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Las preocupaciones más comunes

Pubertad: etapa emocionante y llena de retos

Son muchos los cambios que enfrentan los chicos, pero conocerlos y saber afrontarlos nos dará las herramientas para que crezcan hasta llegar a ser adultos integralmente saludables

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La pubertad se va a ir definiendo en los varones y en las niñas por ciertas características típicas que se pueden identificar en las etapas de Tanner. (Shutterstock)
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El cuerpo humano es una máquina maravillosa que está influenciada por factores genéticos, hormonales, ambientales y otros a través del desarrollo.
Son muchos los cambios que se observan desde el nacimiento, pero, según vemos a nuestros hijos crecer, una de las etapas que más asombro, maravilla y estrés puede causar en lo padres es la pubertad… ¡bienvenida sean la preadolescencia y la adolescencia con todos los retos que conllevan y con cambios físicos evidentes que, para algunos padres parecen iniciarse más pronto de lo que desean!

Con la cuarentena provocada por la pandemia de la COVID-19, este es un momento idóneo para conversar con los chicos sobre sus preocupaciones, sus inquietudes y qué es lo normal para su edad. Hacerlo desde una perspectiva saludable y sin juzgarlos, probará ser la mejor manera para que todos se sientan tranquilos y la confianza fluya.

“Los niños son bien curiosos y hacen preguntas, y se deben aprovechar esos momentos para orientarlos”, recalca el doctor Maximino Linares Castro, pediatra con consulta en el Centro Pediátrico La Cumbre, en San Juan.

Qué es la pubertad
El Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, adscrito a los Institutos Nacionales de la Salud (NICHD, por sus siglas en inglés), define la pubertad el momento de la vida cuando un niño o una niña madura sexualmente.

La pubertad es un cambio en el desarrollo que involucra muchos aspectos del cuerpo, pero mayormente vamos a tener características de desarrollo sexual secundario que van a ser visibles y van a ocurrir en todos los niños y las niñas, y, de acuerdo con el sexo, tenemos unas edades promedio para que eso ocurra”, explica la doctora Carmen I. Suárez Martínez, pediatra y presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría (SPP).

Según el NICHD, este proceso suele ocurrir entre los 8 y los 13 años en las niñas y entre los 9 y los 14 en los varones.

“La pubertad se va a ir definiendo en los varones y en las niñas por ciertas características típicas que se pueden identificar en las etapas (o escala) de Tanner”, menciona, por su parte, el doctor Maximino Linares Castro, al añadir que “este proceso definitorio se inicia cuando, por ese reloj interno que tenemos, empiezan a ocurrir los cambios que provocan que aumenten las hormonas que nos definen sexualmente: la testosterona, en el caso de los varones y predominantemente el estrógeno y la progesterona, en el caso de las niñas”.

En ambos casos, el incremento en las hormonas va a provocar cambios en la distribución de grasa y de masa muscular que generan cambios notables.

Cómo se inicia en las niñas
Sobre este particular, la doctora Suárez Martínez comenta que, en las niñas, el primer signo visible de la pubertad es que debajo del pezón, se va a sentir una bolita, que comúnmente se le llama breast bud (botón del pecho).

“Básicamente, esa es la primera señal física, pero, un año antes de eso, podemos ver que la niña crece de momento, más de lo esperado. Le sigue, entonces, que sale el botón en el pecho y se estima que de dos años y medio a tres después de esto va a tener la menstruación”, detalla la pediatra, al recalcar que, si ese proceso se inicia antes de los 8 años o entre los 14 a 16, no es una pubertad normal y amerita una evaluación.

“Si hay una niña que a los 14 años no tiene ningún signo de desarrollo, que no tiene nada en los pezones y no tiene vello púbico, entonces hay que referirla (a un especialista) para ver qué es lo que está pasando", enfatiza la pediatra con consulta en el Edificio Arturo Cadilla, en Bayamón, mientras agrega que, si la niña tiene desarrollo del pecho y vello púbico, pero no menstrúa hasta los 16 años, también debe ser referida, pues tampoco es normal.

