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Respeto a los espacios

No obligues a tus hijos a besar a los extraños

Algunos padres insisten en que el menor salude con un beso a los adultos, aunque se muestre incómodo al hacerlo

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El niño es un ser humano en formación y constante aprendizaje, por lo que es importante respetar su criterio y sus espacios. (Archivo)
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Besar a modo de saludo es muy común en nuestra cultura. Quizás por eso hay quienes critican el que un niño se muestre reacio a responder con esta muestra de afecto a pesar de que sus padres lo hayan educado para hacerlo.

¿Es correcto obligarlos? ¿Qué implicaciones conlleva?

El saludo es una algo natural e importante para las relaciones sociales y la convivencia. Nuestra cultura se caracteriza por tener personas muy expresivas, besuconas, hospitalarias y cordiales con todo el mundo: vecinos, familiares y amigos. Sin embargo, la forma de saludar no es exactamente igual para todas las familias o conocidos”, explica la psicóloga Noemí Bernier Domínguez.

“Es importante enseñarles cierta educación en el saludo a los demás, pero siempre respetando los límites que el mismo niño va estableciendo según su personalidad”, aconseja la doctora, quien especifica que “un niño en su proceso de aprendizaje de la socialización irá adquiriendo las destrezas necesarias según va creciendo y viendo el ejemplo de sus padres o modelos”.

La doctora insiste en que “el niño es un ser humano en formación y constante aprendizaje. La palabra obligación significa hacer algo en contra de tu voluntad, y creo que a nadie le gustaría que lo obligaran hacer algo que no desea. Por tal razón, es importante respetar al menor, desde temprana edad, porque al final crecerá como un adulto que fomentará el respeto social mutuo”.

Esto no debe confundirse con lo valioso de inculcar en el menor la buena educación. “Es importante resaltar que sí es favorable motivar la cordialidad, la simpatía y el respeto a las demás personas. Para este objetivo es importante el modelaje de los adultos. Hoy día se ha perdido mucho los buenos modales y es importante para fortalecer las relaciones sociales. Además, ayuda en el proceso de hacer amigos”.

Ante la crítica de algunos adultos, la psicóloga nos recuerda que existen diversas alternativas para saludar, como por ejemplo, moviendo la mano, brindando una sonrisa o extender la mano. “No necesariamente un abrazo o un beso son requisitos para una buena socialización. El objetivo final será estimular una socialización asertiva, que aprenda a discernir y pensar antes de actuar”.

Por otro lado, hay padres que fomentan que el niño salude con un beso a una persona que acaban de conocer, que a sus ojos luce como un extraño. “Toda persona tiene un espacio personal que es vital cuidarlo, respetarlo y establecer a quién dejamos entrar. Por tal razón, el hecho que la etapa de la niñez se encuentra en formación, no significa que se deba traspasar. Es importante enseñarles a los niños a establecer límites de quién puede y quién no puede acercarse. Esto permite fomentar el espacio y el tiempo necesario para conocer a las personas y no ocurra un problema psicológico de que es una obligación besar a todo el mundo, aunque no se sientan cómodos, lo cual al final puede traer confusión con algún acercamiento pueda ser amenazante. Es esencial que en el proceso de socialización fomentarle que es uno el que decide y elige las personas con quien quiere relacionarse con mayor familiaridad, no puede ser una imposición”.

No te ofendas

La doctora también aborda el sentir de los adultos que experimentan molestia por no ser correspondidos con un beso como muestra de saludo del menor. “Es importarte fomentar el que todos estemos conscientes de que es importante también saber respetar al niño y si es necesario preguntar primero antes de solicitar un afecto. Por otro lado, si el menor se niega, (el adulto) no (debe) sentirse mal, sino fomentar que él también tiene derecho a opinar y decir ‘no’. Esto será una pieza clave en el proceso de una autoestima saludable”.

¿Más expuesto al abuso?

Hay quienes piensan que la conducta de saludar con un beso expone más al menor a sufrir de violencia sexual al no conocer los límites para cuidarse.

“La vulnerabilidad de sufrir algún abuso sexual siempre está presente en un niño o niña”, alerta la psicóloga. Sin embargo, “no es por el estilo de saludar de un niño el motivo principal para promover este tipo de conducta. Sí es importante resaltar que el enseñarle a establecer límites de distancia física entre un menor y un adulto es importante fomentarla sobre todo en momentos donde este pueda ser amenazante para él. Es decir, es importante ayudar a los menores a identificar las señales de alerta de lo que es adecuado y lo que no es correcto. Ayudarle a diferenciar asertivamente y saber comunicar lo que no es agradable o aceptable. En muchas ocasiones la negativa al saludar pudiera confundir a una falta de educación, sin embargo, es muy probable que se encuentre en una búsqueda en su fortalecimiento en el pudor e intimidad y respetarlo fortalece su futura sexualidad”.

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