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Hábitos infantiles

Consejos para que los niños dejen de chuparse el dedo

Aunque es normal, fisiológico y tiene un efecto que ayuda y calma al niño, los padres deben estar atentos al alineamiento de los dientes o malformaciones en la boca del menor

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Si los padres desean eliminar esa costumbre ante la pandemia del coronavirus, deben entender que se trata de un hábito que no se deja de un día para otro. (Shutterstock)
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Chuparse el dedo es un hábito que algunos infantes desarrollan desde que están en el vientre, en ocasiones, por el efecto calmante que puede tener y que dejan a un lado con el paso de los años.

“El chuparse los dedos se considera que es algo normal, fisiológico y tiene un efecto que ayuda y calma al niño. Todos los infantes nacen con la necesidad de chupar. Algunos, desde la semana 29 de la gestación, lo hacen en el vientre materno. Si ocurre antes de los cinco años y no cambia la forma de los dientes, no debe preocupar”, destaca la doctora Ana Medina, pediatra de emergencia y miembro de la junta de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría.

En caso de que los adultos comiencen a notar problemas en el alineamiento de los dientes o malformaciones en la boca del menor, es necesario visitar a su pediatra, quien puede referirlo a un dentista pediátrico.

Tanto Medina como la psicóloga Amanda Maldonado explican que se trata de un hábito que se deja con el pasar del tiempo, sobre todo, cuando el niño entra en una etapa escolar y la presión de sus pares, nunca de los padres.

La psicóloga enfatiza que si los padres desean eliminar esa costumbre por miedo a poner en riesgo la salud del menor, sobre todo ante la pandemia del coronavirus (COVID-19), deben entender que se trata de un hábito que no se deja de un día para otro.

Si el niño está en etapa de razonar, debes explicarle por qué debe dejar de chuparse el dedo.

“A un niño de dos o tres añitos, de acuerdo a su lenguaje y de la manera que entiende, puedes empezar a explicarle por qué debe dejar esa costumbre. Vas poco a poco dándole la información para que vaya internalizándola”, sugiere Maldonado.

Por otra parte, la doctora Medina añade que puedes darle algún tipo de recompensa si ves avances en el niño que deja de chuparse el dedo.

“Es importante ignorar el hecho y muchas veces deja la costumbre por sí solo. Los castigos, regaños y burlas no son la forma efectiva de quitar el hábito. Si ves que el niño lo hace menos, le das una recompensa o le dices que bien lo está haciendo. Si lo hace porque esta aburrido, mantenlo haciendo algo para distraerlo y, si notas cambio en paladar o el alineamiento de los dientes, visita al pediatra”, concluye Medina.

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