“Son muchísimas las razones que pueden interferir con una pubertad normal, desde problemas en el cerebro, tumores, problemas en las tiroides, problemas endocrinos y algunos síndromes genéticos, hasta problemas anatómicos que pueden influenciar en que se desarrollen o no”, señala la presidenta de la SPP. Por ello, resalta que, en cualquiera de los casos, hay que investigar, haciendo los laboratorios y los estudios correspondientes para descartar cualquier proceso patológico.

Cómo se inicia en los niños
El doctor Linares Castro describe que, en los varones, el incremento en las hormonas va a provocar cambios en el tamaño de los testículos. Indica que, al ocurrir esto, los testículos van produciendo más testosterona, lo que, eventualmente, estimula el proceso de crecimiento del falo y otros cambios secundarios, como el engrosamiento de la voz y el aumento en el vello corporal.

“Primero se ven como unas lanitas que salen en el área púbica y después empiezan a crecer en tamaño. Al ir aumentando los niveles de testosterona, aumenta, entonces, el vello axilar y también podemos ver cambios en el sudor y eso es parte del proceso”, agrega el pediatra.

“De otra parte, un varón que comience con cambios de desarrollo antes de los 9 años enfrenta lo que se llama pubertad precoz, eso significa que se está desarrollando antes de tiempo; y si después de los 14 años no han tenido ningún tipo de desarrollo, que usualmente es que los testículos se ponen más grandes, pues también es de preocuparse”, indica la presidenta de la SPP.

La doctora Suárez Martínez señala que los pacientes que tienen pubertad precoz a veces no tienen la madurez que va con el desarrollo del cuerpo.

“Son nenas pequeñas menstruando y teniendo cambios de humor y todo ese tipo de cosas. En los varones pasa lo mismo y esto puede acarrear bastantes problemas psicológicos, porque son muy pequeños para entender lo que le pasa a sus cuerpos y para lidiar con todos esos cambios”, indica la pediatra.

“Es bien común que las nenas se desarrollen primero que los varones”, enfatiza el doctor Linares Castro, al añadir que “se puede ver a una niña que ya está totalmente desarrollada, pero la realidad es una nena todavía que a lo mejor quiere jugar con una muñeca”.

Del otro lado también están las niñas y los niños que no tienen características sexuales secundarias y eso les da un estrés tremendo porque se preguntan por qué no son como los demás nenes y nenas del salón.

“Hay que acordarse de que, a esa edad, todos los muchachos usualmente van a hablar con sus pares y todos quieren tener las mismas cosas a la vez. Tener pubertad muy temprano o muy tarde puede afectar emocionalmente a los niños y a las niñas”, sentencia la doctora Suárez Martínez.

“En ese sentido, los padres y las madres tienen que ser bien asertivos”, aconseja el médico, al recordar que la pubertad es un proceso totalmente natural, que siempre va a generar en ellos preguntas, según observan cómo van cambiando sus cuerpos.

“Yo creo que lo más importante, desde el punto de vista de uno como padre, es tener unas guías que nos puedan ayudar para orientar a los nenes y, dentro de ese proceso existen múltiples”, puntualiza el médico, al destacar que, sobre el tema de la pubertad y cómo abordarlo con los hijos, existen múltiples libros y aplicaciones que pueden ayudar. Asimismo, la Academia Americana de Pediatría tiene recursos en español e inglés para que los padres y las madres se orienten en cuanto a los cambios secundarios que enfrentan los niños y cómo explicárselos. Por supuesto, la guía del pediatra siempre es necesaria.

