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Crianza

Lo bueno y lo malo de los videojuegos

La comunicación entre los padres, las madres y los hijos es esencial para llegar a la raíz del problema

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Es evidente que el uso de los videojuegos está ampliamente generalizado y que va a continuar en aumento. (Hal Gatewood / Unsplash)
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Es una realidad que, en la actualidad, los videojuegos son el entretenimiento por excelencia de muchos, incluyendo los más chicos. Por ello, conocer un poco más sobre sus ventajas y desventajas puede resultar útil a la hora de escoger los juegos apropiados según la edad y hasta el tiempo que los menores pueden dedicar a esta actividad.

El alcance de los videojuegos ha sido bien documentado. Por ejemplo, de acuerdo con un informe de la compañía NPD, dedicada a la investigación en ventas y mercadeo, 67% de los norteamericanos, lo que equivale a 211.2 millones de personas desde los 2 años utilizan videojuegos en al menos un artefacto y más de la mitad de estos los hacen en múltiples plataformas. Es evidente que su uso está ampliamente generalizado y que va a continuar en aumento, por lo que, cada vez más, su uso entre niños y adolescentes ha sido materia de discusión y hasta de versiones polarizadas en cuanto a sus posibles beneficios y sus riesgos.

“Uno de los primeros libros que tocó el tema de los efectos de los videojuegos es Mind and Media, escrito por la psicóloga Patricia Greenfield, en 1984. Desde entonces, los debates sobre los videojuegos no han variado mucho. Desde la época de los años 80 ha habido preocupación por los efectos dañinos de los videojuegos, particularmente relacionados a la violencia y a la adicción. Estos son los dos temas que más investigaciones han generado, particularmente durante los años 90 y los primeros años del siglo XXI”, explica el doctor Alexis Rodríguez Ramos, psicólogo social, catedrático auxiliar del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Cayey y autor del libro Game On Puerto Rico: La cultura gamer boricua, quien añade que, con relación a la violencia, especialmente en niños y adolescentes, la preocupación ha sido sobre cómo la exposición a esta en los videojuegos puede tener como consecuencia la expresión de comportamientos violentos en la vida cotidiana.

Hasta ahora, luego de muchos años de investigación, no existe ningún estudio que pueda establecer una relación causal entre jugar videojuegos violentos y la expresión de comportamiento violento. Pero, a pesar de esto, las personas siguen pensando que jugar juegos violentos hará a las personas más violentas”, establece el doctor Rodríguez Ramos.

¿Fomentan adicción los videojuegos?

Si bien es común que se mencione la adicción a los videojuegos como una patología, el psicólogo clínico menciona que no existe un diagnóstico oficial de adicción a los videojuegos en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM, por sus siglas en inglés), el cual se encuentra en su quinta versión.

Existe, sin embargo, una categoría denominada en inglés como Internet Gaming Disorder, el cual establece una serie de criterios que se están utilizando para establecer si una persona puede ser diagnosticada con una adicción a los videojuegos que se juegan a través del internet. Es una categoría que requiere de más investigación y que más adelante podría formar parte de los diagnósticos oficiales del DSM, pero no en este momento”, destaca.

Hacia donde se inclina el debate

Para el doctor Rodríguez Ramos, “los cambios tecnológicos en los videojuegos desde los años 80 han servido para incrementar estas preocupaciones al tener los juegos mejores gráficas, ser más interactivos y más largos que los juegos de antes”.

Sin embargo, contrario a la percepción general, “el debate sobre los riesgos y los beneficios de jugar videojuegos se inclina más hacia el lado positivo, ya que son más los beneficios que se obtienen por jugar que los posibles riesgos que la práctica podría ocasionar”, destaca el psicólogo social, al añadir que “incluso, juegos como Fortnite, que recientemente han generado controversias por su contenido y por la cantidad de tiempo que las personas le dedican, ha sido reconocido como una buena oportunidad para practicar ciertas habilidades como, por ejemplo, el desarrollo de estrategias, planificar con anticipación y promover la creatividad con el fin de prevalecer en el juego”, sostiene el catedrático.

Para el doctor Rodríguez Ramos, el aspecto más importante a considerar es la relación que existe entre la temática del juego, el tiempo de juego y la edad de quien juega.

“Es importante que los niños y los adolescentes jueguen juegos adecuados para su edad. De la misma forma en que no es recomendable que niños y adolescentes vean películas con contenido para adultos, tampoco es recomendable que estos jueguen juegos que fueron diseñados para un público mayor de edad”, destaca el psicólogo social.

