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Cuatro madres logran el mejor de sus anhelos

Inspirada en el poder de la visualización

Conoce la historia de Sheyla Rodrígue Andújar, quien logró ser madre de mellizas a través de la fertilización in vitro.

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Al centro, Sheyla Rodríguez Andújar junto a sus mellizas Amanda Isabelle, a la izquierda, y Milena Sofía, a la derecha. (gerald.lópez@gfrmedia.com)
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*Nota de la editora: Este es un artículo de una serie en los que cuatro mujeres revelan cómo lograron ser madre a través de tratamientos de fertilidad y la adopción.

Un dibujo de sí misma embarazada en una sala de partos permanecía pegado en una pared de la cocina. Allí Sheyla Rodríguez Andújar lo veía a diario. Así se visualizaba, embarazada y con niñas saludables. Sus energías y enfoque siempre iban dirigidos hacia esa dirección, aun cuando estaba consciente de que padecer  de amenorrea hipotalámica (ausencia de menstruación ocasionada cuando el hipotálamo deja de segregar la hormona que inicia el ciclo menstrual),  hacía que convertirse en madre representara todo un reto, aunque no imposible.

“La esperanza era como la marea: iba y venía. El enfoque y la fe nos mantenían en pie. Creo mucho en la visualización y la declaración. Cuando estás amarrada a estas dos, es muy poco el desenfoque”, expresa Sheyla, quien recuerda que desde temprana edad jugaba con su hermana y soñaba con los dos roles: ser profesional y teniendo una familia. 

Luego de varios años de matrimonio y de cumplir metas académicas y algunas a nivel profesional, Sheyla y su esposo decidieron poner en marcha uno de sus proyectos más importantes: procrear. Tras varios tratamientos hormonales que no resultaron ser exitosos, le solicitó a su médico especialista que ese último intento fuera lo más eficaz posible, siendo la fertilización in vitro con la que lograron desarrollar dos embriones que fueron implantados.

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Fue así como las mellizas Amanda Isabelle y Milena Sofía crecieron en el vientre materno hasta un término de 36 semanas. “Después de casi 5 horas de parto nació Amanda y luego de varios pujos más, exactamente 13 minutos después, nació Milena. Tener en tus brazos a tu sueño de vida fue como surreal. Fue una mezcla de triunfo y agradecimiento al universo que se alineó para lograrlo”, manifiesta Sheyla, cuyo anhelo de ser madre no se limitaba a procrear, por lo que junto con el apoyo de su esposo, llegaron a contemplar la adopción. 

Los días de Sheyla giran alrededor de ellas, desde que se levanta en las mañanas hasta que se acuesta en las noches. Asegura que la presencia de Amanda y Milena en el mundo de todos los que las tienen cerca es de amor incondicional. “No hay persona que les conozca que no note la felicidad y lo amadas que ellas son. Ese sentimiento de amor no surge de la nada, hay que trabajarlo arduamente”, indica. 

“Dios las trajo a mi vida con el propósito de inspirar y evidenciar  el poder de la visualización. El mundo traerá retos, mientras estén enfocadas y visualicen su meta con fe, todas las piezas se moverán, cuando correspondan, para lograrlo. Mi contribución al planeta está enfocada en que ustedes, mis 'cuquis', siempre sean guerreras de amor y compasión”, Sheyla Rodríguez Andújar, madre de Amanda Isabelle y Milena Sofía Morales Rodríguez, de 9 años 

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