Las preocupaciones más comunes
A continuación, los pediatras entrevistados comentan sobre las preocupaciones más comunes asociadas a la pubertad que ven en sus prácticas:

  • La menstruación
    “En las nenas, el proceso de la menstruación es una de las cosas más asusta a las madres y a los padres, especialmente cuando hay madres y padres criando solos, y a veces no saben ni qué hacer. Pues, en ese tipo de situación, nosotros, como pediatras, también los orientamos y les dirigimos a fuentes oficiales para que aprendan y tenga esa información de fuentes fidedignas y verdaderas”, resalta el doctor Linares Castro
  • Sangrado irregular en las niñas
    “El sangrado irregular es, tal vez, es la preocupación mayor en las niñas con relación a la pubertad. Y, usualmente es totalmente normal los primeros dos a tres años, desde que las nenas empiezan a menstruar, porque no todos los ciclos van con una ovulación, por lo tanto, no tienen que ser regulares”, destaca la doctora Suárez Martínez. Al señalar que algunas niñas pueden tener hasta dos menstruaciones en el mes, si esto se da por más tiempo del considerado normal en esta etapa, tienen que evaluarse las causas.
  • Dolor menstrual
    La presidenta de la APP indica que el dolor de la menstruación es otra preocupación sumamente común, que, la mayor parte de las veces se puede resolver con acetaminofén o ibuprofeno. Sin embargo, las niñas que persisten con un dolor bien fuerte deben ser evaluadas para descartar endometriosis e infecciones.
    Según explica la pediatra, la endometriosis es un problema que se debe diagnosticar y tratar desde edades tempranas para prevenir los daños permanentes que ocurren y que interfieren con la fertilidad.
  • Nódulo mamario en los varones y cáncer testicular
    De igual forma, a los varones también les puede salir un nódulo en una o ambas tetillas y eso tiene que ver estrictamente con la pubertad.
    “A veces es en los dos lados, a veces es en un solo lado, a veces es un lado más grande que el otro y a los papas les preocupa eso muchísimo y a los mismos varones les crea mucho estrés que se burlen de ellos porque tienen el seno recrecido. Pero, es algo completamente común y de esperarse en la pubertad en algunos de ello”, asevera la doctora Suárez Martínez, quien añade que debido a que en la adolescencia puede haber un aumento en el riesgo del cáncer de testículo, “les hablamos del examen del testículos que ellos mismos se pueden hacer palpando y les enseñamos cómo hacerlo”.
  • Acné
    El acné es una de las cosas que definitivamente ocurre tanto en varones con hembras, y es otra de las preocupaciones más comunes de los padres porque afecta la autoestima. “A esas edades, la apariencia es importante, por lo que se le pone mucha atención”, dice el doctor Linares Castro. Los casos leves se pueden tratar en la oficina del pediatra y los más severos se refieren a tratamiento con un dermatólogo.
  • Obesidad
    El doctor Linares castro comenta que en ocasiones esta puede afectar la imagen que tienen los niños de sí mismo e incluso provocar que sean víctimas de bullying. Sin embargo, también es un problema de salud que conlleva otro tipo de morbilidades a largo y que hay que atender.
  • Cambios en comportamiento e interés en la sexualidad
    “Obviamente, esas hormonas crean cambios en el comportamiento, en el interés sexual de los individuos”, sentencia la doctora Suárez Martínez, quien añade que, en la adolescencia, ya los órganos de reproducción están formados, activados y secretando hormonas con el fin de la reproducción, así que todo ese andamiaje va a causar un mayor interés en la sexualidad y vamos a ver que en esas edades tienen interés en conocer niños o niñas”, destaca.
    “Nosotros oímos a mamás que se quejan de que los nenes tardan mucho en el baño y pueden estar experimentando y conociendo su cuerpo, al igual que las niñas; y que cambian de humor. Sabemos que las hormonas van a afectar su estado de ánimo, pero son cambios normales”, dice la doctora Suárez Martínez, a la vez que agrega que los pediatras son abiertos para discutir este tema y otros temas con sus pacientes, dándoles, a cualquier edad la privacidad que necesitan.
    “Los pacientes se deben sentir confiados en que los pediatras no van a decir lo que ellos confidencialmente les expresaron y uno tiene que crear esa con ellos”, destaca la presidenta de la APP, al señalar que, de ser necesario discutir alguno de estos asuntos con los padres, se le pide autorización al paciente para informar.
  • Sobreexposición a la sexualidad y experimentación con drogas
    Otra de las preocupaciones de los padres a esas edades es la exposición a la sexualidad desde bien temprano. “La disponibilidad de ver pornografía y actos sexuales son situaciones socialmente presentes y los niños están aprendiendo y absorbiendo toda esa información”, dice Linares Castro, quien destaca que a los niños hay que educarlos sobre este tema desde bien temprano para que aprendan naturalmente sobre la sexualidad y puedan integrarla en sus mentes con la capacidad que se necesita a su nivel.
    En este punto, la doctora Suárez Martínez también destaca la importancia de educar a los jóvenes sobre la prevención de infecciones de transmisión sexual y también sobre cómo evitar los embarazos no deseados. “Es un tema obligado con ambos sexos”, resalta.
    “Por lo general, debemos hablar de todos los aspectos que envuelven los diferentes tipos de infecciones de transmisión sexual y ellos deben estar bien claros en cómo esas infecciones pueden llegar a ellos”, abunda.
    De otra parte, el pediatra menciona que otra disyuntiva entre los padres radica en que algunos niños puedan comenzar a explorar con drogas, alcohol o medicamentos. Aunque los chicos van a estar expuestos a esto e incluso pueden tener disponibilidad de algunos de estos productos, para el doctor Linares “es cuestión de cómo tú los vayas educando y cómo los prepares para enfrentarse a esas situaciones que les van a ocurrir como parte de ese proceso del desarrollo del ser humano para llegar a ser un adulto saludable y que pueda integrarse bien a la sociedad”.