Retos y oportunidades de los videojuegos

Otro aspecto relevante relacionado a los videojuegos gira en torno a cómo se afecta el aprendizaje tradicional con el uso de la tecnología. Según comenta el doctor Rodríguez Ramos “las nuevas tecnologías, incluyendo los videojuegos, pueden servir para ampliar y mejorar el proceso de aprendizaje tradicional”, explica y añade que “por ejemplo, los juegos serios (Serious Games) son juegos cuya función principal no es el entretenimiento sino ofrecer información y educación en áreas como la ciencia, la salud, la planificación y la política, entre otros temas”. Sugiere, además el uso de videojuegos educativos como My English Coach del Nintendo DS para enseñar inglés o Math Blaster (disponible en línea) para practicar problemas matemáticos, así como usar juegos más comerciales, como, por ejemplo, la serie de Assassin’s Creed en clases de historia, particularmente en la enseñanza de los períodos históricos del Renacimiento, la Revolución Industrial, la Revolución Francesa y la Revolución Americana, entre otras épocas, para enseñar sobre estos períodos históricos.

De otra parte, en lo relacionado a las destrezas sociales, el psicólogo social indica que una de las grandes preocupaciones alrededor de los videojuegos es que promuevan el aislamiento social. Pero, la investigación local realizada por Rodríguez Ramos arroja resultados contrarios.

“En nuestro trabajo investigativo recogido en el libro Game On Puerto Rico (2016) encontramos que, lejos de promover que las personas se aíslen, los videojuegos sirven como un medio para promover la interacción social, ya que sirven de punto de partida para establecer conversaciones con amistades, así como con personas desconocidas. Incluso, la interacción puede ser en línea, lo que permite que personas que sean un poco tímidas en las interacciones cara a cara puedan interactuar con mayor tranquilidad en espacios virtuales”, resalta Rodríguez Ramos, al añadir que, algunas de las amistades que se desarrollan en el ámbito virtual se convierten en amistades fuera de los limites de los juegos.  

¿Qué ocurre en Puerto Rico?

“En términos generales, no hay un exceso de casos vinculados al uso problemático de los videojuegos en Puerto Rico”, responde el psicólogo social, quien añade que, “por lo general, los padres y las madres expresan preocupación por el uso excesivo de los videojuegos y del internet, y piensan es una forma de escape de la realidad y no el problema en sí, aduce. Sobre este particular explica que jugar de forma excesiva podría ser un indicador de que algo está ocurriendo en la vida del niño o de la niña que requiere atención, por ejemplo, situaciones en la escuela o con las amistades, por lo que jugar de forma excesiva es solo el síntoma.

¿Qué se debe hacer?

Apagar la consola de videojuegos o la computadora no es la única ni la mejor forma de hacer frente a este tipo de situación. La comunicación entre los padres, las madres y los hijos es esencial para llegar a la raíz del problema”, recomienda el psicólogo social y catedrático.

“Sin embargo, si el niño o la niña pasa todo el tiempo pensando en videojuegos, aun cuando no esté jugando (y no puede pensar en otras cosas), o si jugar videojuegos es la única forma en la que se sienten felices o si dejan de cumplir con sus responsabilidades en el hogar o en la escuela, es recomendable visitar un profesional de la salud mental para una evaluación con el fin de determinar si el asunto requiere mayor atención o el juego excesivo es un síntoma de otras situaciones que están ocurriendo en la vida del menor”, insiste Rodríguez Ramos.

Por su parte, Vivian A. Ortiz Aponte, psicóloga, opina que, en casos severos, los videojuegos pueden ocasionar problemas de depresión, aislamiento y poca capacidad de frustración, porque los niños ya no juegan en la calle.

“Tendrían que estar compartiendo con sus amigos, pero, no, están en sus cuartos pegados a una consola o a una tableta”, señala, mientras añade que otro problema que se puede suscitar es la mala alimentación y el riesgo de desarrollar sobre peso y obesidad por la falta de actividad física. Agrega que “los padres deben establecer límites y normas de horarios porque la autorregulación es muy difícil para ellos (los niños)”, señala Ortiz Aponte.

Sobre este tema, el doctor Rodríguez Ramos recuerda que la Academia Americana de Pediatría recomienda no exponer a infantes menores de 18 a 24 meses a medios digitales, excepto para hacer uso de las vídeo llamadas (video chatting). En el caso de la televisión, recomiendan que los infantes entre las edades de 18 a 24 meses vean televisión acompañados, ya que aprenden durante el proceso y que los niños y niñas entre 2 y 5 años puedan tener hasta 1 hora al día de programación de calidad.

“En el caso de los videojuegos, antes de los 3 años, es poco probable que los niños y las niñas puedan jugar videojuegos por sí solos, razón por la cual un gran número de personas señala que comenzaron a jugar videojuegos alrededor de los 5 años. En esta edad, podrían jugar una hora al día, pero hay que señalar que no solo el tiempo de juego es importante sino también el tipo de juego que juega y es recomendable que no estén solos mientras lo hacen”, sugiere el doctor Rodríguez Ramos, mientras comenta que no hay consenso sobre cuánto tiempo de juego es adecuado para niños y niñas mayores de 6 años, pero una sesión de videojuegos que exceda más de 1 hora y 30 minutos de forma continua es poco recomendable.

