo de desarrollo clave”, informa Crespo. “En un momento inicial, el niño podrá salir bien en sus clases sin estudiar mucho, pero si no se le brindan las herramientas para crear buenos hábitos de estudio, cuando crezcan y se le acumulen las materias, podrían confrontar problemas para estudiar y para encontrar la motivación necesaria para ser exitosos”.

Por otro lado, una idea equivocada que se tiene de los niños dotados intelectualmente es que van a ser súper exitosos en la vida por el simple hecho de tener un IQ alto. Esto no siempre ocurre. “La realidad es que muchas de estas personas dotadas intelectualmente consiguen trabajos normales y utilizan sus talentos en cada una de sus profesiones. Está claro que todos ellos tienen la capacidad para cambiar el mundo, pero hay que guiarlos por el camino correcto, apoyarlos en todo y darles las herramientas para que puedan encaminarse por la ruta del éxito”.

Consejos

Según Rivera Maldonado, padre de una niña dotada, los progenitores deben seguir los siguientes pasos:

  1. Si el niño da señales de aburrimiento y que tiene un alto nivel intelectual, la evaluación con un psicólogo es prioridad. 
  2. Edúquense con información sobre lo que es un estudiante dotado, cómo acercarse a la escuela, luchar por sus derechos y buscar alternativas académicas.
  3. Trabajen con el grupo de maestros, el trabajador social, el consejero y el director de la escuela, para establecer un plan estratégico.
  4. Hagan las visitas de seguimiento para saber cómo está reaccionando el estudiante ante las alternativas y hacer el ajuste a tiempo.
  5. Apoyen sus intereses. Hay casos en los que el niño tiene muchísimos intereses; hay que canalizar los gustos principales.
  6. La comunicación debe ser buena. Este tipo de estudiante tiende a requerir más información, por lo que los padres deben facilitarle esa información.
  7. Promuevan que el niño tome talleres por tema e interés y no por edad. 
  8. Eviten caer en el falso mito de que los niños dotados son tan inteligentes que pueden resolverse los problemas solos. Estos jóvenes necesitan de una buena escuela donde puedan desarrollarse y rendir a su máxima capacidad.
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