7 consejos de los expertos

Tanto la doctora Suárez Martínez como el doctor Linares Castro ofrecen sus recomendaciones para lidiar con los cambios físicos y mentales de la pubertad.

  1. Aceptar que los hijos crecen.
  2. Conocer estadios de pubertad por si acaso hay algo que se sale del patrón normal de desarrollo. Esto se complementa con las visitas regulares al pediatra.
  3. Que los padres estén bien pendientes del dolor de la menstruación en las niñas. Si estas experimentan un dolor que evita que pueda hacer sus actividades diarias, vomita, tiene diarreas o está muy sintomática varios días durante la menstruación puede apuntar a desórdenes que de verdad requieren tratamiento para evitar problemas en el futuro.
  4. Los adolescentes tienden un poco a encerrarse en sí mismos y van a tener cambios de humor. Esto es parte del proceso de crecimiento y no necesariamente implica que están deprimidos. Pero, si estos cambios duran por más de un tiempo razonable, habla con el pediatra para un referido con un profesional de la salud mental.
  5. Estar pendientes de lo que ellos ven, escuchan y leen. Con el acceso a internet, hay mucha información equivocada que van a estar adquiriendo en las redes sociales y compartiendo con otros compañeros. Hay que hablar de esos temas en la casa.
  6. Estar presente en los años cruciales de los niños y adolescentes y aguantar la presión que ejercen. “El adolescente siempre te va a poner presión para que lo sueltes, pero siempre tienes que estar pendiente; siempre tienes que estar ahí. Te pueden insultar, te pueden decir mil cosas, te pueden hacer sentir culpable, y van a ocurrir cosas, pero los padres y las madres nunca se deben quitar.
  7. La pubertad es un proceso normal, del cual hay que hablarles y explicarles. Esto se puede hacer de manera ilustrativa con libros y guías especialmente diseñadas, o de manera narrativa. Lo importante es prepararlos desde pequeños.

“Esta es una etapa fascinante. Los adolescentes son personas bien conscientes del ambiente y de muchas cosas positivas. Estos niños y jóvenes tienen mucha posibilidad y son bien extrovertidos en preguntar y, eso es perfecto, pero los papás deben ser receptivos y no deben juzgarlos”, recomienda la doctora Suárez Martínez, mientras que el doctor Linares Castro resalta que este proceso, requiere de la guía constante de papá y mamá.

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