Loader
Crianza

Los ingredientes básicos para que un niño crezca sano

Los buenos tratos y una convivencia sana pueden evitar que un menor tenga una personalidad violenta

  • Por El Tiempo / GDA
  • 10 JUL. 2019 - 09:01 AM
Photo
El cariño y la protección de los padres o los cuidadores le dan a un niño herramientas para que aprenda a regular sus sentimientos. (Phillip Neho / Pixabay)
  • Compartir esta nota:

Una caricia, unas palabras de aliento o una leída de un cuento son algunos de los salvavidas que puede tener un niño para desarrollar una personalidad más segura y evitar caer en actos violentos o en conductas poco sanas. Aunque estos actos tan sencillos y llenos de cariño parecen algo obvio y natural en el proceso de crianza de un niño, no todos los menores reciben ese trato.

Según Martha Segura, directora de la Fundación Apego, una entidad que promueve los vínculos de amor en las familias, miles de niños sufren falta de afecto en sus casas o, incluso, violencia.

"En los hogares hay poca comunicación y el castigo físico es protagonista, por lo que los niños crecen con muchos vacíos", asegura.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llamado la atención de la importancia del apego en la primera infancia, pues si no hay vínculos amorosos, los niños crecen menos sanos, aprenden menos y completan menos grados en la escuela, entre otros factores.

Para Olga Carbonell, doctora en desarrollo infantil, para un niño es de vital importancia tener un vínculo de apego de su cuidador, sin importar si es su padre o no, y así tener un desarrollo sano.

"Tenemos una disposición de relacionarnos con el otro, y el primer contacto que tiene un ser humano es con sus cuidadores. Si no recibe un entorno protector, de cariño y cuidado, puede desencadenar una personalidad insegura, violenta y poco empática", detalló Carbonell.

Ana Yulieth Arango, de 29 años, es uno de esos casos en los que el amor de una persona hizo que se desarrollara de una manera más sana.

"De niña viví muchos años sin tener un rumbo y sin saber verdaderamente qué era la vida. Era una mujer insegura, no tenía ganas de nada, y todo porque de pequeña me faltó lo vital e importante para una persona, el amor de una familia. No obstante, siendo adolescente encontré en mi camino personas que hasta el día de hoy me han llenado de vida, de cariño, han creído en mí, aun con mis errores, y sobre todo han sido mi soporte para alcanzar mis metas". "Todo cambió cuando estas personas me dieron una concepción diferente de la vida, me motivaron a estudiar, a trabajar y a surgir", detalló.

Para Carbonell, el cariño y la protección de los padres o los cuidadores le dan a un niño herramientas para que aprenda a regular sus sentimientos. Según la psicóloga, la manera como es tratado por sus padres le ayuda a reducir los actos violentos, tramitar su tristeza, frustración o cualquier emotividad extrema.

"Más que cualquier otra cosa, ese espacio de cariño hace que el niño tenga armas para evitar, por ejemplo, caer en las drogas, en el alcoholismo, e incluso en bandas delincuenciales", agregó. Ante esa situación, las expertas coinciden en que darle cariño a una persona en su infancia no debe quedar en segundo plano.

"A veces, los padres o cuidadores heredamos ciertas costumbres para relacionarnos con los menores, y, en vez de consolidar una verdadera conexión entre adultos y niños, no vemos que estamos generando maltratos, castigos y humillaciones que le causan un daño importante a su desarrollo", concluyó Segura.

  • Compartir esta nota:

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

    Dejar comentario
    Volver Arriba