En cuanto a la seguridad, el doctor Rodríguez Ramos explica que todas las consolas traen una opción en la sección de ajustes (settings) para que los padres y las madres establezcan los parámetros de lo que pueden hacer los menores en la consola, incluyendo sus interacciones en línea. De esta forma, pueden establecer parámetros para tiempo de uso de la consola y cuando juegan en línea.   

Los padres y las madres también deben estar atentos a las clasificaciones de los juegos establecidas por la Junta de Clasificación de Software de Entretenimiento (ESRB, Entertainment Software Rating Board) para determinar qué tipo de juego es el adecuado para sus hijos según su edad”, expone, a la vez que enumera las clasificaciones:

E (contenido apto para todas las edades)

E+10 (contenido apto para personas mayores de 10 años)

T (adolescentes de 13 años o más)

M (contenido apto para personas mayores de 17 años

AO (contenido apto para personas mayores de 18 años)

RP (clasificación pendiente)

“Cada etapa de desarrollo debería corresponder con el tipo de juego que juega y no permitir ni promocionar que personas menores de edad jueguen videojuegos diseñados para público adulto”, recalca el doctor Rodríguez Ramos.

Lo bueno y lo malo de los videojuegos

“En términos generales, según los investigadores Isabela Granic, Adam Lobel y Rutger C. M. E. Engels, los beneficios de jugar videojuegos pueden agruparse en tres categorías: emocionales, motivacionales y sociales. En las personas mayores, los beneficios redundan en la capacidad para ejercitar la memoria, la capacidad de resolver problemas de forma creativa, mejorar la coordinación, así como mejorar la atención y la percepción”, explica, para enumerar los más relevantes:

  • Promueven la capacidad para resolver problemas de forma rápida
  • Desarrollan la perseverancia para superar obstáculos
  • Mejoran la memoria a corto plazo y la memoria de trabajo
  • Reducen el estrés
  • Aumentan la coordinación ojo/mano
  • Desarrollan a atención optimizada y la concentración
  • Mejoran el proceso de integración de información visual y auditiva
  • Promueven el aprendizaje
  • Promueven la socialización, la cooperación efectiva y el ayudar a los demás
  • Promueven el aprendizaje de otros idiomas, particularmente el inglés

Entre los posibles efectos negativos se han señalado (algunos atribuidos, pero no comprobados) están:

  • Comportamientos antisociales (incluyendo comportamiento agresivo)
  • Aislamiento
  • Adicción
  • Sedentarismo y obesidad en los jóvenes
  • Afectan la dinámica familiar
  • Descuidar el trabajo académico y las asignaciones
  • Privación del sueño (por dedicar las noches a jugar)

Cabe notar que no se ha logrado establecer una relación causal entre jugar videojuegos (violentos o no) y comportamiento agresivo, y que, con excepción de provocar un episodio en una persona con epilepsia fotosensible (advertencia que esta al inicio de todos los videojuegos), los videojuegos no causan daños en el cerebro, recalca el doctor Rodríguez Ramos.

 “Mientras jugamos nos divertimos, pero también aprendemos. Ejercitamos la mente, establecemos relaciones de amistad y experimentamos grandes emociones. Mantenemos vivo a nuestro niño interior”, aduce el psicólogo social, a la vez que enfatiza que los niños y las niñas pueden hacer cosas divertidas, además de jugar videojuegos.

“Se pueden usar los videojuegos como punto de partida para llevar a cabo actividades lejos de los videojuegos. Si la persona que juega tiene interés en juegos que se desarrollan en la naturaleza o en lugares históricos, podrían visitarse lugares similares. Se puede, incluso, promover la lectura al proveer libros que se relacionan con los temas de los juegos, por ejemplo, libros sobre ciencia, historia, literatura (particularmente novelas), relatos mitológicos, cómics de superhéroes o sobre tecnología”, exhorta.   

Recomendaciones

Para el doctor Rodríguez Ramos, “los videojuegos nos permiten enfrentar situaciones difíciles, proponer formas de solucionarlas, poner a prueba de forma inmediata nuestras ideas y, si no funcionan, repensar el asunto y volver a proponer nuevas soluciones. Son un medio de entretenimiento que requiere de nuestra participación”, afirma el doctor Rodríguez Ramos. Añade que, “a diferencia de la televisión y del cine, en donde somos entes pasivos, en los videojuegos somos protagonistas de lo que ocurre en la pantalla.

Su recomendación final es invitar a los padres y a las madres a jugar con sus hijos e hijas. A convertir a los videojuegos, no en una actividad exclusiva de los más jóvenes, sino en una actividad familiar. “Nunca es tarde para aprender a jugar y esta puede ser una actividad que sirva para el disfrute y la integración de todos los miembros de la familia”, destaca.

Para conocer más

Para conocer más sobre los videojuegos, particularmente sobre el debate de la violencia y la adición, el doctor Alexis Rodríguez Ramos recomienda el libro Moral Kombat, de los doctores Patrick Markey y Christopher Ferguson. Para conocer sobre cómo hacer uso de los videojuegos en familia, recomienda el libro Families at Play, de las doctoras Sinem Siyahhan y Elisabeth Gee.

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