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Día de las Madres

Renuncias de amor

Aceptar que su esposo no la pudiera acompañar a sus citas y que su familia no estuviera en el parto, fue un gran reto para Viviana Puig Rodríguez, madre por primera vez

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Viviana sostiene en brazos a su unigénita que nació el pasado 22 de abril. (vanessa.serra@gfrmedia.com)
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Nota de las editoras: Este es uno de cuatro madres que, con motivo de la celebración del Día de las Madres, comparten lo que ha sido parir en medio de la pandemia.

Los cambios en la rutina que llevaba a lo largo de su embarazo comenzaron poco a poco. Y con ellos, la ansiedad se volvió una emoción que Viviana Puig Rodríguez tuvo que aprender a manejar a diario. De todos los escenarios posibles que había imaginado como parte de su primera barriga, jamás estuvo enfrentar todo lo que conlleva la aparición de una pandemia global como el COVID- 19.

Para Puig, la presencia del virus representó renunciar a ir acompañada de su esposo a las citas médicas con su ginecólogo. Una de las medidas que tomó la oficina del galeno fue limitar la cantidad de personas en la sala de espera y en la consulta, así es que aunque el papá de la criatura la llevaba hasta la oficina, tenía que quedarse en el carro esperando por ella.

“Fue chocante que él no pudiera seguir participando de las citas como lo había hecho y mantener la presencia que siempre tuvo en el proceso. Creo que eso me fue preparando para lo que pasaría después”, cuenta la mujer, residente de Cupey.

Luego Viviana tuvo que cambiar notablemente las expectativas que tenía para el día de su parto en un hospital de la zona metropolitana. Originalmente, había planificado estar junto a su esposo, su suegra, su madre y su cuñada al momento del alumbramiento. Esto no pudo ser porque el hospital limitó a una sola persona la cantidad de acompañantes en la sala, como medida preventiva para evitar el contagio de COVID-19.

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Viviana Puig junto a su hija Ana Paula y su esposo David Cordovés. (vanessa.serra@gfrmedia.com)

“Tuve un parto bastante… no normal, porque no era lo que quería, quería a la familia presente. Ya dando a luz mi pareja llamó a mi mamá por Facetime y ella vio a la bebé salir. El personal médico me hizo sentir súper cómoda. No sentí mi vida en riesgo. Iban a chequear y limpiar a cada rato”, explica la madre, quien ya tiene en su casa a la criatura que parió el 22 de abril.

Ese regreso al hogar, con su hija en brazos, también ha sido muy distinto a como lo imaginó. La recién estrenada mamá no pudo recibir visitas en el hospital ni en su casa. Solo su madre se encargará de ayudarla próximamente a ir a las citas médicas y cuidar de la pequeña, pues su marido se reintegra al trabajo desde el hogar y su tiempo estará más limitado.

Algo que le duele mucho es que su padre, quien vive fuera de Puerto Rico, no ha podido viajar a la isla para conocer a su nieta y ni siquiera se atreve a anticipar cuando podrá comprar los pasajes.

“Eso todavía me causa sentimiento”, comparte la mujer, quien aprovecha la tecnología para mantener informada a su familia acera del día a día de la pequeña.

Por otro lado, Puig reconoce que algo positivo que ha tenido la situación actual en su recién estrenada maternidad es la privacidad y la falta de interrupciones para poder manejar la nueva rutina que es “abrumadora” y le consume todo el día.

Pero eso no quiere decir que la ausencia física de sus seres queridos le sea indiferente, sino que busca la manera de encontrar alguna ventaja de lo que está ocurriendo. De esta forma, intenta manejar la incertidumbre y las preocupaciones. Tampoco consume mucho tiempo en leer o ver noticias porque esto provoca que su ansiedad incremente.

“Yo creo que vamos a tener que seguir adaptándonos a lo que está sucediendo hasta que haya una cura (para el coronavirus). Vivimos con la esperanza de volver a la normalidad, pero no sabemos si va a suceder o cuándo”, apunta la mamá primeriza.

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