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Consejos para la pareja y a nivel individual

Cuando un diagnóstico pone a prueba la relación de pareja

Manejar la llegada de una enfermedad puede convertirse en un reto importante

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El surgimiento de un padecimiento mental o físico tiene un impacto importante en el futuro de una unión romántica. (Shutterstock)
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No importa la fortaleza que posea un ser humano, enfrentar el diagnóstico de una enfermedad aflora la vulnerabilidad y el deseo de sentirse apoyado, cuidado y comprendido por los seres queridos. Si existe una relación de pareja, es él o ella una de las primeras personas a quienes le contamos lo que nos sucede y de quien esperamos el respaldo necesario para continuar luchando por la salud. 

Por lo anterior, cualquiera puede identificarse con la situación vivida con la ex Miss Universo, Dayanara Torres, cuya relación con su prometido, el copresidente de Marvel Studios, Louis D’Esposito, terminó recientemente, poco después de ella recibir un diagnóstico de cáncer que la mantendrá recibiendo un tratamiento de radiación durante los próximos 12 meses. La pareja se había comprometido en noviembre del año pasado.

La consejera profesional Mary Ann Martínez explicó que el tema de las relaciones de pareja que deben lidiar con una enfermedad se ha estudiado bastante. Las investigaciones al respeto señalan que, en efecto, el surgimiento de un padecimiento mental o físico tiene un impacto importante en el futuro de una unión romántica. Pero hay un desbalance entre hombres y mujeres. Ellas son alrededor de seis veces más propensas que el hombre a quedarse sin compañero. 

“Un estudio realizado en 2001 a 2006 encontró que las tasas de divorcios para mujeres diagnosticadas con enfermedades serias fue de 21%. Mientras, para los hombres fue de 3%”, indicó Martínez, quien está especializada en la terapia de pareja.

Esto no quiere decir que se puede generalizar la conducta de los hombres, advirtió la consejera. Muchos sí permanecen con la mujer, pero en el caso de ellas, la presencia de una enfermedad o situación que represente la necesidad de que el varón sea cuidado, incluso aumenta las posibilidades de que una relación continúe. Y esto no es lo más común en el caso de los hombres.

Aunque se puede especular mucho sobre las razones que motivan este comportamiento distinto entre los géneros, Martínez observó que nuestra cultura promueve el rol de la mujer como cuidadora y, a su vez, todavía se enfatiza en la responsabilidad del hombre como proveedor. Por lo tanto, generalmente ellas se sienten más cómodas con el rol de cuidadoras y ellos tienen dificultades en lidiar con la posibilidad de no ser capaces de proveer.

No importa si se es hombre o mujer, también hay que reconocer que- por la razón que sea- no todo el mundo posee las fortalezas físicas o emocionales para hacerse cargo de un enfermo. Lo que sí se puede anticipar, señaló Martínez, es que mientras más larga y fuerte sea una relación, mayor es la posibilidad de enfrentar exitosamente esta etapa e, incluso, transformar la unión en una todavía más sólida. 

La doctora Caroline Rodríguez Mercado, sostuvo que el descubrimiento de una enfermedad no necesariamente es la causa real de una ruptura, sino un detonante. Sin embargo, es una situación que puede poner en perspectiva el compromiso entre ambos.

“Entonces, aunque mi deseo o ilusión es recibir su apoyo, me tocará descubrir la verdad y contar con aquellos que realmente me aman”, apuntó, al referirse de quien se queda sin la compañía en el momento difícil. 

Para la persona cuya pareja se enferma, es natural la sensación de miedo o preocupación ante el futuro. La manera de procesar estas emociones dependerá mucho de la personalidad y los valores. 

“Si la noticia pone en juego algo que tiene más valor para mí, por ejemplo la relación es secundaria a mis negocios, mi libertad de disfrute, etcétera, no debe sorprender que se tomen decisiones que resulten confusas o contradictorias”, índico Rodríguez.

Es importante considerar que para ambas personas en la relación una situación de mucho estrés puede alterar las emociones y provocar reacciones impulsivas. Ante esta posibilidad, recomienda estar alerta para procurar ayuda profesional con el propósito de entender estos cambios y aprender estrategias para lidiar con el proceso y tomar decisiones asertivas.

A la pareja, Martínez le aconseja obtener la mayor cantidad de información posible sobre la condición. Esto incluye qué esperar, tratamiento, costos de tratamiento, entre otros. Además, deben buscar ayuda profesional de un consejero o psicólogo, especializados en terapia de pareja,  para lidiar con los retos que van a enfrentar. Tampoco hay que olvidar que uno o ambos individuos pueden beneficiarse de un proceso terapéutico individual. El cuidador no debe “ponerse la capa de súper héroe”, sino prepararse bien para lidiar con la responsabilidad que desee asumir. 

“No dejen de decir ‘te amo’. En momentos con este, los dos deben saberse y sentirse amados. En la medida que se pueda, deben mantener el espacio de pareja para fortalecer sus lazos y extender la sensación de normalidad. Algo que pasa cuando hay un diagnóstico es que toda la rutina cambia. Se suspenden tradiciones familiares y esto se debe tratar de minimizar al máximo. Sustituyan, busquen alternativas y espacios para no hablar de eso (la condición)”, detalló la consejera. 

Igualmente importante, es recordar que la situación difícil que enfrenta la pareja no define a ninguno de sus miembros, sino que representa una etapa. 

Consejos para la pareja y a nivel individual:

  • Sé gentil contigo mismo en tu proceso. Buscar apoyo profesional, familiar y social. 
  • Acepta que estás en un proceso natural de pérdida en la cual experimentarás cambios en ti, pero que no son permanentes. 
  • Intenta no controlar tu experiencia, ya que esto trae dolor y coraje. Más bien fluye y acepta lo que no está en tu control. 
  • Encuentra momentos para meditar y cultivar la tranquilidad interior, ya sea a través de algún ejercicio mental o físico. 
  • Comunica cómo te sientes y lo que necesitas siendo realista en cuanto al alcance de otros para asistirte.
  • Buscar actividades que te hagan sentir relajado y alegre. Es decir, vive buenos momentos. 
  • Presta atención a tu experiencia interna y externa para que puedas identificar lo que te funciona (positivo) y lo que no (ilusión, negativa). 
  • Encuentra formas de relacionarte mejor con tu miedo y tus inseguridades. Identifica pensamientos que limiten tu libertad de relacionarte bien contigo mismo (autocompasión) y con los demás, que también están preocupados. 
  • Practica la lectura de libros que cultiven tu tranquilidad, fe y optimismo. De igual forma, escucha música que te conecte contigo mismo y provoque que te sientas en armonía.
  • Evita relaciones toxicas y pesimistas, ya que esto añade estrés a tu experiencia y puede activar pensamientos negativos. Aléjate de todo aquello o aquellas personas que nada aportan a tu bienestar.
  • Como pareja, identifiquen fortalezas en la relación que los ayuden a seguir adelante y continuar con los proyectos de vida juntos. 
  • Tomen en cuenta que deben responsabilizarse por cómo abordan y se relaciona con las emociones que pueden desenfocarlos y comprometer la posibilidad de encontrar alternativas para disfrutar la vida juntos bajo estas condiciones (enfermedad).

Fuente: Dra. Caroline Rodríguez Mercado, psicóloga

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